Cabo de nueva esperanza
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En el momento en que se publique esta edición de FIFA World, la selección caboverdiana estará debutando en la Copa Africana de Naciones, nada menos que en el partido inaugural del torneo, que disputarán el 19 de enero en el Soccer City Stadium de Johannesburgo contra la escuadra anfitriona, Sudáfrica.

"Será un gran honor para nuestro pequeño país", declara radiante Lúcio Antunes acerca del encuentro que enfrentará a los suyos y a la selección favorita ante cerca de 80.000 personas. "Intentaremos aprovechar el momento al máximo".

Antunes y su equipo pueden, sin duda, permitirse sentir cierto orgullo cuando pisen el césped en el que España y los Países Bajos se disputaron la final de la Copa Mundial de la FIFA 2010.
Con una población total tan solo seis veces mayor a la capacidad del Soccer City, Cabo Verde, cuya selección es más conocida como los Tiburones Azules, será el país más pequeño que jamás haya competido en el torneo africano, más pequeño incluso que Guinea Ecuatorial, clasificada automáticamente en la edición de 2012 por ser coanfitriones.

Y el tamaño no es el único obstáculo que el país ha tenido que superar. Formado por 15 islas e islotes a unos 570 kilómetros de la costa occidental africana, su árido paisaje no hace honor a su nombre. De hecho, el césped natural y el agua son tan escasos que los caboverdianos no tienen ni un solo campo de fútbol de hierba natural.

Los primeros habitantes de las islas fueron comerciantes portugueses que, en el siglo XV, establecieron puntos de abastecimiento para navíos; más adelante las islas sirvieron de base al comercio de esclavos. Las duras condiciones de vida en el archipiélago han causado una emigración a gran escala hasta el punto de que, en la actualidad, hay más caboverdianos viviendo en Europa, América y el continente africano que en Cabo Verde.

Talento perdido
En la diáspora encontramos también una gran cantidad de futbolistas que juegan en las selecciones de sus países adoptivos. No es extraño que Portugal haya sido el país más beneficiado por este éxodo. La estrella del Manchester United, Nani, originario de Cabo Verde, es uno de los jugadores habituales de la selección portuguesa procedentes del diminuto país insular africano. Pero hay más futbolistas de raíces caboverdiana en la escuadra lusa, como el centrocampista del Beşiktaş, Manuel Fernandes, y el lateral del Málaga, Eliseu.

Gelson Fernandes, que marcó el único gol de Suiza en su sorprendente victoria contra España en la fase de grupos del Mundial de 2010, es otro jugador nacido en Cabo Verde, mientras que el padre de la exestrella sueca Henrik Larsson procedía también del archipiélago.

La cercana Senegal se ha hecho también con varios internacionales que podían haber jugado para Cabo verde, incluidos Jacques Faty y Mickaël Tavares, que forman parte en la actualidad de la selección senegalesa. Patrick Vieira, que nació en Senegal y ganó la Copa Mundial con la escuadra francesa en 1998, era también de ascendencia caboverdiana.

Aunque no todos estos jugadores "perdidos" nacieron en Cabo Verde, sigue siendo sorprendente que haya tantos futbolistas de élite con lazos a un pequeño y árido archipiélago del océano Atlántico. Hay quienes opinan que es precisamente la naturaleza de las islas la mejor explicación de este fenómeno.

"Nuestros niños empiezan a jugar al fútbol muy pronto y, a veces, en condiciones muy difíciles", señala Mário Semedo, presidente de la Asociación de Fútbol de Cabo Verde. "Luchar forma parte de su naturaleza caboverdiana, precisamente por los obstáculos a los que se enfrentan en su vida cotidiana. En estas condiciones, el trabajo duro y la dedicación son cualidades esenciales, y el éxito de nuestro fútbol radica en ellas".

Talento recuperado
En el pasado, estas cualidades beneficiaron mucho más a las selecciones de otros países que a Cabo Verde, pero la clasificación del país en la Copa Africana de Naciones es un claro ejemplo de que las cosas están cambiando.

Uno de los giros más importantes sucedió en abril de 2000, tras el primer intento de los caboverdianos de clasificarse para un Mundial. Reflexionando sobre cómo mejorar el juego de la selección, Semedo y sus compañeros comenzaron a pensar en los miles de caboverdianos que vivían en otros países y en cómo podrían atraerlos para que jugaran con los Tiburones Azules. Por primera vez, la fuga de talentos que hasta entonces solo se había considerado como un elemento negativo empezó a verse como una oportunidad. Esto llevó a la creación de un programa de cazatalentos que incluía no solo los países "de caza" tradicionales como Portugal y Senegal, sino también Francia, Luxemburgo, Suiza, los Países Bajos y Estados Unidos.

Desde entonces, la selección nacional ha llegado a depender tanto de los jugadores procedentes del extranjero que, en la escuadra alineada para el partido contra Ghana en noviembre, no había ni un solo jugador procedente de la liga amateur de las islas.
Cerca de la mitad de la selección actual juega en la primera división portuguesa, y el resto procede de clubes de Francia, Rumanía, Chipre y Angola, entre otros. Algunos son jugadores nacidos en Cabo Verde, como el delantero del SC Braga Zé Luis y Ryan Mendes del Lille, que se formaron en el archipiélago antes de dar el salto al extranjero, mientras que otros han hecho el viaje contrario, nacieron y aprendieron a jugar en el extranjero y luego fueron seleccionados para jugar en la escuadra caboverdiana.

"Cerca del noventa por ciento de nuestros futbolistas juegan en otros países", declara Antunes. "Son profesionales y están ansiosos por demostrar de lo que son capaces delante de la hinchada internacional que presenciará la Copa Africana de Naciones".

Esperanzas nacionales
Si bien la búsqueda de talento en otros países ha sido una parte importante de la estrategia de desarrollo futbolístico de Cabo Verde, no es el único secreto de su éxito; y es que la asociación de fútbol nacional ha trabajado duro para crear oportunidades para los futbolistas que han permanecido en las islas.

Con el apoyo de la división de Asociaciones Miembro y Desarrollo de la FIFA, el país fue uno de los primeros en acogerse al programa de construcción de campos de césped artificial y Cabo Verde cuenta ahora con nada menos que 15 campos de estas características. Los estadios principales del país, el Estádio da Várzea y el Estádio Municipal Adérito Sena en Mindelo, fueron de los primeros en África en los que se disputaron partidos internacionales en césped artificial.

"Fueron esos campos los que posibilitaron el desarrollo del fútbol en Cabo Verde, tanto por lo que respecta a la selección nacional como a la liga del país", declaró Semedo a FIFA World.

Cabo Verde ha aprovechado también al máximo el Programa de Desarrollo Goal, gracias al cual se han aprobado tres proyectos en seis años para financiar la sede y el centro técnico de la asociación nacional en Praia, la construcción de un campo de césped artificial en el centro y la creación de un centro técnico regional en la isla de San Vicente.

Durante los últimos cinco años, de los fondos del Programa de Asistencia Financiera de la FIFA recibidos, la asociación ha dedicado 265.000 USD al desarrollo de sus competiciones nacionales para adultos y otros 160.000 USD para el desarrollo de los equipos juveniles. Además, en las islas se han impartido desde 2007 seis cursos de arbitraje de la FIFA como parte de los esfuerzos por mejorar la calidad del deporte en el país.

"Si nos fijamos en cómo la asociación nacional está mejorando la gestión del fútbol y lo combinamos con la experiencia que aportan los futbolistas que juegan en Europa, el resultado solo puede servir para ayudar a desarrollar la próxima generación de jugadores", insiste el exdefensa caboverdiano Pedro Pelé, que jugó brevemente en el West Bromwich Albion de la liga inglesa y aún juega en una de las ligas menores de Cabo Verde, en el Hayes & Yeading United. "Comprendo por qué algunos caboverdianos aprovecharon la oportunidad de jugar para países más grandes. Pero me ha sorprendido positivamente el nuevo talento que estamos empezando a ver en el país, y si seguimos reforzando la selección nacional, nuestro equipo será igual de interesante que cualquier otro".

Los gerentes son realistas acerca de los retos que aún deben superar, entre ellos, la profesionalización de la liga nacional, un objetivo a largo plazo que ayudaría a mejorar la calidad y reportaría ingresos a los clubes que ahora pierden a los jugadores de más talento. A pesar de las dificultades, los que están a cargo del balompié en Cabo Verde se muestran confiados en que la clasificación de la selección para Sudáfrica 2013 servirá de catalizador para éxitos futuros.

"El futuro es muy prometedor para el fútbol caboverdiano", insiste Semedo. "Estamos en proceso de ampliar la preparación de jugadores jóvenes en varios niveles del fútbol juvenil y trabajamos constantemente por desarrollar otras áreas claves, como el entrenamiento, el arbitraje y la administración; estoy convencido de que esta inversión va a merecer la pena en los próximos años".