Dicen que el valor de una persona no se mide por la edad, pero Nicolas Vallar ha debido esperar pacientemente su momento de gloria. Tras regresar a Tahití después de un decenio de exilio en Francia, el defensa de 28 años ha visto por fin cumplido su sueño. Doce meses después de retornar a su isla, se ha proclamado campeón de la liga doméstica con el AS Dragon, y de la Copa de Naciones de la OFC 2012 con su selección nacional.

Estos títulos no son dos meros renglones más en su palmarés. El AS Dragon jamás había conocido esta consagración en sus 44 años de existencia, y es la primera vez que el título continental va a parar a manos distintas de las de Australia o Nueva Zelanda desde la fundación del certamen en 1973. "Es un desquite en lo que respecta a mi pasado. Luego de haber dudado tanto de mí mismo, me he demostrado que aún soy capaz de actuar al máximo nivel", revela el denominador común de esas dos hazañas históricas ante el micrófono de FIFA.com.

Si nuestro interlocutor puede saborear en estos momentos esa dicha es porque lleva mucho tiempo buscándola. Vallar llegó al Angers SCO galo a los 16 años, y pasó por diferentes clubes de la liga National francesa (correspondiente a la tercera división) hasta lograr el ascenso a la Ligue 2 con el Sète. "Ahí fue cuando empezaron los problemas", nos cuenta el zaguero tahitiano. Lesiones, decisiones de los entrenadores y ensayos fallidos terminaron por desbaratar su aventura en el fútbol profesional: "Me quedé sin club y sin representante. Fue un periodo muy difícil", recuerda. Al final decidió regresar a Tahití para dedicarse a otra cosa. De eso hace ya más de un año y ya conocemos el desenlace.

Del paraíso al nirvana
Ayer en el purgatorio, hoy en el paraíso; ¿qué le deparará el mañana? No solamente jugará en la Liga de Campeones de la OFC la próxima temporada con su club, sino que además representará a Oceanía en la próxima Copa Confederaciones. "Es el sueño de todo futbolista enfrentarse a las grandes potencias del fútbol y contra los mejores jugadores del planeta. Y lo es todavía más para un pequeño equipo como el nuestro", comenta el capitán del 138º ocupante de la última Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola.

El seleccionador Eddy Etaeta no lo ha tenido que pensar mucho para entregarle el brazalete de capitán. "Posee un porte muy atlético y una gran agresividad en el cuerpo a cuerpo", analiza el técnico para FIFA.com. "Le puedo decir que los delanteros que tuvieron que vérselas con él este año acabaron bastante frustrados… Eso era justo lo que nos hacía falta en la selección nacional. Su presencia da mucha seguridad a la defensa. Lo más admirable es que todo eso lo hace con limpieza. En cinco partidos de la Copa de Naciones no le han mostrado más que una tarjeta amarilla".

"Ha sido elegido mejor jugador del torneo, lo cual es muy raro para un defensa. Creo que su mejor partido lo hizo en la final contra Nueva Caledonia. Es muy propio de los grandes jugadores sobresalir en los grandes partidos", agrega Etaeta. Vallar, modesto, prefiere poner el énfasis en el espíritu colectivo: "Lo que más me ha gustado de este grupo es que ninguno de los jugadores jóvenes ha tratado de darse importancia. Y eso que muchos de ellos proceden de la selección sub-20 que disputó el Mundial de esa categoría en Egipto en 2009".

Las posibilidades de una isla
Los signos visibles del progreso del fútbol tahitiano son fruto de un trabajo de largo aliento, tanto en infraestructuras como en formación, y Vallar no quiere ir a Brasil como comparsa. "Tampoco debemos dejarnos impresionar, y espero que podamos hacer nuestro fútbol. No queremos hacer el ridículo y salir de allí con cosas que lamentar. Ahora estamos en nuestra isla, en nuestro pequeño mundo, y creo que aún no nos damos cuenta cabal de lo que nos espera", advierte.

"Pienso que puede ser una buena oportunidad para que nuestros jóvenes se den a conocer", comenta con benevolencia el capitán, que ha recuperado su ilusión: "Yo estoy bien aquí, desde luego. Pero si tengo otra oportunidad de marcharme a jugar a un gran club en Europa o en el extranjero, me lanzaré. No tengo ligaduras, estoy soltero y sin hijos, y el fútbol es toda mi vida".