• Bruno Alves jugó tres años en el Zenit de San Petersburgo
  • Alcanzará contra Chile los 93 partidos internacionales
  • Pepe, su compañero en el eje de la zaga, se pierde el choque por sanción

"Sinceramente, después de estar aquí tantos años, me sigo sintiendo como la primera vez", cuenta Bruno Alves a FIFA.com. "Puedo afirmar que aún juego con devoción por esta camiseta. Es un gran motivo de orgullo estar aquí representando a la selección".

El veterano defensor portugués de 35 años, que acumula tres participaciones en la Eurocopa (2008, 2012 y 2016), dos en la Copa Mundial de la FIFA (2010 y 2014) y una década con la elástica portuguesa, está ansioso por conseguir que su combinado nacional se clasifique para la final en su primera aparición en la Copa FIFA Confederaciones.

"Me siento extremadamente orgulloso de haber representado a Portugal en tantos partidos oficiales y en tantos torneos", asegura Alves, que está muy cerca de alcanzar los 100 encuentros como internacional. "Este torneo también es muy importante para mí. Seguiré dando lo mejor de mí mismo e intentaré regalar otro gran triunfo a mi país".

Después de todos estos años, sigue siendo uno de los hombres más felices de la expedición lusa, tanto en los entrenamientos como en los partidos. Alves, que jugará en Escocia la próxima temporada, lo explica: "Me encanta estar aquí. Estar rodeado de estos grandes futbolistas en la Seleção das Quinas siempre me hace feliz".

Este miércoles, Portugal se medirá a Chile en Kazán, en el mismo escenario donde comenzó su andadura en la Copa FIFA Confederaciones. Pepe, la pareja habitual de Alves en el centro de la defensa, se perderá el partido después de ver su segunda amarilla en el duelo contra Nueva Zelanda.

"Tenemos que salir muy fuertes", dice Pepe a FIFA.com en vísperas del enfrentamiento. "Debemos mantener la concentración en nuestro trabajo, en nuestro rendimiento individual, en el rendimiento colectivo, en el trabajo en equipo. Todos tienen que dar lo mejor de sí mismos para ganar este partido".

A Bruno Alves, que vivió tres años en San Petersburgo y jugó 71 partidos con el Zenit, le encantaría añadir un bonito recuerdo más de la ciudad rusa a su colección. "Aquí en Rusia me recibieron muy, muy bien, sobre todo en San Petersburgo, con el Zenit. Estoy muy agradecido a todos por el tiempo que pasé aquí".

El central tiene muy claro que jugar una final en San Petersburgo sería especial para él. "Sí, sin ninguna duda. Jugar una final allí sería un sueño, un sueño de verdad. Pero vayamos paso a paso. Primero tenemos el partido contra Chile, y por ahí pasan nuestras opciones de llegar a la final".