• Al igual que en Brasil 2014, el volante capitaneará a los Socceroos en Rusia
  • Australia, finalista en 1997, retorna al torneo tras 12 años
  • "Nuestra historia en la Copa Confederaciones demuestra la mentalidad australiana”

Mile Jedinak es el capitán de la selección australiana desde hace cuatro años y está a punto de convertirse en el primer jugador que encabece a los Socceroos en dos torneos de tipo mundialista de categoría masculina absoluta. Después de lucir el brazalete de Australia en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, el volante se prepara para liderar de nuevo a sus compañeros cuando se midan con Alemania, Chile y Camerún en la Copa FIFA Confederaciones Rusia 2017, este mes de junio.

Jedinak, que milita en el Aston Villa, ha hablado con FIFA.com acerca del reto que supone enfrentarse a los mejores del mundo, el rápido desarrollo que ha experimentado el combinado australiano a las órdenes de Ange Postecoglou y sus recuerdos de los anteriores éxitos del país en la Copa Confederaciones.

¿Qué aspectos positivos tiene competir en Rusia 2017 contra varias de las mejores selecciones del mundo?
Disputar cualquier gran torneo siempre es algo ilusionante, y representa una parte importante de la evolución de nuestro equipo. La Copa Confederaciones nos permitirá jugar al menos tres partidos contra naciones de la élite mundial y la oportunidad de ganar un gran trofeo internacional, que no es algo que ocurra todos los días. También hay ventajas evidentes en cuanto a la climatización para Rusia a doce meses del Mundial. Vamos a jugar en varios estadios mundialistas y podremos ver un poco cómo son el entorno, la cultura y las costumbres locales, eso nos dará una ligera ventaja de cara al Mundial de 2018.

¿Qué diferencias pueden esperar ver los aficionados al fútbol de todo el mundo entre la selección australiana que viaje a Rusia y la que compitió hace tres años en Brasil 2014?
El plantel que llevamos a Brasil todavía era muy joven, aunque ya estábamos en una trayectoria de aprendizaje rápido. En Brasil demostramos ser capaces de competir, aunque acabásemos perdiendo los tres partidos. Con el seleccionador [Postecoglou] estamos recorriendo un camino que no sólo aspira a conseguir la clasificación para el Mundial, sino también a reivindicarnos en los partidos y empezar a desplegar el estilo de juego que nos permita dejar nuestra impronta en el Mundial de 2018. La Copa Confederaciones de Rusia será un paso importante en ese trayecto.

Australia presenta un registro notable en la Copa Confederaciones. ¿La selección actual está en condiciones de volver a dejar huella este año?
Estamos orgullosos de nuestro buen desempeño en la Copa Confederaciones, que demuestra la mentalidad australiana ante este reto. Iremos a Rusia para mostrarle al mundo lo lejos que hemos llegado como nación futbolística.

Después de haber sido ya capitán en Brasil 2014, ¿qué tipo de honor supone volver a liderar a su país en un gran torneo?
Representar a Australia dentro del terreno de juego es un honor tremendo, el mayor que uno pueda tener como futbolista, pero liderar al equipo dentro de la cancha y en los choques de un Mundial entra en un plano totalmente distinto. Además de ser un gran honor personal, es algo para que lo disfruten mi familia y mis amigos.

¿Conserva buenos recuerdos de ver a Australia en ediciones anteriores de la Copa Confederaciones, como cuando venció a Francia y a Brasil en 2001, o la clasificación para la final de 1997?
Por supuesto. Formar parte de la selección nacional de Australia es un honor, pero hay que respetar a los que estuvieron antes que nosotros y servir de inspiración a los chicos que sueñan con seguir nuestros pasos. Tengo recuerdos de la Copa Confederaciones de 2001, me acuerdo del gran impulso que dieron al fútbol en nuestro país las victorias sobre Francia y Brasil.

Ya me queda un poco más lejos 1997. Yo era un adolescente muy joven, pero recuerdo que la mayoría de los integrantes de aquel equipo llegaron a rozar luego la clasificación para el Mundial de 1998. Había una mezcla fantástica de juventud y experiencia, con hombres como Graham Arnold, Aurelio Vidmar, Alex Tobin, Ned Zelic y Robbie Slater acompañados de otros más jóvenes, Harry Kewell, Mark Viduka, John Aloisi o Josip Skoko. Marcó el final de la carrera de los más veteranos, que habían sido pioneros de nuestro deporte en Europa, pero fue el principio de un gran periodo para el fútbol australiano.

Mile Jedinak, en cifras
70 internacionalidades: Tim Cahill es el único integrante del plantel actual que lo supera en este apartado
28 actuaciones como capitán: únicamente cinco jugadores han mejorado esa cifra con Australia
1: es el único futbolista que ha conseguido un título de la Copa Asiática como capitán de Australia