Clint Dempsey se convirtió en héroe el 21 de junio en Rustenburgo, donde marcó el tercer gol de la victoria por 3-0 que llevó a la selección de Estados Unidos, con derrotas hasta el momento en su casillero, a saltar por encima de Egipto e Italia y meterse en las semifinales de la competición.
El delantero nacido en Texas es uno de los pocos futbolistas estadounidenses que se han afianzado como titulares en una de las grades ligas europeas. Batallador por naturaleza y uno de los hombres más dotados técnicamente del combinado de Bob Bradley, ha tenido que superar una infancia llena de penurias y, contra todo pronóstico, el bajón de forma que ha venido sufriendo en el fútbol internacional. En esta entrevista en exclusiva con FIFA.com, el delantero del Fulham alaba la capacidad de lucha de la selección estadounidense, habla de su decisivo gol y de la inminente semifinal contra la campeona de Europa, España.
"Este gol es especial para mí", comenta Dempsey a FIFA.com sobre el remate de cabeza en el minuto 71 en Rustenburgo que, unido a la victoria de Brasil por 3-0 contra Italia, clasificó a los estadounidenses para las terceras semifinales de la Copa FIFA Confederaciones de la historia del país. "No voy a decir que sea el mejor gol de mi carrera internacional, pero se queda cerca. El gol que marqué contra Ghana en el Mundial [ndlr: en el partido saldado con la derrota de Estados Unidos por 2-1] sigue siendo mi preferido. Marcar en un Mundial había sido mi sueño desde que era chico, aunque este gol contra Egipto lo recordaré con cariño toda mi vida".
Los sueños de gloria del pequeño Clint Dempsey estaban bien alejados de la realidad en la que creció el jugador. El ahora futbolista se crió junto a sus cuatro hermanos en el seno de una familia muy humilde de Nacogdoches, una pequeña localidad de Texas cercana a la frontera con México. Pero sus padres se esforzaron para proporcionar al joven Clint la posibilidad de alcanzar lo que tanto soñaba. "Cuando yo era niño, mi padre tenía que conducir hasta seis horas para llevarme a entrenar. Es carpintero y, como no había mucho dinero, la vida no era fácil". Cuando Dempsey fue elegido mejor jugador estadounidense del año 2007, regaló el premio (una flamante camioneta) a padre. "La suya estaba destartalada y pensé que una nueva le iría muy bien", confiesa el jugador de la Premier League inglesa con una sonrisa.
Dempsey, autor de 14 goles durante sus dos temporadas en el Fulham, al que llegó procedente del Revolution de Nueva Inglaterra de la MSL, es uno de los integrantes de la selección estadounidense más hábiles con el balón en los pies. Creció adorando a Diego Maradona y admite que, cuando era niño, veía constantemente Hero, la película oficial de la Copa Mundial de la FIFA México 1986. Además, como durante su infancia estuvo expuesto directamente a la influencia del fútbol latinoamericano, Dempsey siguió desarrollando su técnica por derroteros diferentes a sus compañeros de equipo. "El estilo creativo, más individual, de los americanos del centro y del sur del continente me ha encantado desde niño", declaró Dempsey en una entrevista de 2006.
Pero, básicamente, Clint es un luchador. Disputa cada balón, nunca da su brazo a torcer, ni siquiera en las causas perdidas, y aporta un toque de magia a una selección estadounidense más célebre por su fútbol físico que por su espectacularidad. "El gol de la victoria contra Egipto lo marqué yo, pero quienes crearon la ocasión fueron mis compañeros. Todo el mundo se dejó la piel para conquistar el pase a las semifinales".
Ese día, este futbolista de 26 años fue feliz. Después del partido contra Italia, Dempsey se había convertido en blanco de todas las críticas por haber perdido la posesión del balón que originó el primer tanto de la victoria por 3-1 de los Azzurri. Unas cuantas semanas antes, otro error muy parecido en el encuentro de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA contra Honduras había propiciado un gol del rival. En el choque contra Egipto de la Copa FIFA Confederaciones, Dempsey abandonó la banda derecha para jugar de delantero puro. En esa posición, brilló durante la segunda parte y fue elegido Jugador Budweiser del Partido con su mejor exhibición hasta la fecha.
Dempsey, que también triunfa en el mundo de la música como artista de hip-hop y graba discos con el sobrenombre de "Deuce", admite que le ha impactado el renacimiento de la selección estadounidense en Sudáfrica 2009. Cuando se le pregunta por la razón principal de dicho golpe de timón, se pone serio. "Poca gente creía en este equipo, no se nos respetaba demasiado", comenta a FIFA.com, visiblemente emocionado por la camaradería que existe en el grupo. "Muchos compañeros tienen que luchar lo indecible por un contrato en el extranjero y se entregan sin descanso para conseguir respeto y minutos de juego. No es fácil. Por eso, cuando estamos juntos como ahora aquí, nos unimos como una piña, convencidos de que podemos hacer algo grande".
Los norteamericanos necesitarán algo muy grande para salir airosos de su encuentro con España, una selección que está deleitando al público de Sudáfrica. Cuando sopesa las posibilidades de Estados Unidos, Dempsey habla con seguridad, serenidad y ganas de medirse con los españoles, y recuerda que su equipo hizo un buen trabajo en el último amistoso contra la Roja, celebrado en Santander en junio y saldado con derrota por la mínima (1-0) de Estados Unidos. "Creamos ocasiones en aquel partido", asegura muy animado. "Sabemos que España tiene un equipo de calidad; todo el mundo lo sabe. Pero nosotros somos el tipo de rival capaz de hacerle sudar la camiseta".


