Días después de conducir al Al-Sadd Club qatarí a la conquista de la Liga de Campeones de la AFC, Jorge Fossati habla en exclusiva con FIFA.com de sus trabajos más recientes con un tono tan tranquilo y modesto que no parece estar relatando un historial casi impecable en competiciones internacionales en los últimos años. Pero los resultados lo dejan bien claro: ya hace algún tiempo que para el uruguayo estar en lo más alto del continente, ya sea Asia o Sudamérica, no supone precisamente una novedad, por mucho que sí pueda serlo para sus discípulos.

“A decir verdad, dentro del propio club fue una sorpresa que hayamos llegado tan lejos”, admite Fossati. “Yo ya había trabajado en el Al-Sadd en 2007, cuando lo ganamos todo en el país. Pero ser campeones de Asia era más de lo que se podía esperar. Es diferente del Internacional de Porto Alegre, por ejemplo: cuando llegué allí, solo se hablaba de conseguir la Copa Libertadores. Pero el Al-Sadd únicamente había ganado una vez la AFC, y en 1989, cuando el torneo era mucho menos disputado, y alcanzar la segunda fase ya se consideraba un éxito”.

Pero el concepto de “éxito” de Jorge Fossati en competiciones continentales, por aquel entonces, ya estaba en un nivel muy distinto. En 2009 alzó la Copa Sudamericana y la Recopa Sudamericana en Ecuador, al frente de la LDU de Quito. Sus resultados llamaron la atención del Internacional, que lo contrató en 2010 con el objetivo de lograr la Copa Libertadores. El uruguayo situó a los colorados en semifinales, pero aun así, antes de la pausa para la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, fue destituido por el club, que obtendría el título semanas después a las órdenes de Celso Roth. Entonces decidió regresar a Oriente Próximo y dirigir al Al Shabab, de Arabia Saudí, en la Liga de Campeones de la AFC: en la semifinal, por haber marcado menos goles fuera de casa, el equipo sucumbió a manos del Seongnam Ilhwa Chunma surcoreano, que se proclamaría campeón. En resumen, en las tres últimas temporadas, Fossati ha llegado al menos a semifinales de todos los torneos continentales que ha disputado.

Curso intensivo de experiencia internacional
La veteranía internacional del uruguayo, de 59 años, contrastará sin embargo con la inexperiencia de la mayoría de los jugadores del Al-Sadd en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2011. “Un técnico debe saber adaptarse a las características de su plantel, y aquí estamos hablando de un país que participa por primera vez en un Mundial de la FIFA en el fútbol masculino profesional”, pondera el estratega. “Los jugadores qataríes son básicamente los mismos de mi primera etapa en el club, en 2007, y eso me facilita las cosas, porque ellos ya saben qué esperar. Pero es un grupo que prácticamente no ha salido nunca de Asia. Por ese motivo, los futbolistas extranjeros adquieren una importancia enorme”.

Jorge Fossati se refiere sobre todo a tres veteranos de sus respectivas selecciones: el senegalés Mamadou Niang y el marfileño Kader Keita, delanteros, y el surcoreano Lee Jung-Soo, defensa central. “Es gente que ya ha disputado fases de clasificación mundialistas o el propio Mundial. En un torneo como este, eso marca diferencias. Son la base del equipo”, explica el entrenador, cuyo estreno en Japón, en cuartos de final, se producirá el día 11, ante el Espérance Sportive de Tunis, campeón de África. “En mi opinión, sinceramente, el sorteo nos ha puesto en el camino más difícil: primero el Espérance, y en caso de que pasemos nada menos que el Barcelona. Pero, con la excepción del Barcelona, ante cualquier otro equipo tenemos un porcentaje de posibilidades de ganar. Puede ser mayor o menor, pero siempre existe. Así fue durante toda la Liga de Campeones: en cada fase, decían que no teníamos opciones, hasta que superamos la final contra el Jeonbuk Hyundai Motors, fuera de casa, bajo presión, en los penales”.

De algún modo, parece que Jorge Fossati ha enseñado en poco tiempo al Al-Sadd a afrontar con otro espíritu los choques internacionales, algo que se pondrá a prueba el próximo domingo. “Con la campaña de este año, el equipo ya se ha cansado de tener obstáculos y desafíos por delante, y yo voy a apoyarme en eso. Ahora mismo, es nuestra principal baza”.