Kim Shinwook tiene que agacharse al cruzar las puertas del Estadio Toyota, para evitar golpearse la cabeza. El artillero del Ulsan Hyundai, de 1,96 m de estatura, llama la atención en Japón, un país en el que predominan, en general, las complexiones compactas y la sutileza.

El número 9 coreano destacaba por encima de compañeros y adversarios, policías y personal del estadio después de la desalentadora derrota del campeón de Asia ante el Club de Fútbol Monterrey. No es de extrañar que los hinchas del Ulsan se refieran a él, cariñosamente, como “Nuestro Gigante”.

“Nunca he jugado al baloncesto, lo juro”, declara a FIFA.com con la aburrida sonrisa a medias propia de un jugador que no dio la talla en un partido tan importante. “Ya sé que soy alto, pero eso no significa que sea un basquetbolista”. En los medios japoneses llegó no solo a hablarse de que Kim Shinwook había empezado su carrera como baloncestista profesional, sino de que incluso podía hacer volcadas. Algo que desmiente el atacante, máximo goleador del Ulsan en la K-League y en la Liga de Campeones de la AFC esta temporada.

De central a delantero centro
“Mi único amor es el fútbol”, asegura, apartándose cortésmente para que personas más pequeñas pudiesen pasar y subir a los autobuses del equipo. “En mi corazón soy un auténtico futbolista”.

Y aunque quizás algunos puristas se lo cuestionen, Kim Shinwook es un jugador peligroso cuando está entonado, no cabe duda. Potente y valeroso, disputa los balones aéreos con un coraje que roza la temeridad, lanzando toda su envergadura entre los codos y las cabezas rivales. Comete muchas faltas, y a menudo las recibe. El trabajo de delantero de un equipo defensivo es duro y solitario.

El coreano, de 24 años, empezó su trayectoria en el fútbol como central, un puesto muy apropiado para un hombre de cualidades físicas tan prodigiosas, antes de ser reconvertido en delantero centro. Y en un Ulsan que sitúa la seguridad defensiva por encima de todo, Kim Shinwook juega la mayoría de los encuentros como único ariete, encargado de saltar más alto que los defensores contrarios para bajar el balón y conservarlo para compañeros como Lee Keunho, recién elegido mejor futbolista asiático del año y una de las pocas chispas creativas del equipo.

Hoy me he esforzado al máximo, pero no funcionó. Hice el juego que siempre hago, pero no conseguí abrir el cerrojo.

“Hoy no ha funcionado”, explica, sacudiendo la cabeza a modo de disculpa tras caer por 3-1 ante el Monterrey mexicano en su estreno en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. “Me esforcé todo lo que pude arriba, pero estaba solo, los defensas mexicanos me rodearon, así que me resultó muy difícil bajar la pelota o desmarcarme de cualquier modo. Yo estaba solo, y ellos eran muchos”.

“Ellos [los jugadores del Monterrey] han sido mejores de lo que esperábamos”, añade el delantero, quien admite que la táctica del Ulsan de cerrar filas en la retaguardia y buscar el contragolpe a través de la velocidad fracasó estrepitosamente. Su único tanto llegó cuando el marcador ya señalaba un 3-0, gracias a un fallo garrafal del guardameta del Monterrey, Jonathan Orozco. “Queríamos presionar arriba, pero no funcionó, y fue el rival el que acabó presionándonos a nosotros”.

“Creamos muy pocas ocasiones”, afirma, mientras trata de escapar al brillo de las luces y del camarógrafo que lo espera. Tan solo consiguió librarse de la zaga contraria una vez ante los campeones mexicanos, aunque su disparo se marchó fuera. Fue una noche frustrante.

Un esfuerzo sin recompensa
“Hoy me he esforzado al máximo, pero no funcionó. Hice el juego que siempre hago, pero no conseguí abrir el cerrojo”, resume el gigantón, que ha actuado en cuatro encuentros de la República de Corea en la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA 2014™, si bien no es un fijo en absoluto con los Guerreros Taeguk, probablemente debido a las habilidades tan específicas que se derivan de su tamaño.

El siguiente rival del Ulsan y de su “Gigante”, Kim Shinwook, es el Sanfrecce Hiroshima japonés, en un duelo de rivalidad asiática por el quinto puesto de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. El extremo del Hiroshima Mihael Mikic describe de manera directa el encuentro que se disputará el 12 de diciembre en Toyota. “Aquí hay una gran rivalidad, y queremos demostrar que el fútbol de Japón es mejor que el de Corea”, señala el ex internacional sub-21 croata. “Nosotros practicamos un buen fútbol, y ellos [el Ulsan] recurren a un juego físico, incluso algo sucio”.

Kim Shinwook está ansioso por mejorar su desempeño y sacar provecho de sus cualidades físicas. “En el próximo partido vamos a cambiar de táctica, y haré todo lo que pueda para marcar”, dice, antes de agacharse de nuevo ligeramente y escaparse del enjambre de periodistas ansiosos por entrevistarlo. “Vamos a presionar arriba, y lo daremos todo para marcar”.