• Cameron Howieson reacciona a la ajustada derrota del Auckland City
  • El ex olímpico repasa su progresión desde que debutó en el Mundial sub-17
  • Ahora pone sus miras en regresar al próximo Mundial de Clubes en EAU

Con casi el 60% de la posesión del balón, más del triple de disparos que el rival (a puerta y desviados) y diez saques de esquina más, lo lógico sería haber terminado el encuentro con una victoria. ¿Pero cuándo ha seguido el fútbol alguna lógica?

Esa es la cruda realidad que sufrió el Auckland City tras su ajustada y dolorosa derrota por 1-0 ante los locales del Al Alzira, que puso fin a su enésima participación en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. “A fin de cuentas, el fútbol es así”, respondía con franqueza Cameron Howieson cuando FIFA.com conversó con él en los pasillos del estadio Hazza Bin Zayed.

El partido se decidió con un momento de brillantez –el disparo lejano de Romarinho poco antes del descanso– después de que el conjunto azul marino casi hubiese monopolizado las intentonas ofensivas. “Por eso cobran tanto dinero, ¿eh?”, resume el jugador de 22 años. “Una ocasión y la meten dentro…”.

Incluso después de ese golpe a traición, el campeón de Oceanía –que, con 9 participaciones, ostenta el récord del certamen– siguió lanzándose hacia delante tras el descanso, con Howieson liderando las embestidas. El centrocampista ofensivo obligó al mejor jugador del partido, el portero Ali Khaseif, a realizar una gran estirada al poco de la reanudación, antes de servir en horizontal para Ryan De Vries la mejor oportunidad de la noche.

“Desgraciadamente, hemos tenido unas cuantas ocasiones, pero el portero realizó un paradón ante mi disparo, y el balón simplemente no ha querido entrar”, admite Howieson. “Uno disfruta jugando ahí fuera, pero cuando el resultado no te favorece, resulta muy frustrante”.

Aunque todavía está en los albores de su carrera, el jugador nacido en la Isla Sur neozelandesa tiene bastante experiencia en las competiciones de la FIFA. No en vano, ya ha disputado un Mundial sub-17, un Mundial sub-20 y unos Juegos Olímpicos, y ha progresado mucho desde su estreno internacional en México 2011.

Y su modo de pensar también muestra lo mucho que ha cambiado Howieson respecto a aquel chaval de 16 años que ayudó a Nueva Zelanda a alcanzar los octavos de final en tierras mexicanas. “Ganar el primer encuentro en tu primera competición de la FIFA es un recuerdo realmente magnífico para un joven que está creciendo. Con suerte, algún día podrás contarle a tus hijos todos esos recuerdos”.

Howieson, sobre la vida en Inglaterra:

  • "Hace frío [risas], demasiado frío. Han estado muy bien los dos últimos años que he pasado allí. He aprendido mucho. Es un juego más físico, y se vive por y para el fútbol”.

Su juego también ha evolucionado y, contra Al Jazira, disfrutó aprovechando los huecos con madurez. “Había muchos espacios entre líneas, y ha estado genial internarse en los huecos y encontrar un poco de libertad. Como jugador, estoy ganando en confianza y haciéndome más constructivo”.

Tras haber militado en la segunda división inglesa y haber acumulado 9 internacionalidades con la selección absoluta, Howieson es perfectamente consciente de que disputar esta cita mundialista representa una magnífica oportunidad. “Para esto jugamos al fútbol, para venir a grandes competiciones como ésta y volver a ponernos en el mapa. Quiero seguir jugando al fútbol al máximo nivel, y competiciones así siempre ayudan”.

Por tanto, la próxima edición de EAU 2018 será una gran prioridad en su agenda, una vez concluida su participación este año. “Sería formidable volver aquí. Sé que significa mucho para la gente en nuestro país, y será nuestro objetivo clasificarnos por décima vez. [Ese legado] es algo de lo que el club está realmente orgulloso”.