• Con 37 años, Cahill forma parte de la selección australiana
  • Ha visto puerta en tres Copas Mundiales
  • Cahill asegura que se encuentra en plena forma y listo para ayudar al equipo en Rusia 2017

Por Peter Smith, con Australia

Hace tiempo que Tim Cahill se ha acostumbrado a que lo consideren un futbolista acabado y además sospechamos que no le desagrada del todo. Sin duda, su mentalidad casa a la perfección con la Australia de Ange Postecoglou, un técnico que disfruta con la idea sacudir el orden tradicional del fútbol mundial.

Cuando era un muchacho, a Cahill le dijeron que no tenía la altura requerida para ser futbolista. Su debut con Australia no se produjo hasta que cumplió 24 años, debido a que, a los 14, había jugado un cuarto de hora en las filas de Samoa durante una competición juvenil.

Hace tres años, Cahill abandonó el terreno de juego en Porto Alegre tras haber marcado en la Copa Mundial de la FIFA™ uno de los goles más espectaculares que la competición haya visto jamás. Y, pese a todo y quizá comprensiblemente, la prensa se apresuró a redactar la nota necrológica de la carrera del jugador. No hay que olvidar que Cahill tenía 34 años y que el fútbol moderno es más bien cosa de jóvenes. Sin embargo, el máximo goleador histórico de Australia posee una mentalidad muy especial, admirada por muchos e igualada por pocos.

Ahora, tres años después, regresa a una gran competición de la FIFA y se prepara para enfrentarse a la campeona del mundo, Alemania, en el primer partido de los Socceroos en la Copa FIFA Confederaciones Rusia 2017. 

Cahill no puede estar más orgulloso de su logro. Razón no le falta. “Para mí, venir a esta Copa Confederaciones era una prioridad”, asegura. “Lo he conseguido, sí, pero lo único que queremos todos, los 23 integrantes de la selección, es ayudar al equipo”.

“Mi objetivo en esta competición es estar absolutamente preparado para cinco minutos o para 95. De lo contrario, no vale la pena estar aquí (en el fútbol internacional)”.

Un superviviente
Todo lo que quedaba de la envejecida generación dorada de Australia desapareció cuando Postecoglou tomó las riendas de la selección. Cahill, no obstante, no solo ha permanecido en el equipo, sino que además ha rayado muy alto en este tiempo.

“Timmy ha estado fantástico desde que yo accedí al cargo”, ha declarado Postecoglou. “Se ha entregado en cuerpo y alma a las labores de liderazgo. Como él dice, tratar con la juventud lo mantiene joven”.

“Lo ha hecho ya todo en el máximo nivel y, ante eso, los demás jugadores responden. Tim está aquí por su capacidad, pero su experiencia es un plus añadido”.

Han pasado 12 años desde la última vez que Australia disputó una Copa Confederaciones. Cahill es el único componente de los Socceroos actuales que formó parte de aquella campaña, iniciada con una derrota por 4-3 contra Alemania.

Desde entonces, Cahill ha participado, y ha marcado goles, en tres Mundiales. Se convirtió además en una pieza esencial del combinado australiano que conquistó por primera vez la Copa Asiática de la AFC para su nación en 2015, un triunfo que concedió a los Socceroos el pase al Torneo de Campeones.

Un hombre como él, que conoce perfectamente el camino del éxito en el fútbol internacional, ¿cree que Australia puede dejar huella en Rusia 2017?

“En los dos últimos años he visto que todos nuestros jugadores han comulgado con la misma filosofía de juego y han mejorado como futbolistas. Cuando la gente nos ve jugar, respeta lo que hacemos, porque se da cuenta de que realmente desplegamos un gran fútbol y dominamos el juego”.

Cahill ha disputado 97 partidos con la selección nacional, en los que ha anotado 48 goles, lo que significa que le falta muy poquito para alcanzar dos cifras absolutamente redondas.

Se antoja tarea fácil, porque estamos ante un futbolista para las grandes ocasiones, un hombre que se crece hasta brillar más fuerte que nunca bajo los focos más intensos.