• Dinamarca accedió a la Copa FIFA Confederaciones 1995 —entonces denominada Copa del Rey Fahd— tras ganar la EURO 1992
  • La Dinamita Danesa superó en la final a una Argentina repleta de estrellas
  • Brian Laudrup recuerda aquel torneo para FIFA.com

En 1992, al término de una temporada larga y dura, los integrantes de la selección danesa se marcharon a tomar el sol a las playas. Y fue entonces, mientras estaban profundamente relajados y descansando, cuando recibieron una llamada apelando a su patriotismo. Tenían que jugar. El país fue convocado para disputar la Eurocopa a raíz de la descalificación de una Yugoslavia sumida en la guerra. Así se encendió la mecha de unos daneses que ya habían comenzado sus vacaciones.

Con nada que perder, y sin apenas tiempo para prepararse, pusieron rumbo a Suecia para participar en el torneo continental. El resto ya es historia: se escribió la leyenda de la Dinamita Danesa. La única vez que Dinamarca se ha proclamado campeona de Europa. Tres años más tarde, saltaría al campo en la Copa FIFA Confederaciones sin ser ya ningún secreto, y no sorprendió que se alzase con el título.

Por aquel entonces, la Copa FIFA Confederaciones todavía recibía el nombre de Copa del Rey Fahd. Se celebraba en Arabia Saudí, con sólo seis equipos. Se trataba de un elenco reducido, pero de élite: México, Argentina y Nigeria —en su mejor momento, con algunos de sus jugadores más destacados de la historia— aspiraban a ceñirse los laureles intercontinentales.

“Sorprendimos a todo el mundo en la Eurocopa 1992”, dice a FIFA.com Brian Laudrup, quien actualmente dirige una academia de fútbol para jóvenes de pocos recursos, además de ejercer de comentarista de televisión. “Sobre todo, nos sorprendimos a nosotros mismos. Después del torneo mucha gente dijo que habíamos tenido suerte, pero en aquella época la Eurocopa era muy pequeña: había que jugar bien en todos los partidos, y nosotros lo hicimos. Y luego llegó la Copa del Rey Fahd”.

En calidad de vigentes campeones de Europa, los daneses llegaron a la península arábiga con grandes expectativas para jugar el torneo. Y cumplirían. El conjunto nórdico estaba liderado por los hermanos Laudrup, Michael y Brian, y tenía a Lars Hogh bajo los tres palos, como sustituto del excepcional Peter Schmeichel, del Manchester United. Dinamarca no tuvo problemas para deshacerse de los anfitriones en el primer partido, imponiéndose por 2-0 sin prácticamente esforzarse. 

Mucho más que suerte
“Enfrentarnos a rivales de otras partes del mundo, a grandes equipos que no eran de Europa. Supuso una novedad para nosotros”, confiesa Laudrup. “El seleccionador [Richard Moller-Nielsen] nos dijo que iba a ser más difícil ganar ese torneo que la Eurocopa. Aunque pueda parecer raro, hablaba en serio, porque jugábamos contra equipos de estilos que no nos resultaban familiares, como México y Argentina. En aquella competición nos esforzamos mucho. Teníamos muchas ganas de demostrar que lo de 1992 había sido más que suerte”.

Su siguiente adversario era una selección mexicana rebosante de talento, y que cuatro años más tarde se adjudicaría la Copa Confederaciones 1999 ante su público. Jorge Campos, Carlos Hermosillo y compañía llegaron a forzar la tanda de penales ante los daneses, después de que la prórroga concluyese con empate 1-1. Pero el arquero Morgens Krogh fue el héroe del día, al detener dos lanzamientos desde los once metros tras empezar en el banco de reservas.

En la final, Dinamarca aventajó a una Argentina que tenía calidad a raudales, y cuyas estrellas brillaban por todo el mundo. Ni siquiera con Roberto Ayala, Javier Zanetti y Ariel Ortega en el equipo, los pupilos de Daniel Passarella llegaron a poner en aprietos a los campeones de Europa. Michael Laudrup transformó un penal, y Peter Rasmussen marcó uno de sus dos goles en el torneo. Así, los escandinavos levantaron el título.

“En nuestro país la gente lo celebró a lo grande, fue como ganar un mini-Mundial, un momento en el que nos sentimos muy orgullosos, ¡aun siendo conscientes de que no era el Mundial!”, recuerda Laudrup con entusiasmo. “Hicimos algo más de historia para Dinamarca”.