Ronaldinho, Thierry Henry, Fernando Torres, Romario… La lista de máximos goleadores de las anteriores ediciones de la Copa FIFA Confederaciones incluye numerosas leyendas. Entre esa lista de conocidos astros mundiales, se coló un tal Bruce Murray.

"No sabía que fui el máximo goleador en 1992 hasta que me lo dijiste", reconoce a FIFA.com el ex delantero estadounidense, que ahora tiene 51 años. "Pero es estupendo que mi nombre aparezca junto al de Gabriel Batistuta. Batigol...".

Murray jugó en una época olvidada del fútbol estadounidense, en un periodo posterior a la ostentosa North American Soccer League (NASL) y anterior a la actual Major League Soccer (MLS). "Mucha más gente conocería su nombre si hubiese nacido unos años después, o antes", resalta el ex seleccionador de las Barras y Estrellas Bob Gansler.

Murray, alto y delgado, era peligroso en el juego aéreo, y aportaba combatividad y chispa en ataque. "Por entonces, todo el mundo pasaba por el sistema universitario", apunta el ex ariete, que metió 2 goles en la primera edición de la Copa FIFA Confederaciones, la de 1992, entonces conocida como la Copa del Rey Fahd. "Si querías que te pagaran por jugar al fútbol, la selección nacional era la única alternativa".

La historia de su primera convocatoria rezuma alegría y sencillez. "Jugaba en un equipo aficionado, y tenía un partido en Nueva York", recuerda Murray, feliz por rebuscar entre sus recuerdos. "Jugué bastante bien. Al día siguiente, recibo una llamada del seleccionador de Estados Unidos, ¡preguntando si quiero ir a Los Ángeles a jugar contra Inglaterra!"

Poco después, aquel joven de 18 años estaba en el sur de California alineándose contra Gary Lineker, Glenn Hoddle y compañía. "¡Diablos, era Inglaterra!”, recuerda de aquel día. "Perdimos 5-0, pero yo jugué bien".

Murray marcó su primer gol al año siguiente, y se convirtió en un integrante vital de la selección estadounidense que regresó a la Copa Mundial de la FIFA™ tras 40 años de ausencia. "Era como un espectáculo itinerante", describe. "Un día estábamos en España y al siguiente en Japón. Unos días más tarde te encontrabas en Estambul, con los aficionados prendiendo fuego a los asientos".

En Italia 1990, fue titular en los tres partidos de Estados Unidos y marcó uno de los dos tantos de su selección, en un remate algo afortunado contra Austria.

Recuerdos del Rey Fahd
"Fue simplemente otro viaje para nosotros", comenta Murray sobre la primera Copa Confederaciones. "Pero el Estadio del Rey Fahd era extraordinario. Estaba completamente nuevo. Parecía una tienda de campaña gigante. Todos los asientos disponían de monitores con las repeticiones en vídeo, ¡lo cual suponía un salto tecnológico enorme!".

Los estadounidenses cayeron derrotados por 3-0 en su estreno frente a la selección anfitriona, Arabia Saudí. "Todos los aficionados iban ataviados con su vestimenta tradicional blanca", resalta Murray, todavía impresionado a día de hoy con la rapidez de pies de los saudíes.

Sus dos goles, que le sirvieron para empatar con el argentino Batistuta como máximo artillero, llegaron contra Costa de Marfil. "Jugamos un partido inteligente”, apunta con orgullo. "Ellos eran rápidos, pero teníamos un planteamiento para jugar al contragolpe. Así es como marqué mis goles".

Para cuando Estados Unidos organizó el Mundial dos años después, una nueva hornada de jugadores estadounidenses había entrado en escena, con gente como Cobi Jones y Alexi Lalas. "Yo ya no formaba parte realmente del plan, así que eso fue todo", afirma Murray.

Una serie de traumatismos craneales y otras lesiones pasaron factura a Murray, que se vio obligado a retirarse antes de cumplir los 30, y antes del renacimiento del fútbol yanqui posterior a 1994. Tuvo un breve paso por el Millwall, entonces en la segunda división inglesa, donde pudo degustar el ambiente del fútbol de clubes profesional, del que le habían privado las circunstancias y el momento inoportuno en su patria.

Murray recuerda con cariño el gol que marcó en su debut en The Den. "Si metes un gol allí, no tienes ya que comprar ninguna bebida ni comida. Pero si metes la pata, tendrás que oír las críticas al respecto… dentro y fuera del campo".

Bruce Murray fue incorporado al Salón de la Fama del fútbol estadounidense en 2011 y, cuando se retiró, lo hizo como el jugador que sumaba más internacionalidades y más goles con las Barras y Estrellas. Desde entonces, ha sido netamente superado en ambas categorías, pero las estrellas modernas de su selección como Clint Dempsey, Landon Donovan y Christian Pulisic le deben mucho a las bases que sentó este héroe olvidado del fútbol estadounidense.