• El Tri ha empezado perdiendo sus tres partidos en Rusia
  • "Es un tema a corregir", Luis Reyes
  • El equipo incrementa su porcentaje de remate en las segundas partes

Por Martín Langer, con México

Al hacer balance de la fase de grupos de la Copa FIFA Confederaciones 2017, una de las conclusiones más claras para la selección mexicana es que el equipo ha jugado mucho mejor en los segundos tiempos que en los primeros. El Tri suele entrar a los partidos impreciso y errático, antes de encontrar el ritmo correcto en el complemento.

No sólo eso. En los tres partidos, México ha arrancado en desventaja, y en todos los casos ha sabido recuperarse. Analizamos el caso azteca.

Nuestro análisis:
Si bien es cierto que México no ha salido con el mismo nivel de concentración en los primeros tiempos, una de las causas de la mejoría es el sistema de Juan Carlos Osorio. El Tri apuesta por la posesión y los pases cortos en medio campo, y en reducir los espacios en defensa para recuperar rápidamente la pelota.

En consecuencia, el equipo contrario se ve obligado a correr tras el balón y a sufrir un mayor desgaste físico. Por ello, en los segundos tiempos los rivales se ven mucho más cansados y México encuentra los espacios para hacer su juego con mayor comodidad.

A eso hay que sumarle el sistema de rotaciones que ha implementado Juan Carlos Osorio en la plantilla, que ha permitido a los jugadores del Tri estar mucho más frescos que sus rivales en cada partido.

Las frases de los protagonistas: 
“Lo que nos pasa en los primeros tiempos es un problema. Nos está costando trabajo entrar en los partidos y, en consecuencia, sufrimos al inicio, pero también hay que darnos crédito. Llevamos 4 juegos que venimos de atrás. Es una cuestión de mentalidad”.
Néstor Araujo, defensor

“Es un tema a corregir, empezamos perdiendo, abajo en el marcador, pero es importante la reacción que ha tenido el equipo para darle la vuelta”
Luis Reyes, mediocampista

“El espíritu de este equipo es luchar, no dar ni un minuto por perdido. Eso nos ha permitido sobreponernos a situaciones complicadas, es parte de nuestra filosofía”.
Hirving Lozano, delantero

En detalle

México 2-2 Portugal (1-1, al descanso)
Fue, quizás, el partido en el que El Tri ofreció un rendimiento más parejo en los dos tiempos. En ambos periodos, tras un inicio prometedor, fueron poco a poco dejando la iniciativa a los portugueses, que se adelantaron dos veces en el marcador. Sin embargo, México logró regresar en ambas ocasiones para sacar un peleado empate.

La estadística clave: México tuvo 7 disparos totales y 56% de posesión en la primera mitad. En la segunda, El Tri sumó 4 tiros más y tuvo la pelota 61% del tiempo.

México 2-1 Nueva Zelanda (0-1, al descanso)
Fue la transformación más importante del Tri en el torneo. Después de un primer tiempo caótico, en el que la presión alta del rival lo hizo sufrir, y en el que pudo encajar una desventaja mayor, México fue otro en el complemento. La entrada de Héctor Herrera al descanso permitió al equipo manejar mucho mejor la pelota. La velocidad de Javier Aquino y Jurgen Damm por las bandas fue veneno para los cansados neozelandeses.

La estadística claveEn el primer tiempo, México hizo 5 disparos por 6 de su rival. Los números finales fueron 22 tiros para El Tri contra 10 de los neozelandeses.

México 2-1 Rusia (1-1, al descanso)
El primer tiempo fue tenso y parejo, con un Tri que parecía afectado por la necesidad de sacar un buen resultado y el enfervorizado ambiente en las tribunas. Una vez más, sufrió la presión alta del rival. En la segunda parte, el equipo se estabilizó y tuvo momentos de excelente fútbol, con opciones para marcar más goles. 

La estadística claveMéxico tuvo en el primer lapso 5 tiros a gol por 6 rusos. En el segundo, el Tri acumuló 7 disparos por apenas 4 de su rival, que cometió 20 faltas y vio una tarjeta roja.