• La Copa FIFA Confederaciones de 2005 marcó el inicio de la nueva era dorada de Alemania
  • Jurgen Klinsmann y Joachim Loew cambiaron el fútbol alemán con un estilo vistoso y ofensivo
  • Desde entonces, la Mannschaft ha sido tercera en las Copas Mundiales de la FIFA de 2006 y 2010 y ganó la de 2014

A veces, pasado y futuro chocan con estrépito… y con resultados explosivos. Y la Copa FIFA Confederaciones 2005 fue uno de esos momentos. Alemania, anfitriona del torneo y de la Copa Mundial de la FIFA™ que se celebraría un año más tarde, decidió que que había llegado la hora de dar un giro a su fútbol. 

Basado desde hacía años en el poderío físico, la competitividad y el empuje, ese estilo había llevado a la Mannschaft a ganar tres Mundiales y a ser subcampeona en otras cuatro ocasiones. Pero era tiempo de buscar algo más: divertir a la gente.

Joachim Loew, entonces asistente del seleccionador Juergen Klinsmann y hoy seleccionador alemán, lo recuerda bien. “Aquel verano se respiraba un ambiente fantástico. Había una sensación de optimismo totalmente nueva en nuestro país”.

Y entonces sucedió. Klinsmann y Loew dieron un giro de 180º al fútbol germano con un equipo que buscaba tener la pelota y se lanzaba sin miedo hacia la portería contraria. Sólo en la fase de grupos, Alemania marcó la friolera de 9 goles, y aunque cayó en semifinales 3-2 ante una soberbia selección brasileña liderada por Ronaldinho y Kaká, ya no hubo vuelta atrás.

“Cuando recuerdas un torneo que no has ganado, lo haces con cierta decepción”, explica Klinsmann a FIFA.com. “Pero conseguimos lo que nos habíamos propuesto. Perseguíamos el objetivo de jugar con energía y con pasión, de subir el balón al área y de no permitir que los demás equipos dictaran el juego. Lo logramos y lo hicimos con estilo".

Por eso, a pesar de quedar tercera, la selección recibió los aplausos de todo un país. El capitán de aquel equipo, Michael Ballack, todavía lo recuerda. “Los espectadores se volcaron en nosotros. Hicieron suyo el torneo de 2005. En todos los partidos se agotaron las entradas. Significaba mucho para ellos, y los jugadores lo notamos enseguida. Las cosas son muy diferentes cuando eso pasa. Te proporciona un estímulo enorme”.

A aquel tercer puesto de 2005 le seguirían otras dos medallas de bronce, en los Mundiales de 2006 y 2010. Pero no se tomó como un fracaso, ni mucho menos. El juego alegre de aquella selección siguió evolucionando hasta llegar a su cima en el Maracaná en 2014, con la cuarta corona mundial.

Este próximo mes de junio, en Rusia, Alemania vuelve a disputar una Copa Confederaciones, el torneo con el que nació el “nuevo fútbol alemán”. ¿Seguirá la Mannschaft su marcha triunfal?