Monte Fuji: Viajeros de todo el mundo acuden en masa para ver el monte Fuji, el símbolo más famoso de Japón. La región montañosa que circunda a Hakone goza de una gran cantidad de aguas termales de origen volcánico (onsen), y tanto los japoneses como los turistas extranjeros van allí para recibir tratamiento en sus múltiples balnearios, para visitar sus parques y montañas, o simplemente para relajarse.

Kioto: Fue la capital de Japón durante más de diez siglos, hasta 1869, y todavía hoy conserva gran parte de su encanto arcaico. En la ciudad perviven infinidad de monumentos de incalculable valor histórico, incluidas 2 residencias imperiales, 200 santuarios sintoístas, 1.500 templos budistas y más de 60 preciosos jardines, cuya belleza se ve especialmente resaltada en primavera y en otoño.

Nagoya: La capital de la Prefectura de Aichi, Nagoya, es una ciudad industrial puntera, que destaca sobre todo por la fabricación de automóviles, porcelana, relojes y maquinaria diversa. Está rodeada por preciosos valles y atractivos parajes históricos, y entre sus monumentos más interesantes figuran el Castillo de Nagoya, construido en 1612 y reconstruido en 1959, y el Santuario Atsuta, uno de los santuarios sintoístas más sagrados de Japón.

Osaka: Esta ciudad es la capital de la Prefectura de Osaka, y constituye el núcleo industrial y comercial del oeste de Japón. Además de dar cabida a artes escénicas tradicionales como el Bunraku y el Joruri, y de ser un importante eje de transporte (tanto nacional como internacional), Osaka tiene una ubicación muy apropiada para visitar dos antiguas capitales del país, las vecinas Nara y Kioto.

Tokio: Es la capital del país y su ciudad más grande. Desde la tradición de sus templos budistas, sus santuarios sintoístas, su teatro Kabuki y sus combates de sumo; hasta la modernidad de lugares emblemáticos como la tecnológica Torre de Tokio y el colorista Puente del Arco Iris, Tokio es una metrópolis bulliciosa que presenta un animado ritmo de vida. Con su gran variedad de ofertas, te asombrará y te fascinará de veras.