El Esperance tunecino aspira a pertenecer al reducido grupo de élite compuesto por los tres clubes que se han ceñido la corona de África en años consecutivos. Curiosamente, quien se interpone en su camino en la vuelta, el sábado en el estadio de Rades, es el Al Ahly egipcio, uno de los esos tres equipos que consiguieron el título de forma sucesiva (en 2005 y 2006). Los otros son el TP Mazembe (1967/08 y 2010/11) y el Enyimba (2003 y 2004).

El conjunto local llegará al partido de vuelta con la ligera ventaja de haber empatado a 1-1 en Egipto en la ida, aunque sabedor de la suerte que corrió su rival tunecino CS Sfaxien, quien en 2006 también arañó al Ahly un empate a 1-1 en Egipto y cayó en la vuelta por 0-1 en el estadio de Rades.

La defensa del Al Ahly ha cedido 10 goles en nueve partidos de esta competición, entre la fase de grupos y las eliminatorias, y de nuevo se ha quedado sin su titular en el lateral izquierdo, Sayed Moawad. El internacional, que se perdió también la ida, está completamente descartado por lesión. El médico del equipo, Ehab Ali, explicó en el sitio web del club que el jugador, de 33 años, sufre una inflamación del tendón de la rodilla. “Aunque se recuperara a tiempo para el partido, no estaría físicamente preparado para jugar”. Muy posiblemente, Sherif Abdel Fadil, quien ya participó en la ida, ocupará el lugar de Moawad.

Tampoco viajará a Túnez un ex jugador del Esperance, Oussou Konan, ni el extremo Ahmed Shoukri. El delantero de Costa de Marfil no ha disfrutado de minutos desde que fichó por el coloso egipcio, mientras que Shoukri tan sólo esporádicamente figura en los planes del entrenador Hossam El Badry. El veterano defensa Wael Gomaa es consciente de que a los campeones de Egipto, ganadores de la competición un récord de seis veces, les costará triunfar en el intento de levantar su primer título continental desde 2008.

"No lo tenemos fácil. Sería un milagro que ganáramos este trofeo por los muchos problemas a los que estamos enfrentándonos. No tenemos liga, ni partidos, ni aficionados, y la situación está pasando factura a los jugadores. Lógicamente, cualquier equipo tiene que jugar de forma regular para estar en plena forma, pero no es nuestro caso", declaró el zaguero, de 37 años, aunque añadió que los Diablos Rojos parten con ciertas ventajas. "Somos mejores en el ataque individual. Por eso, si ellos salen al ataque en un intento por no correr la misma suerte que el Sfaxien, nosotros podemos aprovechar sus huecos para marcar. Creo que la presión de la afición pesará sobre el Esperance si nosotros logramos marcar primero".

Cuestiones también para los locales
Al igual que en la ida, se ha fijado un límite a la cantidad de aficionados que podrán entrar en el estadio: tan sólo se permitirá la presencia de 35.000 espectadores en un recinto con capacidad para 65.000. Varias peñas de seguidores del Al Ahly han declarado que piensa asegurarse el acceso para animar al equipo visitante.

El seleccionador de Túnez, Sami Trabelsi, no convocó a sus seis jugadores del Esperance para el amistoso internacional con Suiza de mediados de esta semana (saldado con derrota tunecina por 2-1), para que no se lesionaran. Pese a todo, los locales no podrán contar con varios de sus hombres el sábado. El último que ha causado baja es el mediocampista Mejdi Traoui. También se sentarán en las gradas el defensa ghanés Harrison Afful, autor del gol de la victoria en la final del año pasado contra el Wydad de Casablanca, y Sameh Derbali, ambos por sanción. Youssef Msakni, la joven estrella del equipo, ha quedado descartado para el choque, y también son duda su hermano, el mediocampista ofensivo Iheb, y el delantero camerunés Joseph Yannick Ndjeng.

El máximo goleador de la competición, Emmanuel Clottey, con 12 tantos, todavía no puede jugar con los Sangre y Oro, en cumplimiento del reglamento de la Liga de Campeones, pues fichó por el Esperance procedente del Berekum Chelsea a mitad de temporada. También el ghanés animará a su nuevo club desde la tribuna, sabedor de que el campeón representará al continente este año en la prestigiosa Copa Mundial de Clubes de la FIFA. "No puedo jugar. Lo único que puedo hacer es rezar y confiar en que ganemos para tener el derecho a participar en el Mundial de Clubes. Es un campeonato muy importante, del que está pendiente el mundo entero. Sería fantástico jugar en él”, manifestó Clottey.

El guardameta Moez Ben Cherifia se proclamó mejor jugador del partido en la ida por su recital de sublimes atajadas que mantuvieron a raya al Al Ahly. Sin duda, se trata del hombre a quien el Al Ahly deberá superar al menos una vez si desea regresar triunfante a Egipto. Dada la forma sobresaliente de la que hace gala este arquero de 21 años, parece que los Diablos Rojos lo tienen difícil.