Una temporada más, el fútbol neozelandés ha ejercido su soberanía la O-League. El Auckland City ha inscrito su nombre en el trofeo por segunda vez en cuatro intentos y, de paso, se ha metido en el bolsillo el pase a la Copa Mundial de Clubes de la FIFA EAU 2009. Entre ambos triunfos se cuenta la victoria de su rival de la ciudad de Auckland, el Waitakere United, lo que atestigua el dominio que impone Nueva Zelanda sobre la O-League desde el renacimiento de la competición oceánica en 2007.

También las naciones insulares vienen demostrando ininterrumpidamente su valía, hasta el punto de meterse en la final en cada edición. El Koloale FC de las Islas Salomón ha hecho lo propio este año. Fuera de los terrenos de juego, esta temporada de la O-League se ha convertido de nuevo en un rotundo éxito de asistencia de público, especialmente en Fiyi e incluso en Papúa Nueva Guinea, un país totalmente dominado por el rugby.

Lo más importante, sin embargo, ha sido la enorme afluencia de espectadores que ha registrado una vez más el estadio Lawson Tama de Honiara, la capital de Islas Salomón. Las cifras de asistencia (todas ellas de cinco dígitos) a los encuentros de la fase de grupos que disputó el Koloale demostraron una vez más la gran pasión que siente por el fútbol la nación melanesia. El partido de ida de la final congregó a más de 20.000 entusiastas.

Islas de ensueños
El Koloale, que repitió la gesta de su compatriota Kossa FC de meterse en la final, prácticamente debutaba en la etapa decisiva. El Hekari Souths United de Papúa Nueva Guinea, un principiante en la fase de grupos continental que había tenido que disputar la ronda preliminar, se quedó fuera de la final por muy poco. Una victoria por la mínima (1-0) del Koloale contra el Ba de Fiyi en el reñido Grupo B, donde los tres contendientes disfrutaron de opciones hasta el ultimísimo choque, eliminó al equipo papú. El ambicioso Hekari, el primer representante que Papúa Nueva Guinea ha enviado a la liguilla de la competición continental, había realizado toda una declaración de intenciones con los fichajes del salomonense Jack Samani y del emblemático delantero fiyiano Veresa Toma, para completar el puñado de talentos nacionales que conforman sus filas.

El Grupo A se transformó en el escenario de un duelo entre los porfiados rivales y vecinos de la ciudad neozelandesa de Auckland. El Port Vila Sharks de Vanuatu no conquistó ni una sola victoria en la liguilla, pero supo demostrar su valía en su último encuentro, contra el Waitakere, con su férrea defensa del empate a 2-2 que lució en el marcador hasta unos segundos antes del pitido final. El gol de la victoria del conjunto neozelandés, salido in extremis de las botas de Danny Hay, ex defensa del Leeds United, desequilibró el resultado.

Al igual que en el Grupo B, el pase a la final pendió de un hilo hasta el último partido de la sección, donde se vieron las caras el Waitakere y el Auckland. El primero se preparaba para el choque con la etiqueta de favorito, no en vano había representado a Oceanía en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2008, se había impuesto con comodidad en la temporada regular del campeonato de liga neozelandés y jugaba en casa. Sin embargo, la semana anterior al encuentro, el Auckland sorprendió al Waitakere en la gran final de las eliminatorias para el título nacional y con ello desequilibró también la balanza continental. El Auckland superó con comodidad a su rival (1-3) y puso fin a la soberanía que durante dos años había ejercido el Waitakere en la zona.

En el séptimo cielo
Ya en la final, un gol de Richard Anisua en los primeros compases otorgó la ventaja a los locales. El numeroso público que asistía al partido de ida en la ciudad de Honiara creyó que estaba a punto de presenciar una repetición de la victoria del Kossa FC en la misma etapa de 2008. Fue un espejismo. El Auckland brilló aquella tarde por la estupenda definición ante la meta rival de algunos de sus hombres, como Matt Williams, Ki-Hyung Lee, Paul Urlovic y el capitán Ivan Vicelich (todos ellos certeros), y sobre todo del suplente y gran baza del equipo, Keryn Jordan, autor de una tripleta en la segunda parte. Al analizar el resultado (7-2), el entrenador Paul Posa comentó que su equipo había resuelto el encuentro con la mejor puntería que él había visto en todo el año.

También en vuelta, el Koloale se adelantó pronto en el marcador, esta vez por mediación del delantero internacional Henry Fa'arodo. Justo después del descanso, a escasos minutos de haber saltado al terreno de juego, Jordan fusiló dos veces la meta rival y truncó definitivamente las ilusiones de los visitantes, quienes se llevaron a casa la satisfacción de haber empatado la contienda con un tanto de Lency Saeni. Pero la gran estrella había sido Keryn Jordan. Con ocho dianas en total, incluidos los cinco de la final, el internacional sudafricano se proclamó con soltura máximo goleador de la competición.

"La Copa de Clubes de la FIFA supone una motivación inmensa: eleva la calidad y eso es increíblemente beneficioso para Oceanía", declaró Posa tras el encuentro.

"No quisimos planificar nuestro futuro con demasiada antelación, pero ahora que sabemos que estaremos en la Copa Mundial de Clubes podemos empezar a hacer planes. Ya es una realidad. El club puede empezar a pensar en emular la actuación del Waitakere del año pasado e incluso en llegar más lejos".