El plan B de Zinedine Zidane para la banda derecha se escribe con V. Tras la baja de Gareth Bale, la BBC madridista para la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2016 se quedó coja. Pero el francés ha encontrado a un sustituto de garantías, Lucas Vázquez. 

Versátil, discreto y trabajador incansable, el gallego aceptó el desafío y conquistó la banda derecha desde el pitazo inicial del partido de semifinales. El América parecía saber del peligro del lateral que a los 9 segundos ya estaba en el suelo. Miguel Samudio le avisó de que por ahí no.

Pero Lucas se empeñó en que por ahí sí. Y por ahí llegaron las ocasiones más peligrosas del equipo merengue. Fíjense en el remate al palo de Cristiano Ronaldo en la primera parte y en su cabezazo desviado a puerta vacía de la segunda… si rebobina lo suficiente verán que el asistente es el número 17.

Vázquez aportó verticalidad, velocidad y regate para desarbolar, una y otra vez, a la defensa de las Águilas por su carril. “Estoy muy satisfecho por jugar y ayudar al equipo a lograr esta victoria”, explica feliz a FIFA.com.

“El domingo, a por la final”, dice convencido sin parar de moverse. Puro nervio. Y se ríe cuando se le pregunta si la táctica para vencer al Kashima Antlers volverá a ser esperar hasta el descuento para anotar los goles. “Parece que le hemos tomado costumbre, ¿no?. Y bueno, es un indicativo de que este equipo no se rinde hasta el final. Lo intenta hasta el último segundo”, justifica.

El jugador de 25 años, que creció en la cantera blanca, contagia alegría. La que siente por poder jugar este torneo. Porque hace dos años, cuando el Real Madrid lo ganó en Marruecos, él lo tuvo que ver por televisión. En aquel momento jugaba cedido en el Espanyol de Barcelona, buscando minutos y rodaje que le volviesen a abrir las puertas del club de su corazón. Un año después regresó, y se está afianzando como uno de los recursos favoritos del Zidane.

Quiere jugar la final de este domingo en el estadio internacional de Yokohama. Quiere ver el escudo de campeón en su pechera pero no se confía ante su rival. “Vimos el partido de semifinales del Kashima y ya sabemos que no nos lo van a poner fácil. Debemos hacer las cosas muy bien para poder ganarles y no complicarnos el partido”, opina.

En el plano más personal también es ambicioso. “Claro, todos queremos más. Si es en forma de gol o de asistencia mejor”. El defensa izquierdo del Kashima Shuto Yamamoto queda advertido de las intenciones de su pareja de baile.