El Auckland City era un equipo por el que nadie apostaba, apenas tenía expectativas, y se ha despedido como gran sensación de la 11ª edición de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. El torneo celebrado en Marruecos ocupará ahora para siempre un lugar en la historia del modesto equipo neozelandés. Y para su capitán, Ivan Vicelich, la medalla de bronce supone el punto culminante a una larga carrera.

Tras sucesivas participaciones frustradas en el Mundial de Clubes, este veterano de 38 años nunca se había planteado desistir. Todo lo contrario, año tras año insistía, como si supiese que este Auckland dirigido por Ramón Tribulietx era capaz de mostrar algo mejor que en ocasiones anteriores. Lo que no podía imaginar, por supuesto, es que ese “algo” ayudaría también a romper paradigmas en el fútbol de su país.

Es lo que Vicelich contó a FIFA.com después de la victoria sobre el Cruz Azul en los penales. Además de ser histórico, el momento vivido por el Auckland City puede representar una revolución para el fútbol neozelandés.

FIFA.com: Este tercer puesto era inimaginable antes del torneo. ¿Ha sido una forma perfecta de terminar esta gran aventura?
Ivan Vicelich:
Sí. Estamos muy contentos por este tercer puesto en un Mundial de la FIFA. Es un momento muy especial para un equipo de Nueva Zelanda. Después de los 120 minutos de la semifinal, conseguimos recuperarnos bien, entrenarnos correctamente y hacer otro gran partido. Y no solo por hoy: estamos orgullosos de todo lo que hemos hecho en este torneo. Podemos decir que hemos hecho historia.

El equipo llegaba sin expectativas y estuvo a punto de alcanzar la final. Tras el partido contra San Lorenzo, ustedes se sentían muy tristes. ¿Era lógica una reacción así para un equipo como el Auckland?
Es cierto, nos quedamos tristes porque habíamos jugado bien, y nos fuimos con la sensación de que podíamos haber ganado ese partido. Y sí que era increíble si tenemos en cuenta que el rival era San Lorenzo, el campeón de Sudamérica. Nos quedamos decepcionados, pero, como ya he dicho, enseguida nos concentramos en el siguiente compromiso, y nos pusimos a pensar que el bronce sería nuestro oro. Hoy llegábamos pensando en ganar una medalla en un Mundial de la FIFA, en transformar este momento en algo más especial. No cabe duda de que estamos orgullosos de lo que hemos logrado.

Entre los grandes momentos vividos aquí, ¿cuál es el que más destacaría?
Creo que nuestra forma de jugar en los cuatro partidos. Queríamos demostrar al mundo que podíamos ser competitivos, y lo hemos conseguido. En todos los partidos mostramos algo valioso, y eso es importante para un equipo de Nueva Zelanda. Todos los integrantes del equipo y del cuerpo técnico están de enhorabuena. Nadie en el mundo imaginaba que llegaríamos tan lejos.

¿El estilo que han mostrado dentro de la cancha puede ser una referencia para el futuro del fútbol neozelandés?
Es difícil pensarlo, porque es un estilo que hemos estado trabajando durante los cinco o seis últimos años. Es bastante distinto al que se practica en el país, aunque hemos demostrado que podíamos aportar algo nuevo. Y eso nos ha ayudado no solo a ganar partidos y trofeos, sino también a atraer a nuevos jugadores y a consolidar al club como un modelo en Nueva Zelanda. Somos un equipo pequeño, pero nos apasiona el fútbol, como a nuestros hinchas. Espero que nuestro ejemplo pueda tener un efecto positivo sobre la forma en que se juega al fútbol en el país, en la selección absoluta y en la base. Hay una generación joven muy buena que viene pidiendo paso.

Han ocupado titulares en todo el mundo. ¿Ya se imagina cómo los van a recibir cuando regresen?
Va a ser increíble. Hemos recibido un gran apoyo en nuestro país, tanto de la prensa como de los aficionados y de nuestras familias. Allí el fútbol no es el deporte más popular, pero hemos conseguido ser protagonistas. Y, por eso mismo, es hora de celebrarlo: no todos los días se consigue una medalla en un torneo de esta categoría.

¿Ya piensa en volver al Mundial y hacerlo todavía mejor?
Bueno, eso ya es otra historia. Pero la verdad es que nunca creímos que conseguiríamos superar el registro de 2009, cuando terminamos quintos. Ser terceros es realmente increíble. Sería un sueño hacerlo todos los años, pero somos conscientes de lo difícil que resulta.

A los 38 años, ¿cómo ve su carrera en los próximos años?
Para ser sincero, no hay nada decidido. Creo que voy a necesitar un tiempo para pensar en lo que viene. Llevo mucho tiempo jugando, tuve una etapa muy larga en la selección y lo cierto es que ahora únicamente pienso en disfrutar al máximo. También sé que puedo ayudar transmitiendo parte de mi experiencia, participando en el desarrollo del deporte en Nueva Zelanda y de muchos jóvenes de este equipo.