Mahmoud lleva a Irak al júbilo
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Irak vivía una guerra larga y devastadora en 2007 y, en el fútbol, el panorama tampoco era halagüeño.  Su selección había caído por 2-0 ante el débil Singapur, en su primer partido de clasificación para la Copa Asiática de aquel año. A pesar de que tuvo que disputar sus encuentros como local en Emiratos Árabes Unidos, se mantuvo invicta en los cinco clasificatorios restantes y reservó el pase para el certamen continental.

Dos meses antes de la fase final, Jorvan Vieira fue elegido para conducir a los Leones de Mesopotamia en el certamen, y el estratega brasileño descubrió rápidamente la magnitud de la tarea que le esperaba. “Muchos de nuestros jugadores habían perdido a familiares en la guerra (incluso el volante Haitham Kadhim vio un tiroteo en pleno partido con su club, que terminó con la muerte de un compañero). Sólo se presentaron seis jugadores al primer entrenamiento y, cuando tuvimos a todo el grupo, había mucho desgaste debido a las tensiones políticas y sociales”, manifestó el seleccionador.

Uno de los méritos de Vieira fue unir a los jugadores, aunque los problemas no terminaron ahí. “Nuestro fisioterapeuta murió por una bomba en Bagdad, dos días antes que viajáramos a Bangkok; había ido a la agencia de viajes para comprar el pasaje. Al llegar a Tailandia, dos de nuestros jugadores estuvieron detenidos en inmigración cerca de ocho horas. Además, nos dimos cuenta que no teníamos camisetas ni equipos para entrenar, hubo problemas con la comida e incluso con las reservas en el hotel. Era una pesadilla”, añadió el brasileño.

En el primer choque de la competición, la pesadilla continuó sobre la cancha, inundada por un aguacero tropical previo al saque incial. En el minuto 6 de partido, Irak ya iba perdiendo a manos de la selección coanfitriona, Tailandia. A pesar de tener al público y al clima en su contra, un cabezazo del capitán Younis Mahmoud, quien acababa de perder a un pariente cercano en la guerra, logró salvar el empate.

El siguiente rival era Australia, considerado uno de los favoritos para alzar la Copa Asiática de la AFC en su debut en la competición. A pesar de que los australianos habían causado muchos problemas a Italia en octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™, y de que tenía entre sus filas a estrellas de la Premiership inglesa, como Mark Schwarzer, Lucas Neill, Brett Emerton, Harry Kewell y Mark Viduka, Irak dio la sorpresa y se impuso por 3-1.

Un empate sin goles ante Omán otorgó a los iraquíes el boleto a los cuartos de final, donde un doblete de Mahmoud propició un triunfo por 2-0 contra Vietnam que los catapultó a las semifinales, donde se midieron a la República de Corea, único equipo asiático que había participado en todas las Copas Mundiales de la FIFA desde 1986. En aquel duelo a priori desigual, Irak consiguió mantener a 0-0 el marcador hasta el final del tiempo reglamentario, y terminó adjudicándose la tanda de penales por 4-3, gracias a una atajada soberbia de Noor Sabri, y el pase a la gran final de la Copa Asiática de la AFC por primera vez en su historia.

En contraste, su rival estaba muy acostumbrado a jugar el partido decisivo de esta competición. Arabia Saudí llegaba a su sexta final en siete participaciones continentales, tras eliminar a Japón por 3-2 en las semifinales y con Yasser Al-Qahtani jugando a un nivel superlativo. Los Halcones Verdes eran los grandes favoritos para conquistar el trofeo.

Este domingo se cumplen cinco años de aquella final en el estadio Gelora Bung Karno en Yakarta. Todos esperaban un encuentro dominado por la escuadra saudí, pero terminó siendo uno bastante parejo y entretenido, con emoción de principio a fin. Sabri, arquero de Irak, detuvo de forma espectacular una volea de Taiseer Al Jassam, que hubiese abierto el marcador, mientras que el zaguero Bassim Abbas contuvo durante todo el partido a Al-Qahtani. Finalmente, luego de oportunidades claras en ambas áreas, el único gol del encuentro llegó en el minuto 72. Tras un saque de esquina llovido de Hawar Mohammed al segundo palo, Mahmoud ganó en el salto a Yasser Al-Mosailem y cabeceó de manera sensacional, colando el disparo entre dos defensores y mandándolo al fondo de las mallas.

“Fue un logro espectacular después de todo lo que hemos pasado, ya que pocos creían que superaríamos la fase de grupos y finalmente fuimos campeones por primera vez. Sin embargo, fue aún más satisfactorio el hecho de que le dimos una alegría a nuestro pueblo. A los iraquíes les apasiona el fútbol y no hay palabras para expresar lo mucho que necesitaban una alegría en ese período tan devastador de nuestra historia”, finalizó Mahmoud, quien además se proclamó mejor jugador y máximo anotador del certamen.