El FC Barcelona resultó vencedor el miércoles en Roma en una final de la Liga de Campeones de la UEFA marcada por la pericia técnica y el juego de ataque. El Manchester United, que defendía el título conquistado el año pasado, cayó derrotado a manos de un equipo menos potente físicamente, pero con más brío y siempre fiel a su estilo ofensivo (2-0).

En su primera temporada como entrenador de primera división, Josep Guardiola, de 38 años de edad, ha culminado una tripleta excepcional (Liga, Copa del Rey y Liga de Campeones), 17 años después de haber levantado la Copa de Europa como jugador con la camiseta del Barça. Pero, ante todo, este ex centrocampista ha logrado imponer sus principios, dignos del mismísimo Johan Cruyff: "Si tienes el balón y atacas, cuentas con más posibilidades de ganar". En un alarde de deportividad, Alex Ferguson reconoció el mérito de su rival: "No han variado su filosofía de juego en toda la temporada, hay que felicitar al Barça".

El Manchester United, que aspiraba a revalidar su corona, cayó en su propia trampa y se desinfló a los diez minutos de juego tras el gol de Samuel Eto'o al contragolpe. La defensa, muy desorientada, no hizo otra cosa que correr tras el balón y su desconcierto quedó patente con el segundo gol, obra de Lionel Messi, quien con su 1,69 de estatura realizó un espectacular remate de cabeza que Edwin van der Sar, con su 1,97, no pudo detener.  

Aun así, por tercer año consecutivo, tres clubes ingleses alcanzaron las semifinales. Aunque por segunda vez, el único equipo del continente que quedaba en liza, el Barcelona, echó por tierra la superioridad británica, dos años después de que el AC Milan hiciera lo propio contra el Liverpool.   

Curiosamente, el entrenador con menos experiencia se llevó el gato al agua en la batalla táctica. Guardiola desconcertó a propios y extraños al cambiar la posición de Lionel Messi para evitar un duelo peligroso con Patrice Evra y reforzar así su mediocampo para mantener la posesión del balón. No obstante, la presión que ejerció arriba el Manchester durante los diez primeros minutos sembró las dudas en el conjunto catalán. Pero, al igual que en el choque de vuelta de semifinales contra el Chelsea, el Barcelona supo mantener la cabeza fría (1-0, 10').

Ferguson realizó varios cambios tácticos y dio entrada a todo su arsenal ofensivo. Pero todo fue en vano. La impecable circulación del balón y los fulgurantes cambios de ritmo de los blaugrana ante la más mínima fisura terminaron por descolocar a los diablos rojos. Eso fue precisamente lo que sucedió en el segundo gol, propiciado por un milimétrico pase de otro mago del balón, Xavi (2-0, 70'). La suerte estaba echada. El espectáculo fue digno del escenario en el que se disputó la contienda, el Estadio Olímpico de Roma.  

El Manchester sin problemas, el Barcelona con lo justo
En semifinales, por el contrario, el Barcelona tuvo que luchar hasta el último segundo de juego frente a un Chelsea difícil y muy sólido. El veterano Guus Hiddink logró confundir a los catalanes ejerciendo mucha presión arriba para cortar el flujo de balones al tridente mágico de ataque del Barça. El Chelsea fue el primer conjunto europeo que salió del Camp Nou sin recibir ni un solo gol (0-0) y partía como claro favorito en el partido de vuelta, disputado en su feudo. Un magnífico gol de Michael Essien hizo soñar a los Blues con una revancha de la final de 2008 que perdieron contra el Manchester United. Pero el Barcelona, con diez jugadores, sacó fuerzas de flaqueza e igualó la contienda en el tiempo añadido merced a un tremendo zapatazo de Andrés Iniesta. Un golpe de efecto digno de una película de intriga.  

El Arsenal cayó por la mínima en Old Trafford (1-0), a pesar de que fue ampliamente superado por su rival. No obstante, los londinenses creían que ya habían solventado la parte más difícil, dado que llevaban 24 partidos de Liga de Campeones sin conocer la derrota en su feudo. Pero en once minutos de juego, la maquinaria pesada del Manchester United pasó por encima de los jóvenes y brillantes Gunners. Al término del partido el marcador reflejaba la diferencia entre los dos equipos (1-3), separados por 18 puntos de distancia en la tabla de la Premier League.

Lluvia de goles
Los cuartos de final fueron prolíficos en goles con un total de 28 en ocho encuentros (3,5 de media). Pero casi la mitad, 12, se marcaron el electrizante duelo Chelsea-Liverpool. Los hombres de Benítez, sin Steven Gerrard, cayeron por 1-3 en Anfield en la ida, pero en la vuelta vendieron cara su eliminación. El Liverpool dio muestras de su gran clase en un choque digno de una final, apasionante y plagado de emoción hasta el último suspiro, que terminó en empate a 4-4. Y mientras el Barcelona le daba una lección al Bayern de Múnich (4-0, 1-1), el vigente campeón se complicó la vida en Old Trafford frente al Porto (2-2) antes de dejar las cosas claras en Portugal (1-0). El Arsenal, por su parte, logró el pase a la siguiente ronda con autoridad a costa del Villarreal (1-1, 3-0).

Pero la verdadera sorpresa se produjo en octavos de final, con la debacle de los tres equipos italianos, que perdieron sus respectivos duelos contra rivales ingleses. Es cierto que las eliminatorias estuvieron muy reñidas, pero una vez tras otra, la balanza se decantó del lado de los representantes de la Premier League: el Arsenal superó al Roma (1-0, 0-1 y 7-6 penales); el Chelsea se impuso a un Juventus exultante (1-0, 2-2); y por último el Manchester United dejó por el camino al ambicioso Inter de Milán (0-0, 2-0). El Real Madrid volvió a caer en la misma fase de la competición, humillado por el  Liverpool (1-0, 4-0), mientras que otros dos equipos se dedicaban a acumular goles: el Barcelona ante el Lyon (1-1, 5-2) y el Bayern contra el Sporting de Lisboa (5:0, 7:1).  

En la fase de grupos primó la lógica, aunque el Shakhtar Donetsk, que a la postre conquistaría la Copa de la UEFA, terminó tercero dentro del Grupo C, por detrás del Barcelona y del Sporting de Lisboa.  

Máximos goleadores
1. Lionel Messi (FC Barcelona), 9
2. Steven Gerrard (Liverpool) y Miroslav Klose (Bayern de Múnich), 7
4. Lisandro López (Porto), 6
5. Emmanuel Adebayor (Arsenal), Robin van Persie (Arsenal), Alessandro Del Piero (Juventus), Thierry Henry (FC Barcelona), Didier Drogba (Chelsea) y Karim Benzema (Olympique de Lyon), 5

Pases de gol
1. Xavi Hernández (FC Barcelona), 7
2. Franck Ribéry (Bayern de Múnich), 6
3. Cesc Fàbregas (Arsenal), Lionel Messi (FC Barcelona) y Frank Lampard (Chelsea), 5

Remates a puerta
1. Cristiano Ronaldo (Manchester United), 34
2. Lisandro López (Porto), 23
3. Franck Lampard (Chelsea), 18

Triplete
El Barcelona ha culminado esta temporada el triplete mágico: Liga de Campeones, Liga española y Copa del Rey. Es el quinto equipo europeo que ha logrado esta gesta. Los otros cuatro son el Celtic de Glasgow (1967), el Ajax de Ámsterdam (1972), el PSV Eindhoven (1988) y el Manchester United (1999).

En lo más alto de Europa
España se convirtió el miércoles en el país más laureado de la historia de la Liga de Campeones (y de la antigua Copa de Europa de Clubes) con doce victorias.  

1. España, 12 victorias en 20 finales: Real Madrid (1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1966, 1998, 2000 y 2002) y FC Barcelona (1992, 2006 y 2009).

2. Inglaterra, 11 victorias en 16 finales: Liverpool (1977, 1978, 1981, 1984 y 2005), Manchester United (1968, 1999 y 2008), Nottingham Forest (1979 y 1980) y Aston Villa (1982).

3. Italia, 11 victorias en 25 finales: AC Milan (1963, 1969, 1989, 1990, 1994, 2003 y 2007), Inter de Milán (1964 y 1965) y Juventus (1985 y 1996).

4. Alemania, seis victorias en 13 finales: Bayern de Múnich (1974, 1975, 1976 y 2001), Hamburgo (1983) y Borussia de Dortmund (1997).

5. Holanda, seis victorias en ocho finales: Ajax de Ámsterdam (1971, 1972, 1973 y 1995), Feyenoord de Rótterdam (1970) y  PSV Eindhoven (1988).