Japón es un país pequeño en extensión (ocupa sólo la 62º posición en la lista de países según su tamaño), pero ejerce una influencia decisiva en casi todos los rincones del planeta. La pequeña nación ha dado al mundo empresas internacionales como SONY, Toyota o Mitsubishi, y lleva mucho años liderando la innovación tecnológica mundial. Como consecuencia de este liderazgo, y propulsada además por la reconstrucción y el desarrollo puestos en marcha después de la II Guerra Mundial, Japón posee la tercera mayor economía del mundo y se ha convertido en la décima nación más poblada del planeta.

Conocida con el sobrenombre de "Tierra del Sol Naciente", Japón es un gran archipiélago formado por 6.852 islas, aunque el 97% de la población habita en las cuatro masas de tierra más extensas.  La gran mayoría de los 126 millones de habitantes del país vive en las islas de Hokkaido, al norte, Kyushu y Shikoku, al sur, y Honshu, en el centro.

Japón, cuya estampa más famosa es la presencia majestuosa del monte Fuji despuntando por encima de los edificios de Tokio, hunde sus raíces en la historia y ha aportado al mundo, y muy especialmente al deporte, mucho más que samuráis, luchadores de sumo o sushi.

Fútbol en Japón
La Copa Mundial de Clubes de la FIFA regresó a la "Tierra del Sol Naciente" en 2015 por séptima vez, después de una ausencia de dos años, 2013 y 2014,  en los que la competición se celebró en Marruecos. Japón albergó el certamen en 2011 y 2012, después de haber recibido a los equipos del mundo entre la segunda y la quinta edición del Mundial de Clubes, desde 2005 hasta 2008. En 2009 y 2010, el torneo tuvo su sede en EAU.

El Urawa Red Diamonds, el Gamba Osaka y el Sanfrecce Hiroshima, terceros en 2007, 2008 y 2015 respectivamente, son los clubes japoneses que más lejos han llegado en la competición. Además, los anfitriones también poseen un buen palmarés en el fútbol internacional. Japón se convirtió en coanfitriona, junto con la República de Corea, de la Copa Mundial de la FIFA en 2002, donde su selección alcanzó los octavos de final en su segunda participación en una fase final mundialista, tras su decepcionante actuación en Francia 1998.

Historia
Hacia el siglo IX d. C., los samuráis, la clase guerrera, habían empezado a amenazar la hegemonía y el poder de los emperadores en Japón. Los líderes militares, los shoguns, se hicieron con el gobierno del país desde Kamakura (la actual Tokio), mientras que el emperador, despojado de buena parte de su poder, permanecía en Kioto. Esta sociedad feudal, que rechazaba la influencia extranjera, el comercio con el exterior y el cristianismo, a la vez que perpetuaba su religión tradicional, el sintoísmo, persistió hasta el siglo XIX. En 1868, el emperador Meiji remplazó al último shogún, Yoshinobu Tokugawa, y empezó la occidentalización del país.