• EEUU, subcampeón, fue la gran revelación de la Copa FIFA Confederaciones 2009
  • La victoria en semifinales ante España (0-2) es uno de los hitos de su historia futbolera
  • En la final cayeron 2-3 ante Brasil tras irse al descanso ganando 2-0

28 de junio de 2009. Estados Unidos jugaba su primera final en un gran torneo y, al descanso, vencía 2-0 a la todopoderosa selección brasileña. Iba camino de conquistar la Copa FIFA Confederaciones en Sudáfrica, todo un sueño para jugadores y un país entero.

“Fue, seguramente, el día más importante que viví con la selección y, sin duda, uno de los momentos más importantes de nuestra historia”, cuenta a FIFA.com Carlos Bocanegra, entonces capitán y hoy director deportivo del Atlanta United, de la Major League Soccer.

Y eso que el conjunto de las Barras y Estrellas, dirigido por Bob Bradley, tuvo suerte de no caer eliminado a las primeras de cambio en el torneo, porque empezó con dos derrotas, 1-3 ante Italia y 0-3 con Brasil. Pero cuando todo parecía perdido, la victoria 0-3 ante Egipto, unida al tropiezo de la Azzurra, les dio el pase a semifinales… y ahí, en la fase eliminatoria, Estados Unidos dio con la tecla.

Varapalo para España
Alentados por la fortuna, y gracias a varios cambios clave en la alineación, los tapados comenzaron a jugar con brío y alegría. Su semifinal contra España —campeona de Europa y futura campeona del mundo— pasó a la historia como el triunfo más importante del balompié estadounidense desde su victoria sobre Inglaterra en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 1950™.

“Sorprendimos a todos”, aseguraba Tim Howard años después del 0-2 que le infligieron a la Roja. “Recuerdo que tanto yo como los defensores tuvimos que emplearnos a fondo aquel día”. España disparó ocho veces a puerta, sin acierto, mientras Estados Unidos transformó sus dos chuts entre los tres palos.

“Para conseguir un resultado así, para dar semejante campanada, tienes que defender como si te fuera la vida en ello. Teníamos mucho que demostrar. Éramos los menos favoritos y logramos algo grandioso”.

“Nos tocó defender a capa y espada aquel día, cortamos muchos balones lanzándonos al suelo y salvamos muchas ocasiones en el último segundo”, agrega Bocanegra. “Fue un momento heroico, un momento que ninguno de nosotros olvidaremos”.

Al término del encuentro, los españoles —la mejor selección del planeta en aquel 2009— caminaban estupefactos por los pasillos del Free State Stadium de Bloemfontein. Los estadounidenses, en cambio, estaban en la gloria. “Nadie pensaba que seríamos capaces de hacer lo que hicimos aquel día”, declara el delantero Jozy Altidore, todavía una pieza clave en su selección.

Brasil, contra las cuerdas
Estados Unidos sacó partido a todo ese impulso positivo en la final contra Brasil en Johannesburgo y, durante los primeros 45 minutos, su velocidad, su equilibrio, la elegancia de Landon Donovan, la tenacidad de Clint Dempsey y la astucia del debutante Charlie Davies, pusieron contra las cuerdas a los brasileños, claros favoritos.

Al descanso, una Seleção plagada de estrellas en todas sus líneas estaba viviendo su propia pesadilla: perdía 2-0 ante Estados Unidos en la final de un gran torneo. Sin embargo, en la segunda mitad, el destino de ambos conjuntos cambió y la realidad acabó imponiendo su ley. Brasil remontó y ganó 2-3, coronándose por tercera vez en la Copa FIFA Confederaciones. El combinado estadounidense, incapaz de conservar la ventaja en su primera gran final, aprendió una lección que le será muy útil cuando dispute su siguiente instancia decisiva.