•  Analizamos la evolución del juego de Javier Hernández
  • “Una cuestión de supervivencia”, dice Chicharito
  • El delantero juega en el Bayer Leverkusen desde 2015

Por Martín Langer, con México

Cuando Javier Hernández llegó a Europa, maravilló por su capacidad rematadora. De algún modo, a veces sin que se entendiera muy bien cómo, siempre conseguía mandar el balón a la red. Si, en aquel entonces, se le hubiera pedido a un aficionado definirlo con una palabra, hubiera sido “goleador”.

¿Qué hubiera pensado ese mismo aficionado al verlo en la Copa FIFA Confederaciones Rusia 2017? Se ha convertido en una especia de todocampista, capaz de colaborar con la construcción de juego de su equipo, e incluso con la recuperación. Todo eso, por supuesto, manteniendo su intacta capacidad goleadora, que le permitió marcar uno de los goles ante Portugal, de un remate de cabeza tan oportuno como habitual.

¿De dónde salió ese nuevo Chicharito? En vísperas de la trascendental semifinal contra Alemania, el propio jugador nos explica: “fue una cuestión casi de supervivencia”.

Adaptación al máximo
Estimado lector, si tienes 90 minutos libres, te invitamos a volver a ver el México-Portugal y centrarte en extremo izquierdo del Tri, sin ver su número ni pensar en su nombre y apellido. Encontrarás a un futbolista completo, capaz de completar el 75% de sus pases, regresar 80 metros para recuperar un balón a unos minutos del silbatazo final e internarse al área como centro delantero para marcar en el momento más preciso.

Ese es el nuevo Chicharito Hernández. “No un goleador, sino un jugador de fútbol”, en sus propias palabras. Tras describirse a sí mismo, el 14 de México explica que el proceso de transformación ha tomado unos años, y se ha producido de forma casi natural. “Algo que aprendí de los mejores entrenadores del mundo es que el jugador debe poder adaptarse a las circunstancias y sacar ventaja de ello”.

Pero eso no puede ser todo. Tras esas palabras, le pedimos al delantero que se explaye, y su descripción no deja lugar a dudas. “En todos los clubes he tratado de adaptarme a lo que necesita el equipo. No ha sido realmente planeado sino por sacar ventaja y destacarme en el entorno en el que estoy. No soy el más alto, no soy el más fuerte, quizá tampoco sea el más rápido, tengo que encontrar la manera de diferenciarme, casi una cuestión de supervivencia”.

El momento justo para trascender
La transformación de Chicharito no puede llegar en mejor momento. El jueves, México jugará la semifinal de Rusia 2017 ante Alemania, un país que el delantero conoce bien, tras haber jugado en el Bayer Leverkusen por las últimas dos temporadas. Por ello, nadie más autorizado para hablar del partido que el 14.

“Obviamente jugar contra la selección del país que ahora es mi casa es muy bonito, muy especial, pero no sólo para mí, también para la selección mexicana. No todos los días puedes jugar contra el campeón del mundo, y con una final en juego. Estamos muy motivados”, confiesa Hernández.

Un partido que, si nos atenemos a la historia, será complicadísimo para México. De 10 ocasiones que México ha enfrentado a Alemania, ha ganado sólo una, un dato que no quita el sueño al jugador, quien, además, revela que su equipo saldrá sin miedo alguno. “El futbol es bonito porque se pueden cambiar esos antecedentes. Nosotros vamos a proponer el partido y no vamos a cambiar nuestro estilo. Obviamente queremos mejorar nuestras fallas pero nuestro juego ofensivo nos ha permitido sacar buenos resultados. ¿Por qué modificarlo?”

Valientes y al ataque. Ese será el sello del Tri ante los campeones del mundo. ¿Cuál será el rol del “Chicharito”: delantero, extremo izquierdo, todocampista? “Yo quiero jugar futbol, el mayor tiempo posible y desde el inicio”, afirma con buen humor,  “¿La posición? ¡No me importa! Además, el Profe Osorio te explica su idea, y te hace entenderla. Razonarlo te hace todo más fácil así que donde me ponga estaré contento”