Un vuelo imperial hacia Brasil
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Como de costumbre, la Copa Africana de Naciones (CAN) fue un certamen entretenido que deparó más sorpresas de lo normal, pero al final fue un nombre familiar el que quedó al frente. Nigeria se ciñó su tercera corona continental y, con ella, el derecho a disputar la Copa FIFA Confederaciones en Brasil el próximo mes de junio.

Solamente habían transcurrido 12 meses desde la pasada edición, debido al cambio de celebración del campeonato a los años impares, pero todo fueron novedades en tierras sudafricanas. Hace un año, las Súper Águilas ni siquiera se clasificaron para la fase final; y la selección a la que derrotaron en la final del domingo, Burkina Faso, no logró sumar ningún punto.

El campeón
Nigeria acudió a esta CAN sin que la atención ni los pronósticos se centrasen demasiado en ella, pero una vez que las Súper Águilas alcanzaron su mejor forma, en ningún momento dieron la impresión de arrugarse ante la presión. Bajo la astuta dirección técnica del ‘Big BossStephen Keshi, los nigerianos se mostraron organizados, equilibrados y motivados, y, a la postre, se llevaron un triunfo merecido. El equipo empezó despacio en el Grupo C con sendos empates frente a Burkina Faso y Zambia, pero la nación más poblada de África ganó sus cuatro últimos partidos, dejando en la cuneta de forma sensacional a las selecciones que ocupaban la primera y la tercera posición en la jerarquía continental (Costa de Marfil y Malí) en cuartos y en semifinales, respectivamente. Tras haber perdido cuatro finales anteriormente (la última en 2000 contra Camerún), un golazo en el duelo decisivo contra los Purasangres burkineses fue suficiente para que los jugadores vestidos de verde diesen varias vueltas de honor al Soccer City de Johannesburgo.

Los favoritos 
La defensora del título, Zambia, cayó eliminada en la primera fase, aunque lo hizo en un grupo donde figuraban los dos futuros finalistas. En cualquier caso, fue la primera vez que un vigente campeón clasificado para la fase final se despedía tan pronto desde la edición de 1992 (Argelia). La selección a la que vencieron los Chipolopolo en la final del año pasado, Costa de Marfil, volvía a ser una de las grandes favoritas a priori por quinto certamen consecutivo, pero los Elefantes no pudieron pisar el acelerador al enfrentarse contra el tenaz combinado nigeriano. Fue un campeonato flojo para los marfileños en lo que se espera suponga el adiós de Didier Drobga a la gran cita continental. El capitán y símbolo de Costa de Marfil rara vez rindió a su mejor nivel, pero lo mismo podría decirse de la mayoría de estrellas del equipo. De forma similar, Ghana no estuvo a la altura de las expectativas una vez superada la fase de grupos, aunque logró alcanzar las semifinales por cuarta vez consecutiva. En cuartos, las Estrellas Negras se apuntaron un triunfo por 2-0 harto engañoso sobre la modesta e impresionante Cabo Verde, y se vieron netamente dominadas por Burkina Faso en semifinales antes de inclinarse en la tanda de penales. A continuación, al igual que en la pasada edición, los ghaneses perdieron el partido por el tercer puesto ante Malí.

Las sorpresas
Sin lugar a dudas, Burkina Faso fue la buena noticia del certamen, aunque no se trate precisamente de ningún novato en las fases finales, tras haberse clasificado para 8 de las 10 últimas ediciones. Anteriormente, no obstante, los burkineses solamente habían salido airosos una vez de la primera fase (cuando organizaron la cita de 1998 y quedaron semifinalistas), pero su seleccionador, el belga Paul Put, los motivó e inspiró sobremanera, haciéndolos desplegar un juego valiente y elegante. Por lo demás, resultó sorprendente el batacazo de una región entera. Y es que ninguna selección norteafricana accedió a la segunda fase por primera vez desde 1992, después de que Túnez, Argelia y Marruecos tropezasen en el primer obstáculo. Como contrapartida, fue un campeonato fabuloso para África occidental. No solamente todos los semifinalistas pertenecían a esa región por primera vez en la historia, sino que también la debutante Cabo Verde y Togo marcaron un hito en sus historiales particulares al plantarse en los cuartos.

Las estrellas
El nigeriano Emmanuel Emenike marcó cuatro tantos en jugada para adjudicarse el trofeo al máximo goleador, mientras que Sunday Mba se erigió en un héroe imprevisto, al ser el autor de los goles de la victoria contra Costa de Marfil y en la final contra Burkina Faso, exhibiendo en ambos una técnica, un equilibrio, una potencia y una clarividencia maravillosas. En la defensa nigeriana, el portero Vincent Enyeama volvió a ser un bastión crucial por detrás de un grupo de prometedores y jóvenes zagueros lo bastante buenos para dejar en el banquillo al capitán de la selección, Joseph Yobo. Con todo, las verdaderas estrellas de Nigeria fueron la pareja de centrocampistas del Chelsea formada por John Obi Mikel y Victor Moses, quienes ofrecieron liderazgo, solidez y capacidad atlética para dar y tomar.

Para los derrotados en la final, Jonathan Pitroipa fue una constante fuente de inspiración por las bandas, haciéndose merecidamente con el premio al mejor jugador del torneo. El delantero Alain Traoré metió tres goles en los dos primeros partidos antes de sufrir una lesión en la pierna que lo mandó a casa, pero su sustituto, Aristide Bancé (con su peculiar pelo de punta y teñido de rubio), se reveló como un recambio potente y atrevido. El ghanés de 22 años Mubarak Wakaso anotó cuatro dianas (tres de pena máxima), mientras que el joven tunecino Youssef Msakni ganó el premio al mejor gol del torneo con su fantástico zambombazo por la escuadra desde la frontal del área que supuso la victoria contra Argelia. El maliense Seydou Keita disputaba su sexta CAN, y el ex jugador del Barcelona tal vez lució su mejor versión, comandando con aplomo el talentoso mediocampo de su selección.

¿Sabías que…?
Burkina Faso, que solamente había sumado cuatro puntos en sus cinco anteriores participaciones en la CAN juntas, es la selección peor clasificada en la jerarquía mundial que consigue acceder a la final del certamen (92ª). Es más, solamente se clasificó para la cita sudafricana gracias a un gol en el minuto 96 contra la República Centroafricana.

Números que hablan
2:
 La cantidad de hombres que han ganado la CAN como jugador y como seleccionador. Stephen Keshi, que era el capitán de Nigeria en 1994, se une al egipcio Mahmoud El Gohary.

La frase
“Para este equipo todo es posible”.
Stephen Keshi sobre sus jóvenes campeones.

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