Lemmouchia, profeta en la tierra de sus padres
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"Llegó en el momento más oportuno, porque el equipo estaba abatido. Hubo una convulsión tras el Mundial y él supo tomar decisiones difíciles, apartando a algunos titulares", comenta Kaled Lemmouchia en elogio de la revolución emprendida por Vahid Halilhodzic a los mandos de la selección de Argelia. Ausente en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™ pese a su participación en la campaña de clasificación, el centrocampista del Club Africain tunecino es uno de los miembros habituales de la Argelia de nuevo cuño construida por el técnico bosnio.

El otrora entrenador del París Saint-Germain, que accedió a su nuevo cargo a mediados de 2011 antes de los dos últimos escollos de camino a la Copa Africana de Naciones 2012, ha sabido plasmar una selección a su medida, aunque para eso haya tenido que dejar en la cuneta a figuras hasta entonces intocables de los Verdes. Yazid Mansouri, Rafik Saïfi, Hassan Yebda, Karim Ziani, Antar Yahia y Nadir Belhadj pagaron la factura de la nueva estrategia y desaparecieron de la circulación. Lemmouchia, un futbolista de 31 años sin experiencia profesional en Europa, personifica la transformación instaurada por el nuevo míster.

"Llevamos 14 meses trabajando estupendamente con un grupo joven y sano. Hemos progresado y las ganas de triunfar son enormes", explica el volante a FIFA.com. "El mensaje del seleccionador se entiende a la perfección y todo el mundo respeta sus métodos. Por el momento están funcionando, eso los jugadores lo ven muy claro, porque también redunda en su beneficio particular. Yo conocí la etapa anterior a Halilhodzic y puedo decir que en la preparación de los partidos y de los entrenamientos ha introducido grandes mejoras. Aporta exigencia y rigor y, francamente, todo el grupo lo agradece. Él ha cambiado la mentalidad del equipo: tanto los jugadores como la Federación han comprendido que, en el fútbol de alto nivel, no se regala nada".

Fe y pundonor
Lemmouchia se formó en la cantera del Olympique de Lyon, pero ningún club galo le ofreció un primer contrato profesional. El oriundo de Givors, localidad francesa cercana a Lyon, pasó cuatro años en el AS Lyon-Duchère del Campeonato Francés Amateur antes de exiliarse a la tierra de sus padres.

Con la camiseta del ES Sétif, el mediocampista ganó dos ligas nacionales y recibió sus primeras convocatorias a la selección de Argelia. Después de jugar otra temporada en la división de honor argelina con el USM Argel, en agosto de este año fichó por el Club Africain tunecino, donde está saboreando un tardío resurgimiento profesional. "No he podido jugar al máximo nivel en Europa, pero no lo lamento, porque he podido vivir de lo que me gusta", estima. "Estoy eclosionando en el campeonato tunecino. He aprendido mucho al hilo de mis experiencias y, con mis años y mi estatus, hoy puedo ser un protagonista legítimo en la selección. Tengo algunas cosas que enseñar a los más jóvenes y me siento capacitado para esa tarea".

Por lo visto, lo está, porque los Zorros del Desierto han alcanzado ya su primer objetivo: la clasificación para la CAN 2013. Encuadrados en el "grupo de la muerte" junto con Costa de Marfil, Túnez y Togo, los Verdes viajarán a Sudáfrica sin margen para el error.

Pero para Lemmouchia, la gran cita continental será una parada de inspección más que un fin de trayecto. "Será un auténtico examen mental porque, a excepción de Malí, nos vamos a topar con grandes potencias africanas", observa el veterano. "Vamos a averiguar dónde estamos situados en el momento más oportuno, justo antes de los partidos de clasificación para el Mundial. Todos soñamos con eso, es nuestro objetivo primordial. Esta CAN debe servir para evaluar el trabajo realizado durante los 14 últimos meses y consolidar nuestra confianza. Además permitirá a los jóvenes adquirir experiencia".

Lemmouchia es consciente de que la prueba africana también puede acabar en decepción, pero rechaza la idea de tener que volver a empezar desde cero en caso de fracaso y se declara convencido de que el discurso de Halilhodzic es el adecuado: "No habla mucho, pero cuando lo hace es sincero, y a mí me gusta eso. Es claro en sus críticas y sabe aprovechar el orgullo de los jugadores".

Falta le harán al estratega bosnio esas dotes comunicativas, desde luego, en su misión de salir vivo de un grupo tan feroz. En cualquier caso, hay algo que juega a su favor: su principal lugarteniente sobre el terreno de juego tiene plena fe en sus planteamientos. "Tenemos la ambición necesaria para llegar lejos, y también la capacidad", proclama Lemmouchia.