Quizás haya gente que no dude en corroborar la fama que acompaña a Muricy Ramalho de entrenador malhumorado, de respuestas cortas y escasa paciencia. Pero cuando se tiene la oportunidad de sentarse con el tetracampeón de Brasil y campeón de la Copa Libertadores de América 2011 con el Santos para hablar con un poco más de calma de fútbol —de fútbol en estado puro—, la impresión que transmite es muy distinta. Es lo que ha hecho FIFA.com a pocas semanas de que el equipo ponga rumbo a la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2011, con la entrevista que aquí ofrecemos. 

FIFA.com: Casi todas las preguntas que les hacen acerca del torneo se refieren al Barcelona. Pero antes de ese eventual choque ustedes tendrán que disputar otro partido. ¿Cómo afronta esto con sus jugadores?
Muricy Ramalho: 
En el fútbol, cuando se habla de algo, hay que dar ejemplos. No se convence al futbolista solo con una charla, con el pensamiento. Hay que dar ejemplos, de lo contrario ellos no lo creerán, el caso más reciente que tenemos es el Internacional, el año pasado. Claro que todo el mundo pregunta solo por el Barcelona, pero aquí dentro sabemos que el primer partido será dificilísimo y que, como cualquier debut, implica una tensión enorme. Fuera da la impresión de que solamente se habla del Barcelona, pero en el equipo hablamos también del primer partido. Me he puesto en contacto con gente del Inter, donde he trabajado y tengo amigos, para saber por qué sucedió aquello. Y lo que me han dicho es más o menos esto: porque solo se hablaba de la final, y se olvidó el primer partido. Y un equipo brasileño no puede fallar por segunda vez.

¿Esa preparación para el primer encuentro acaba siendo incluso más importante en el aspecto psicológico que en el técnico, entonces?
Lo que tengo que comprobar son las condiciones que hay fuera del terreno de juego. Dentro de la cancha, no hay la menor posibilidad de que no conozcamos al equipo contra el que vamos a jugar, porque estudiamos muchísimo a todos los adversarios. El rival puede ser de cualquier lugar del mundo, y yo sabré algo, porque eso es fundamental, y hace que los jugadores sientan que el otro equipo es muy bueno, al mostrar uno interés. Yo trabajo así siempre. No se puede jugar la Libertadores contra un equipo boliviano, por ejemplo, y que alguien diga, como ya he visto a algún entrenador: “ah, no conozco a ese equipo”. Hoy en día, con los recursos que tenemos, eso no existe.

Imagino que usted ya vio muchos partidos del Barcelona antes de clasificarse para el Mundial. Desde entonces, ¿ve esos encuentros con más atención aún?
Yo oigo mucho que aquí, en Brasil, cuando alguien tiene que escoger un partido en la televisión, los días en que hay varios simultáneos, elige al Santos. Y con el Barcelona es igual. Si hay tres partidos de fútbol europeo para ver, yo voy a escoger el del Barcelona. Ya era así antes de clasificarnos. Imagine ahora...

Es un equipo que hace historia por el porcentaje de posesión del balón que tiene. ¿Usted qué prefiere, tratar de impedir esa posesión o saber qué hacer con la pelota cuando la recuperen? 
El problema de intentar tener más posesión de balón es que no lo ha logrado el Real Madrid, ni el Valencia, ni el Manchester United... Nadie. Entonces, hay que ser lo bastante inteligente como para explicar a los jugadores que ese es el punto fuerte del adversario. Si nos empeñamos en disminuir eso, no solo no lo vamos a conseguir, sino que nos alejaremos mucho de nuestro juego. Debemos tener paciencia con el balón y saber afrontarlo. Dan ganas de decir: “préstennos un poco el balón, caramba”. Porque a los brasileños no les gusta no tener la pelota. Pero hay que esperar a que llegue el momento adecuado para robarla y ahí sí desplegar nuestro fútbol, que no es de posesión. Es precisamente el contrario que el del Barcelona: de velocidad, directo a la meta contraria. Nosotros no controlamos el juego, mientras que el Barça hace circular el balón para desestabilizar al adversario. Para desubicar a sus jugadores y que puedan producirse las infiltraciones de Pedro, de Villa, de los centrocampistas. Precisamente, porque el rival se impacienta y empieza a abrir espacios. Si paramos la imagen del Barcelona, nunca se ve a nadie arriba: únicamente a los dos centrales del rival, solos. Ahí uno se pregunta: “¿pero cómo va a marcar ese equipo?”. Es la penetración, por la paciencia que tienen en el toque. Entonces los centrales empiezan a querer recuperar el balón, abandonan sus posiciones y entra alguien desde atrás. Tenemos que saber que, cuando ellos tocan el balón, alguien se va a infiltrar, lo que exige cubrir los espacios.

Con ese tipo de juego, el papel de Ganso adquiere una importancia aún mayor, ¿no?
Es fundamental, porque tenemos pocos pasadores. Contamos con muchos finalizadores: Neymar, Borges, Alan Kardec. Por eso tenemos poca posesión del balón. Incluso nuestros volantes, cuando llegan arriba, es para rematar. Y Ganso no: es nuestro único pasador, que frena el juego y contiene la velocidad cuando es necesario. Por eso hemos tenido tanto cuidado con él, hasta excediéndonos en los días de recuperación.

Lleva poco más de seis meses en el Santos. ¿No parece más tiempo?
Sí, parece más. He encajado tan bien que parece que llevo años aquí. Fui campeón muy rápido, y me he adaptado muy bien a los jugadores y a la filosofía del club, a su modo de pensar. Yo procuro adaptarme allá donde voy. Cuando llego a un sitio, mantengo a las personas que están trabajando allí. Es muy difícil que cambie a alguien. Hay entrenadores que llegan a un club y traen a 12, 15 personas y echan a todo el mundo. Eso es un gran error. Porque yo no conocía el Santos por dentro, pero esas personas que insistí en mantener, sí. Y ellas me ayudaron en ese proceso de adaptación.

Es una situación curiosa, porque en solo dos meses de trabajo usted entró en la historia del club con el título de la Copa Libertadores, ¿no?
Fue algo incluso histórico, porque ganamos un torneo por el que el club luchaba desde hacía mucho tiempo. La Libertadores era fundamental para sobrevivir en todos los sentidos, también en lo que respecta a los medios de comunicación: tanto que, ahora, estamos recibiendo invitaciones para hacer la pretemporada en China, en África. Hacía tiempo que el Santos no estaba en ese mercado, y la Copa Libertadores ha sido fundamental para que el club regresase a ese nivel, como lo será todavía más el Mundial.