La mediapunta japonesa Homare Sawa lleva dos décadas siendo un pilar fundamental de las Nadeshiko. Esta leyenda del fútbol femenino anunció su retirada el mismo día que el River Plate venció al Sanfrecce Hiroshima en semifinales de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2015, y pondrá la guinda a un año memorable entregando el trofeo tras la final del Mundial de Clubes de este domingo.

Sawa se estrenó como internacional a los 15 años, disputó 205 partidos con la selección japonesa y participó en seis Copas Mundiales Femeninas de la FIFA™ consecutivas, entre 1995 y 2015. Su mayor momento de gloria fue conducir a las Nadeshiko a la conquista del título en el Mundial Femenino de Alemania 2011, un triunfo que sirvió para levantar los ánimos de los aficionados nipones apenas meses después de que su nación fuese golpeada por un terremoto y un tsunami de terribles consecuencias.

Japón no logró superar la fase de grupos de las citas mundialistas de 1999, 2003 y 2007, pero en la edición de 2011 terminó segundo del Grupo B, y alcanzó las rondas eliminatorias. En cuartos de final, Sawa y sus compañeras vencieron por 1-0 a las anfitrionas alemanas, para luego ganar 3-1 a Suecia en semifinales.

En la final, contra Estados Unidos, que partía como claro favorito, las niponas empezaron perdiendo, pero consiguieron forzar la prórroga al marcar en los últimos instantes. Entonces Estados Unidos volvió a adelantarse, y Sawa apareció para mantener vivas las esperanzas de las suyas mediante un gol en el minuto 117. Las Nadeshiko acabarían imponiéndose en la tanda de penales y alzaron así su primera Copa Mundial de la FIFA. Como colofón, Sawa fue designada mejor futbolista del torneo, y más tarde se convirtió en la primera asiática elegida Jugadora Mundial de la FIFA.

2015 también ha sido un año inolvidable para Sawa, tanto dentro como fuera de la cancha. Volvió a ser la líder del conjunto japonés que alcanzó la final del Mundial, aunque no pudo repetir la proeza de 2011, ya que Estados Unidos se llevó una victoria contundente. Fuera de los terrenos de juego, Sawa, de 37 años, se casó. Y aunque el reciente anuncio de su retirada supone que los aficionados al fútbol ya no podrán disfrutar con su exquisita habilidad dentro de los campos, ha sido invitada a entregar el trofeo cuando concluya la final del Mundial de Clubes, en el Estadio Internacional de Yokohama.

A pocas horas ya del esperado choque por el título entre Barcelona y River Plate, la emblemática jugadora japonesa ha hablado con FIFA.com del Mundial de Clubes, de Lionel Messi y de un año que no olvidará nunca.

La Copa Mundial de Clubes de la FIFA ha regresado este año a Japón. ¿Le ha gustado lo que ha visto en esta edición?
Llevo muchos años siguiendo el Mundial de Clubes. Es fantástico que los mejores clubes del mundo, de todos los continentes, vengan a jugar a Japón. Es apasionante poder ver en acción de primera fila a los mejores futbolistas del mundo.

¿Qué aspectos admira del juego del Sanfrecce Hiroshima?
El Sanfrecce es capaz de cambiar de la defensa al ataque, y viceversa, en un instante, y marca muchísimos goles sin ceder nada en la retaguardia. Todos los jugadores saben cuál es su sitio, y eso garantiza que el equipo esté en buenas condiciones. Es un equipo interesante de ver.

Usted viste el dorsal número 10, y Lionel Messi, el 10 más famoso del mundo actualmente, compite en este torneo. ¿Qué le parece su estilo de juego?
Bueno, yo no estoy en situación de juzgar a Messi, pero creo que es el mejor futbolista del mundo en cuanto a habilidad, sed de goles, tenacidad y rapidez.

¿Le entusiasma ir a entregar el trofeo después de la final del Mundial de Clubes?
No estoy segura de que yo deba ser la encargada de hacer algo tan maravilloso, pero es un honor que me pidan desempeñar ese papel, no mucha gente puede experimentarlo. Lo haré lo mejor que pueda en la ceremonia.

Y en el plano personal, ¿cuáles fueron sus mejores momentos de 2015?
Como futbolista, fue fantástico llegar a la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA, y en mi vida privada me he casado. Y hace poco anuncié que colgaba las botas. Así que 2015 ha sido un año frenético, que no olvidaré nunca.