El argentino Estudiantes y el brasileño Cruzeiro empataron 0-0 la noche del miércoles 8 de julio, en un discreto partido de ida por la final de la Copa Libertadores de América 2009, jugado en el estadio Ciudad de La Plata ante unos 40.000 espectadores.
Con este resultado, el conjunto brasileño será campeón si gana en el desquite que se jugará el 15 de julio en el Mineirao de Belo Horizonte, mientras que un empate forzará los penales.
Como se esperaba, Estudiantes intentó encimar a su rival desde el comienzo, pero se encontró con una fuerte resistencia de un equipo que se agrupó muy bien y no brindó espacios.
Con una estructura muy consistente, el conjunto brasileño intentó cortar los circuitos del ataque local, y lo consiguió en la medida que le cerró el margen de maniobra al habilidoso Juan Sebastián Verón, el 'cerebro' de Estudiantes.
El show de Fabio
Dentro de ese panorama, al 'León' platense le costaba bastante generar juego, y dependía mucho de la conducción de Verón para crear peligro. Justamente, la primera situación de riesgo llegó por intermedio de un gran tiro libre ejecutado por el capitán que el arquero Fabio desvió con esfuerzo.
Enseguida, el portero brasileño volvió a lucirse al tapar a puro reflejo un bombazo de Enzo Pérez desde corta distancia, tras una buena combinación con Gastón Fernández por el sector derecho.
Decidido a rescatar un resultado positivo de su paso por La Plata, Cruzeiro pareció haber aprendido la lección que le significó la dura caída en este mismo estadio (0-4) durante la fase de grupos.
Por eso, esta vez dispuso un andamiaje de juego corto, con las líneas más cercanas y mucho despliegue para ahogar los intentos locales. La última ocasión para Estudiantes en esa primera mitad fue un disparo de media distancia de Verón que Fabio resolvió con eficacia.
A pesar del esfuerzo de los platenses, no cambió mucho el desarrollo en la segunda parte. Mauro Boselli ingresó con comodidad por la izquierda y remató, pero Fabio apareció otra vez para salvar su valla, y enseguida, en una atajada consagratoria, le sacó un cabezazo a quemarropa de Desábato.
A todo esto, Cruzeiro casi no había pasado la mitad del terreno en ningún momento, pero cuando promediaba la segunda parte, y a medida que el cansancio se hacía sentir por el lado local, empezó a explorar con algunos contraataques.
Leonardo Silva tuvo la primera ocasión con un cabezazo desviado, y a falta de diez minutos, Kléber dilapidó una oportunidad clarísima, al desviar su disparo cuando estaba solo frente al arco y con el portero Andujar desparramado y sin chances.
Vértigo final
Las emociones recién llegaron en ese tramo final, y Wellington Paulista estuvo cerca del gol, pero levantó su remate dentro del área chica. Y habría más: en el último minuto, el uruguayo Salgueiro, recién ingresado, desvió por muy poco un derechazo cruzado que le hubiera dado el triunfo al local.
Pese a que acumuló méritos para el triunfo, Estudiantes se quedó sin ganancias, un poco por la falta de eficacia ante la valla local, y bastante más por la seguridad que ofreció Fabio, convertido en la muralla que Cruzeiro necesitaba para salir airoso de La Plata.
El cero prolonga el suspenso una semana más, ahora con la mudanza a Belo Horizonte donde Cruzeiro asumirá el protagonismo, aunque no deberá confiarse frente a un Estudiantes que, a despecho de ciertas limitaciones, se aferra con uñas y dientes al sueño de ser campeón de la Libertadores después de casi cuatro décadas.


