El delantero Hisato Sato, elegido mejor jugador de la J.League de 2012, fue la cabeza visible del Sanfrecce Hiroshima en la campaña de su primer título, pero dos centrocampistas ofensivos encargados de escoltar al ariete también tuvieron una importancia fundamental en el esquema claramente ofensivo del equipo. Ese mismo estilo le ha permitido imponerse al Auckland City FC en el partido inaugural de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2012.

Además de proporcionar chispa creativa en el ataque del Sanfrecce, Yojiro Takahagi y Koji Morisaki comparten otro vínculo: ambos proceden de zonas que han sufrido desastres nucleares.

Takahagi fue un peligro constante contra el Auckland, y estuvo a punto de marcar en un asombroso lanzamiento, directamente de saque de esquina, que hizo temblar el poste. “Ha sido un partido difícil, era importante ganarlo”, explica el jugador, de 26 años, a FIFA.com. “Ese disparo salió justo como yo quería, y pensé que iba a entrar, pero dio en el poste y rebotó. Quería marcar un gol como ese para que mi nombre fuese más conocido”.

Sin embargo, Takahagi no busca protagonismo tan solo por conseguir gloria personal. En realidad, su deseo es inspirar a la gente y aumentar la concienciación acerca de su ciudad natal, Iwaki, situada en la prefectura de Fukushima, una zona arrasada por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011. El desastre afectó directamente a Takahagi, ya que la casa de su familia resultó dañada por el tsunami.

“Aunque la casa de mi familia ya se ha reparado, y ya vuelven a vivir en ella, muchos han tenido que mudarse”, dice. “Hay mucha gente viviendo en alojamientos temporales, porque el tsunami se llevó sus casas. Quiero que todos los que sigan este torneo por todo el mundo me vean a mí, una persona de la zona afectada, jugar y contribuir dentro de la cancha. Y quiero que se den cuenta de que en muchas zonas el camino de la recuperación será muy largo. Creo que tengo esa responsabilidad”.

Además del desastre natural, la crisis causada por la posterior fusión del reactor nuclear número 1 de la planta de Fukushima obligó a muchos habitantes a evacuar sus hogares. En algunos sitios, las actividades al aire libre continúan restringidas por el temor a la radiación. Como muchos jugadores de la J.League, Takahagi ha empleado gran parte de su tiempo libre ayudando en las actividades de reconstrucción, de manera discreta.

Y se esfuerza especialmente para que la realidad de la vida en las zonas afectadas siga siendo noticia. Su sensacional actuación dentro del campo es una forma de conseguir que el interés por Fukushima no decaiga.

“Este año hemos ganado la J.League, yo entré en once ideal, y ahora participo en este torneo global de clubes”, continúa. “Para mí es importante jugar bien para que la gente me vea y sea consciente de lo que está ocurriendo en Fukushima”.

“Todavía hay mucha gente pasándolo mal en las áreas más afectadas. Quiero jugar bien, y así espero darles un motivo para la sonrisa. Quizá sea difícil que la vida vuelva a ser como antes, pero yo quiero utilizar el poder del fútbol para que la gente vea lo que pasa en Fukushima. Espero que no olviden a mi prefectura natal”.

Objetivo semifinal
Si los Arqueros Púrpura son ahora capaces de derrotar al Al Ahly, les esperaría un apasionante duelo ante el temible Corinthians brasileño. Takahagi no quiere adelantar acontecimientos, pero considera que el Sanfrecce posee la calidad necesaria para alcanzar las semifinales.

“El Al Ahly es un equipo muy habilidoso, con muchos jugadores rápidos y potentes”, reconoce. “Queremos desplegar un juego de pases fluido y mantener la organización en el césped. Queremos mostrar al mundo cómo es el fútbol del Sanfrecce, y ganar este partido para llegar a semifinales”.

En el esquema 3-4-2-1 del equipo, acompaña a Takahagi el veterano Morisaki, artífice de muchas de las incursiones ofensivas del Sanfrecce esta temporada. Morisaki nació y se crió en Hiroshima, se formó en la célebre cantera del Sanfrecce y ha pasado toda su carrera en el club.

Para mucha gente, Hiroshima es conocida por ser la primera ciudad atacada por una bomba atómica, en 1945. Morisaki está orgulloso de que Hiroshima sea ahora una metrópolis vibrante, y espera que eso sirva para animar a la gente afectada por la crisis nuclear de Fukushima.

“Creo que todos los habitantes del planeta saben que se lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima”, señala el futbolista, de 31 años, cuyo hermano gemelo, Kazuyuki, también juega en el mediocampo del Sanfrecce. “Reconstruir la ciudad llevó décadas, pero ahora es un lugar maravilloso. Creo que este torneo supone para nosotros la oportunidad de mostrar a la gente de la región de Tohoku que aquí tenemos un fantástico equipo de fútbol. Ojalá sirva para dar fuerza a todas las personas que lo están pasando mal en Tohoku”.

Culminar el año con una victoria en Japón 2012 sería la manera ideal de enseñar al mundo otra cara de Hiroshima, en opinión de Morisaki. “Quiero ganar todos los títulos posibles, y hacer del Sanfrecce Hiroshima un gran club”, confiesa. “Quiero que sea un grande no solo de Asia, sino del mundo”.