Muchos de los aficionados japoneses que asistieron al Real Madrid-Club América de la segunda semifinal de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2016 lucían camisetas del equipo español.

Entre ellos, Teruo Toba y su esposa, Ayano. Ambos estuvieron presentes en el Estadio Internacional de Yokohama cuando el Madrid obtuvo el triunfo por 2-0 que lo clasificó para la final, que jugará contra el campeón de la J.League, el Kashima Antlers.

Teruo, de 38 años, es hincha del Madrid desde hace 15. Entre sus jugadores preferidos figuran Zinedine Zidane, ahora entrenador del equipo ganador de la última edición de la Liga de Campeones de la UEFA, y Cristiano Ronaldo. Ayano también admira a Marcelo, y no sólo por las habilidades futbolísticas del brasileño. “Me gusta porque parece un verdadero hombre de familia”, nos explica.

Los Toba viven en la prefectura de Kanagawa, al sur de Tokio, así que no tuvieron que viajar mucho para asistir al encuentro. En cambio, tres estudiantes universitarios, Takuya Hirata, de 22 años, Hayato Edo, de 22, y Naoki Abo, de 23, recorrieron el trayecto desde la prefectura de Gifu, en el centro de Japón, pero lo hicieron con sumo gusto.

“El Madrid es un equipo famoso en todo el mundo, hemos venido para ver un fútbol de la máxima calidad”, afirmaba Abo, visiblemente entusiasmado.

Hirata, fan de Ronaldo, dijo antes del partido que quería ver la característica celebración de los goles del astro portugués. Y Ronaldo no lo decepcionó: después de firmar el segundo tanto de los Merengues, efectuó un giro en el aire y cayó con los brazos señalando al suelo. Edo confesó que su jugador favorito es Marcelo, mientras que Abo se decantó por James Rodríguez. Los tres estudiantes quedaron encantados con el juego exquisito desplegado por las estrellas madridistas en la semifinal.

La hinchada mexicana, la más animada
Algunos espectadores japoneses disfrutaron también sacándose fotos con los hinchas del Club América en la grada reservada a los mexicanos. Kizuku Shirase, una tokiota de 25 años, declaró antes del choque que ya estaba deseando empaparse del ambiente animado que crean los seguidores del conjunto norteamericano.

“Me encanta ver el fútbol mexicano, y he venido para relacionarme con estos hinchas apasionados y divertirme con ellos. Espero que el América gane 2-0”, aventuró Shirase. No se equivocaría en el resultado, pero por desgracia para ella —y para el Club América—, el triunfo correspondió a los Merengues. Con todo, Shirase disfrutó viendo por primera vez en directo un partido del Mundial de Clubes y la efervescencia de las gradas.

El Kashima Antlers ha sido la revelación de este torneo, pero algunos hinchas tienen sentimientos encontrados acerca de su asombrosa trayectoria rumbo a la final.

Jun Hashimoto, un empleado de empresa de 38 años, se desplazó desde la prefectura de Miyagi, en el norte del país, hasta la de Osaka en un viaje de negocios, y aprovecho para ver el Kashima-Mamelodi Sundowns de la segunda ronda, disputado el 11 de diciembre en el Estadio de Fútbol de la Ciudad de Suita, en Osaka.

“El ambiente del estadio era increíble”, describió Hashimoto. “Era como entrar en otro mundo”.

Sin embargo, después de que el Kashima derrotase al Atlético Nacional en semifinales, volvimos a hablar con Hashimoto, quien expresó esta vez emociones contradictorias.

“El Kashima ha hecho que Japón se sienta orgulloso de él, no cabe duda, pero durante la temporada regular de la J.League quedó a muchísima distancia del Urawa Reds”, recordó. El Urawa había sido primero de la tabla, con 74 puntos, y el Kashima Antlers tercero, con 59. Aun así, alzó el título al imponerse en las eliminatorias por el campeonato.

“El Antlers no está jugando aquí como campeón de Asia. Me alegra que haya alcanzado la final, pero tengo algunas sensaciones encontradas”, añadió Hashimoto. A pesar de esas reservas, concluyó con un tono positivo. 

“El Mundial de Clubes tiene un puesto reservado para un equipo que representa al país organizador, así que, en ese sentido, que el Kashima haya alcanzado la final es un logro extraordinario. Tenemos que estar encantados, de verdad. Quiero que el Kashima aprenda de este torneo y se clasifique para el Mundial de Clubes del año que viene como campeón de Asia”.

La final y el partido por el tercer puesto se juegan el 18 de diciembre en el Estadio Internacional de Yokohama. Y nadie duda que los hinchas japoneses, exhibiendo camisetas de todos los equipos, abarrotarán el estadio y crearán un ambiente electrizante.