El nombre de Jesús Zavala es sinónimo de seguridad, confianza y solvencia en la media cancha de los Rayados del Monterrey. Su capacidad para recuperar la pelota y poner en marcha la fase ofensiva de su equipo lo vuelven una de las piezas especiales de cara a la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2012. 

Sin embargo, si bien es un habitual en el cuadro titular de los dirigidos por Victor Manuel Vucetich, no todo ha sido tan fácil como parece para el medio de contención de 25 años. En el Clausura 2006, con apenas 18 años, un futuro prometedor y sólo 5 partidos disputados en su primer torneo, una lesión en el quinto metatarsiano lo apartó seis meses de la cancha. 

“Es muy triste; molesto”, señala en diálogo con FIFA.com, mientras su alegre semblante se vuelve serio y reflexivo. “Te pasan mil cosas por la cabeza. ‘¿Y si no quedo bien?’, me preguntaba a cada momento. Pensaba siempre en que la oportunidad que tenía quizás no se me volvía a dar. Por fortuna, pude contrarrestar la lesión, levantar la cara y seguir trabajando”, señala el jugador, que siempre ha portado la casaca del Monterrey.

Desde ahí todo fue volver a comenzar. En 2007 sólo vio acción 35 minutos, aunque la paciencia, el esfuerzo y la perseverancia se vieron recompensados un año más tarde. Un factor clave para el ascenso fue su actual entrenador, el Rey Midas. “Vucetich representa bastante. Es el técnico que más confianza me ha brindado en mi carrera. Siempre estaré agradecido con él, por lo que busco entregarme siempre en la cancha para demostrarle mi agradecimiento”, afirma el mediocampista, que se declara, por su posición en el terreno de juego y su complexión física, admirador del catalán Sergio Busquets. 

Una nueva etapa
Entonces todo cambió. El regiomontano se volvió miembro de la oncena inicial de los Rayados y sus habilidades lo llevaron a ser considerado por José Manuel de la Torre para enfundarse en la playera de México y disputar la Copa Oro 2011. “Sueñas primero con jugar fútbol; luego, debutar en primera división. Posteriormente estar en la Selección. En ese sentido, ahora que estoy en el Tri estoy cumpliendo ese sueño”, confiesa el Flaco, quien dedica su tiempo libre a estar con su familia, que para él lo es todo. 

Ese mismo año, el más representativo de su carrera, el Monterrey levantó el trofeo de la Liga de Campeones de la CONCACAF 2010-11, por lo que obtuvieron su boleto para disputar la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2011. Ahí, su experiencia no fue como hubieran querido, pues los mexicanos cayeron en penales en su primer duelo ante el Kashiwa Reysol y tuvieron que conformarse con el quinto puesto, luego de vencer al Esperance Sportive tunecino. “Nos quedó la espinita clavada de la edición pasada. Te vienes molesto, pues todos nos quedamos con las ganas de trascender y traer un título para la CONCACAF”, reflexiona sobre su debut en la competición hace casi un año. 

Para fortuna de los Rayados, la revancha no tuvo que esperar mucho tiempo, y luego de alzarse con el bicampeonato del máximo torneo de clubes de la CONCACAF al año siguiente, Japón 2012 los espera para una posible revancha. “A lo mejor y llegamos un poco fuera de ritmo, porque en el torneo local no clasificamos a la Liguilla, entonces estuvimos varias semanas sin jugar. Fue un proceso largo y en el momento en el que llegamos al primer partido no fue con el ritmo que hubiésemos deseado; ahora buscamos la clasificación en el torneo local para que no nos pase esto en esta nueva aventura”, comenta en relación a la lección aprendida el año pasado en tierras niponas. 

Con una carrera consolidada y ya en el pasado aquella amarga experiencia que casi lo aleja de las canchas, Jesús Zavala sabe de la importancia en su carrera de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA: “Puede ser un escaparate para salir al extranjero. Hay muchos clubes que le ponen atención y es muy motivante, porque no todos tienen esa posibilidad. Ahora va a ser mi segunda participación en el torneo y me llena de ilusión”. Y ante el nuevo reto, sin miedo, afirma con contundencia: “Podemos ser campeones. Si estamos ahí es por algo. En un Mundial de Clubes están los mejores equipos y, mientras haya la posibilidad de campeonar, tenemos que buscarlo al máximo”.