Tahití reivindica a los pequeños
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Quizás en un futuro próximo se compruebe que la edición de 2012 de la Copa de Naciones de la OFC, celebrada durante diez días en Honiara, ha supuesto un punto de inflexión en el fútbol del Pacífico. Por primera vez en los 39 años de historia del torneo continental, una pequeña nación insular se ha proclamado campeona, después de que los ocho trofeos anteriores se repartiesen a partes iguales entre Australia y Nueva Zelanda. Y tras este inédito triunfo de Tahití, no cabe duda de que nos aguarda una última ronda de la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™ apasionante: los polinesios estarán en esta fase junto a los otros tres semifinalistas: Nueva Caledonia, Nueva Zelanda y las Islas Salomón.

El título pone el broche a un periodo memorable de Tahití, nación situada en el extremo oriental de la Confederación de Fútbol de Oceanía. La selección tahitiana sorprendió al lograr la clasificación para la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009, y posteriormente subió de nuevo a la cima del continente, esta vez en la arena, lo que le permitió estar en la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA disputada el año pasado en Italia. Y, después de conquistar ahora la gloria en la categoría absoluta, con varios integrantes del plantel que acudió a Egipto 2009, actuará en un escenario todavía mayor: la Copa FIFA Confederaciones Brasil 2013, otro hito para un pequeño país del Pacífico.

El éxito de Tahití, junto al del otro finalista, Nueva Caledonia, cobra más valor aún si tenemos en cuenta el rápido crecimiento que ha experimentado Nueva Zelanda en los últimos años. Después de quedarse fuera de la final continental en 2004, emprendió un proceso de reconstrucción a las órdenes de Ricki Herbert, cuya culminación fue la presencia en la Copa Mundial de la FIFA 2010, que puso fin a más de 28 años de ausencia de la prueba mundialista. Y, sorprendentemente, el combinado neozelandés fue el único invicto en Sudáfrica, si bien se despidió en la fase de grupos, al registrar tres empates. Entonces llegó a creerse que los All Whites estaban destinados a imponer su hegemonía en la región durante años, pero la calidad del fútbol desplegado en Honiara y los muchos partidos reñidos que hubo lo han refutado. 
 
Una competencia intensa
Es evidente que el calendario, con cinco partidos en diez días bajo un calor abrasador, provocó que el torneo fuese extenuante. Sin embargo, a diferencia de lo sucedido en años anteriores, apenas se produjeron goleadas. Con la excepción de los cinco encuentros en los que participaron Vanuatu o Samoa —un equipo clasificado de la primera ronda—, solo uno de los otros 11 se decidió por una diferencia de más de un tanto. Y esa victoria, por dos dianas y en semifinales, no se concretó hasta el tiempo añadido, cuando Nueva Zelanda estaba volcada en ataque en busca del empate frente a Nueva Caledonia.

Fiyi, eterno candidato del Pacífico, fue la mayor decepción, y tuvo la mala suerte de decir adiós en la fase de grupos a su sueño de viajar a la Copa Mundial de la FIFA. El cuadro fiyiano, único que venció a Nueva Zelanda durante toda su campaña de Sudáfrica 2010, sucumbió en esta ocasión por 1-0 ante los All Whites, para luego empatar a ceros con las Islas Salomón en un duelo tenso y épico, que acabaría siendo decisivo. En su última contienda, un solitario gol en el tramo final del partido contra Papúa Nueva Guinea acabó con las aspiraciones de los hombres de Carlos Buzzetti.

Otro técnico de renombre, Frank Farina, quien entrenó durante años a Australia, consiguió enderezar el rumbo de Papúa Nueva Guinea, que ofreció una estupenda imagen. Los papúes, que regresaron al panorama internacional el año pasado tras un largo paréntesis, exhibieron su progreso al perder por el mínimo margen frente a Nueva Zelanda y las Islas Salomón, antes de obtener la recompensa a sus esfuerzos en el último compromiso, contra Fiyi.

Nueva Zelanda también hizo las maletas desilusionada, sin alcanzar su meta de acceder a la Copa FIFA Confederaciones, aunque tendrá la oportunidad de desquitarse parcialmente a finales de este año, cuando empiece a jugar los clasificatorios de Brasil 2014, en casa y fuera. “Estoy tremendamente decepcionado”, señaló Herbert tras su eliminación en semifinales contra Nueva Caledonia. “He dirigido ya al equipo en 52 partidos, y este es uno de los peores momentos”. Los neozelandeses, pese a todo, contarán en los próximos partidos de la competición preliminar mundialista con el regreso del influyente capitán Ryan Nelsen y otro puntal de su retaguardia, Winston Reid.

Las Islas Salomón demostraron nuevamente que viven el fútbol de manera apasionada: el público abarrotó el estadio Lawson Tama —construido en una hondonada natural—, sobre todo cuando jugaban los Bonitos. Y aunque, como es lógico, no se alegrasen al perder por 1-0 en semifinales frente a Tahití, los hinchas salomonenses aguardan ansiosos sus próximas citas camino de Brasil 2014, después de que el equipo concluyese la liguilla con un 1-1 ante Nueva Zelanda. El delantero Benjamin Totori confirmó su condición de astro goleador de los suyos al firmar el empate de ese choque mediante un espectacular tanto contra los All Whites. En total, vio puerta cuatro veces en la competición.

Dominio francófono
Pero los grandes vencedores fueron, indiscutiblemente, los dos conjuntos francófonos, Tahití y Nueva Caledonia, que han realizado notables avances. Aunque no se les había prestado mucha atención, ambos ya estaban ofreciendo muestras de su potencial: los neocaledonios ganaron el año pasado los Juegos del Pacífico, y las diversas selecciones tahitianas han cosechado en los últimos años triunfos importantes en el continente. El AS Tefana ha sido además finalista de la Liga de Campeones de la OFC esta temporada.

Sin embargo, hace tan solo dos ediciones, Tahití recibió un inapelable 9-0 ante Australia y fue última de la Copa de Naciones de la OFC 2004, en la que participaron seis equipos. Nueva Caledonia no se incorporó a la FIFA hasta ese mismo año.

“Es increíble, es completamente increíble”, declaró emocionado el seleccionador tahitiano, Eddy Etaeta, incapaz de contener las lágrimas cuando sonó el pitido final el domingo. “Este trayecto empezó hace 12 años, por fin hemos alcanzado nuestro objetivo, e iremos a la Copa Confederaciones”. Los hermanos Jonathan, Lorenzo y Alvin Tehau, así como su primo Teaonui, protagonizaron una historia fascinante al marcar nada menos que 15 goles entre ellos, mientras que el capitán, Nicolas Vallar, fue elegido mejor futbolista del torneo.

Nueva Caledonia perdió la final, pero ha dejado claro que será un rival a tener en cuenta en la competición preliminar de Brasil 2014 y más allá. El seleccionador Alain Moizan tiene a su disposición a varias figuras en ataque, como Jacques Haeko, máximo goleador del certamen, con seis dianas, o el corpulento Bertrand Kai, un peligro constante para todos sus adversarios.