• Renato Gaúcho es uno de los grandes ídolos de siempre de Grêmio 
  • Si gana la Libertadores, será el 8º que logre ser campeón como jugador y DT
  • "Este grupo tiene varias virtudes", dice antes de la final contra Lanús

"Amigo, gestor de personas y analista". Esas son las tres principales virtudes que Renato Portaluppi, simplemente Renato Gaúcho desde hace al menos tres décadas, reconoce en él mismo. Gracias a ellas, el brasileño afronta su segunda final de Copa Libertadores de América como técnico aunque esta con un bonus track demasiado especial: lo hará en el club de su vida, en el que es ídolo total: el Grêmio de Porto Alegre.

Renato, hoy 55 años, tiene una historia de excelencia con el máximo torneo de clubes de Sudamérica. Con apenas 21 fue una de las figuras del Grêmio campeón de 1983. También la estrella en la Copa Intercontinental con dos goles al Hamburgo en el triunfo por 2-1. Al año siguiente fue subcampeón continental de un Independiente de Avellaneda histórico.

"Me merezco una estatua en el estadio", dijo eufórico el año pasado -tras ganar la Copa de Brasil-. En diálogo con FIFA.com fue más mesurado pese a estar a dos partidos de poder ser el octavo de la historia en ser campeón de la Libertadores como jugador y técnico: "Siento que ocupo un lugar importante en el corazón del hincha del Grêmio y eso es muy bueno".

Antes de la final de ida ante Lanús, a jugarse en la Arena do Grêmio el miércoles en la noche brasileña, Renato realza a su equipo, que puede darle al Tricolor la tercera Copa de su historia (la restante fue en 1995 con Luiz Felipe Scolari como DT).

"Este grupo tiene varias virtudes. Es disciplinado, tiene calidad técnica y mucha voluntad de ganar. Pero su principal cualidad es la amistad que existe entre todos los jugadores. Ellos se quieren de verdad y eso es fundamental para el éxito de cualquier equipo".

Llega al partido decisivo con apenas dos derrotas, aunque la última fue como local por 1-0 en la vuelta de semifinales ante el Barcelona de Ecuador tras ganar la ida por 3-0. Su filosofía, que aplica desde que volvió al club a mediados de 2013, es clara: "Todas las experiencias sirven de ejemplo para lo que debe ser hecho o para lo que no debe pasar".

Por eso parte de su labor como técnico es trasladar a sus dirigidos su riquísima historia como futbolista: "Todo en la vida tiene un límite pero claro que mi historia sirve de ejemplo y trato de mostrarles eso a ellos. Intento inculcarles lo bueno que es ganar un título y escribir tu nombre en la historia del club".

Los campeones de la Libertadores como jugador y técnico

  • Humberto Maschio (Racing Club '67 - Independiente '73)
  • Roberto Ferreiro (Independiente '64 y '65 - Independiente '74)
  • Luis Cubilla (Peñarol '60 y '61, Nacional '71 - Olimpia '79 y '90)
  • Juan Martín Mujica (Nacional '71 - Nacional '80)
  • José Pastoriza (Independiente '72 - Independiente '84)
  • Nery Pumpido (River Plate '86 - Olimpia '02)
  • Marcelo Gallardo (River Plate '96 - River Plate '15)

En 2008 pudo haber formado ya parte de esta lista, pero siendo adiestrador del Fluminense perdió la final ante la Liga Deportiva Universitaria de Quito. "No haría nada diferente. Llegamos a la final y la perdimos por penales", dice al preguntársele si encara el duelo contra Lanús de manera distinta tras aquella tristeza.

Asegura que la Libertadores "cambió mucho" desde su época de jugador pero que "la dificultad [para ganarla] es la misma". Se la jugará ante "un equipo de mucha calidad al que le gusta tener la pelota". Grêmio cayó en sus dos finales ante equipos argentinos (aquella de 1984 y en 2007 ante Boca Juniors) pero se aferra al carisma y sabiduría de su gran ídolo para romper el maleficio.