Cuando Sergio Farias tomó las riendas del Pohang Steelers en la pretemporada de 2005, tuvo que empezar de cero, después de 10 años trabajando en su país natal. Y aunque el brasileño no fuese el primer entrenador de la K-League surcoreana en tener que expresarse a través de intérpretes, sí fue el primer extranjero en ocupar el banquillo del Steelyard, feudo de uno de los clubes más antiguos y laureados de la República de Corea.
Era evidente que, tras haber quedado subcampeones la temporada anterior, la tarea de Farias consistía en guiar al Pohang hacia su cuarto título liguero, y el primero desde 1992. Una gesta que consiguió en 2007, antes de conquistar la Copa de la República de Corea en 2008 y la Copa de la Liga el pasado septiembre.
Esos logros admirables, especialmente en competiciones a corto plazo, han sido descritos como "la magia de Farias" por los medios de comunicación locales. De hecho, resulta difícil encontrar otra palabra para explicar cómo el Pohang Steelers se ha convertido en un conjunto tan formidable en tan corto espacio de tiempo. Además de por sus planteamientos sencillos e inequívocos, con un fútbol vertical y ofensivo, el ex seleccionador sub-17 de Brasil se ha hecho famoso por sus imprevisibles alineaciones y por sus inspirados cambios.
Farias atribuye el éxito del Pohang a la profundidad de su banquillo. "Es importante gestionar bien [la rotación de] la plantilla, de modo que los jugadores puedan recuperarse del cansancio lo antes posible", explicó el técnico sudamericano, que busca un histórico triplete en la máxima competición continental.
Dado que el calendario del Pohang reflejaba una media de dos partidos a la semana desde el paréntesis del All Star, Farias dirigió su atención hacia los jugadores del banquillo y del equipo filial, y algunos de ellos han respondido consolidándose como fijos en la alineación titular. Esa política de rotaciones ha dado fruto, ya que el Steelers disfruta actualmente de una racha sin precedentes: 24 partidos sin perder en casa contando todas las competiciones.
Sin embargo, incluso para el "gánalo todo" Farias, no ha sido fácil trasladar los éxitos nacionales del Pohang a la competición continental. Su primera temporada en la Liga de Campeones asiática, el pasado año, concluyó de forma prematura: el equipo cayó eliminado sin paliativos en la fase de grupos tras perder sus dos partidos contra el futuro subcampeón, Adelaide United.
Por tanto, cuando el Pohang inició su andadura este año con un empate sin goles frente al Central Coast Mariners, pocos esperaban que pudiera causar sensación. Sin embargo, tras imponerse en la penúltima jornada al propio Mariners (3-2) con tres tantos de su astro brasileño Denilson, los surcoreanos sorprendieron a domicilio al Kawasaki Frontale (0-2) para quedar primeros de grupo. En octavos, un arrollador 6-0 al Newcastle Jets dio paso al duelo de cuartos de final contra el Bunyodkor, donde los hombres de Farias remontaron los dos goles de desventaja de la ida para llevarse la eliminatoria con un increíble 4-1 en casa.
Por entonces, Farias ya se había convertido en el entrenador extranjero que más tiempo llevaba en la K-League, y el Pohang no perdió ni un minuto en renovarle el contrato, que lo mantendrá en el banquillo del Steelyard hasta 2011. El pasado mes, el técnico de 42 años justificó esa muestra de confianza llevando al equipo a un triunfo por 4-1 en el global de la eliminatoria de semifinales contra el Umm Salal, lo que le sitúa a un paso de proclamarse campeón de Asia por tercera vez.
Después de obtener su victoria número 100 con el Pohang la semana pasada, Farias reflexionó sobre la evolución de su reto en Extremo Oriente. "No me di cuenta de que ya había ganado 100 partidos y, para ser sincero, no pensé que duraría cinco temporadas cuando aterricé por primera vez en Corea", resaltó. "Pero necesitaba un nuevo reto en un nuevo escenario y, después de la primera campaña, llegué a creer que podríamos ganar trofeos aquí. Durante los últimos cinco años, tanto el Pohang como yo hemos crecido".
Si Farias logra este sábado elevar a la gloria al Pohang en la final de la Liga de Campeones de la AFC (un choque en Tokio a partido único contra el gran Al Ittihad saudí), será el broche de oro a una etapa espléndida en el conjunto surcoreano.


