Australia ha obtenido varios resultados destacados en la historia de la Copa FIFA Confederaciones. Pero llevaba ya 12 años sin pisar la competición.  

Con Ange Postecoglou como seleccionador, el equipo está recuperando la inercia triunfal. La era Postecoglou empezó en 2013 y ya en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, su renovado equipo brilló por momentos en un grupo durísimo. Tras esa experiencia, los Socceroos explotaron al año siguiente en suelo patrio, para ganar su primera Copa Asiática y sellar su regreso al Torneo de Campeones.

Con vistas a esa gran cita, FIFA.com conversó con Postecoglou sobre cómo transmite al equipo su filosofía de juego, lo que pueden esperar los aficionados de los Socceroos en Rusia 2017 y la importancia del éxito de la selección para hacer crecer el fútbol en Australia.

Sr. Postecoglou, ¿cuál fue la clave para ganar la Copa Asiática en 2015? 
Teníamos un proyecto muy claro sobre cómo ganar la Copa Asiática, y empezó prácticamente desde el momento en que me nombraron [en noviembre de 2013], antes del Mundial de Brasil. Pasamos por un proceso de regeneración del equipo, centrándonos plenamente en ser conscientes de que, aunque el Mundial era dentro de seis meses y sería un duro examen para una plantilla joven, era muy importante brindarles esa experiencia para que, seis meses después del Mundial, pudiésemos afrontar con garantías la Copa Asiática. Permanecimos firmes en nuestra postura, nos ceñimos al plan y sacamos un verdadero provecho de prepararnos durante más de 12 meses para un campeonato. Al final, ese fue probablemente un factor clave para conducirnos al éxito.

¿Cómo fue la experiencia de coronarse en casa? 
Obviamente, es uno de esos momentos únicos… Ganar una gran competición ya es suficientemente grandioso en sí mismo, pero cuando tienes la oportunidad de hacerlo en casa, presientes que, lógicamente, es una oportunidad única en la vida. Está la presión añadida de saber que eres la selección local y generas expectativas, pero en cierto modo la asumimos con ilusión; y resultó un día estupendo y un campeonato magnífico en todos los aspectos para nosotros. Jugamos un fútbol muy bueno, marcamos muchos goles y, a la hora de la verdad, contra un rival muy fuerte como la República de Corea, salimos vencedores.

¿Qué pueden esperar ver de Australia los aficionados en la Copa Confederaciones? 
Estamos intentando jugar con un determinado estilo de fútbol característico; algo que hemos hecho en los tres últimos años. En el pasado Mundial, ese sello futbolístico estaba en una fase embrionaria. Aunque nos tocó un grupo durísimo con Chile, Holanda y España, supimos arrebatar la batuta del juego a los rivales, especialmente contra Chile y Holanda; y probablemente tuvimos un poco de mala suerte por no sacar nada positivo en esos dos encuentros.

El equipo ha evolucionado desde entonces. En la Copa Confederaciones no nos echaremos atrás. Intentaremos jugar el mismo tipo de fútbol que venimos jugando los tres últimos años, y nos mediremos contra los mejores; esa es la idea. Eso debería deparar algunos encuentros fascinantes, y estoy seguro de que contribuiremos a ello.

¿En qué medida se refleja su filosofía futbolística en el estilo de juego del equipo? 
La esencia de mis convicciones radica en la forma en que queremos jugar nuestro fútbol. Cuando me nombraron seleccionador hace tres años, esa era parte de la misión: que queremos jugar con un determinado sello. Le va un poco mejor al carácter australiano ser un equipo proactivo. En todos nuestros deportes solemos intentar no echarnos atrás, y ocurre lo mismo en el fútbol. Es algo en lo que creo firmemente. Dondequiera que he entrenado, ese es el tipo de fútbol que juegan mis equipos, y también ocurre lo mismo con la selección nacional.

¿Qué cualidades posee la plantilla de Australia, y en qué jugadores deberían fijarse los aficionados? 
Estadísticamente, como grupo, es todavía una plantilla muy joven. Jugadores como Tommy Rogic y otros muchos tienen veintipocos años, pero les hemos proporcionado mucha experiencia desde muy pronto. Creo que, a partir de ahora, esa va a ser nuestra mayor fortaleza; el que, independientemente de la relativa juventud del jugador en cuanto a edad, la experiencia que hayan podido tener de poder jugar ya en un Mundial absoluto, una Copa Confederaciones y una Copa Asiática… Todas esas cosas significan que tendremos mucha confianza.

Creo que somos una selección ilusionante. Desde luego, tenemos mucha movilidad; somos un equipo ofensivo y agresivo. Con los jugadores que tenemos en este momento, eso les va muy bien a su mentalidad. Depositamos mucha confianza en ellos desde muy jóvenes y, cuando haces eso, y además tienes el éxito que tuvimos en la Copa Asiática, eso implica que no se dejarán amedrentar por nada a lo que se enfrenten en los próximos 12 a 24 meses.

Lógicamente, Australia quiere volver a Rusia para el Mundial de 2018. ¿Cómo valora los resultados del equipo en lo que va de fase de clasificación? 
Nos hemos mostrado sólidos, aunque estuvimos decepcionantes en nuestro último encuentro contra Tailandia. Simplemente no rendimos a nuestro nivel. Sabíamos que la primera vuelta de la liguilla clasificatoria iba a resultarnos dura, con tres desplazamientos sumamente difíciles, en condiciones que, a menos que juegues esos partidos, la gente no entiende lo arduos que pueden llegar a ser.

Viajamos a Oriente Próximo y jugamos contra Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí; y después contra Tailandia. Al haber salido invictos tras todo eso, y encima con una victoria a domicilio, creo que estamos en bastante buena forma. Tenemos tres partidos en casa este año, y además nos enfrentamos a Irak en territorio neutral, así que en realidad sólo tenemos un encuentro como visitantes. Lo mejor de todo esto es que está en nuestras manos. Con la Copa Confederaciones en medio, se trata de un año apasionante para nosotros.

Al haber otros deportes tan fuertes en Australia, ¿qué importancia tiene para el crecimiento del fútbol que los Socceroos sigan rindiendo bien en los grandes campeonatos? 
Sí, es importante, pero no es tan vital como antaño, porque nuestra competición profesional está creciendo cada año. Antes solía ser casi un ciclo de auge y depresión basado en la fase de clasificación para el Mundial, pero ahora, independientemente de ella, la popularidad del fútbol está creciendo todo el tiempo.

En nuestro caso, hemos superado la etapa de simplemente querer clasificarnos. Lógicamente, ese es el primer cometido y, como ya hemos visto, siempre resulta exigente en Asia, pero ahora queremos llegar a los Mundiales y causar una buena impresión. Eso daría un impulso mucho mayor a nuestro deporte. Ese es el motivo por el que jugamos al fútbol como lo estamos haciendo, porque creemos que, en caso de clasificarnos, ese juego nos daría más opciones de causar sensación en un Mundial absoluto que las que teníamos antes.