• “Se ha forjado una bonita amistad entre nosotros”, Moukandjo a FIFA.com
  • No hay grandes estrellas en la selección presente en Rusia
  • La solidaridad y la humildad son las armas letales de los Leones indomables

Por Pascal de Miramon, con Camerún

Lo primero que te impacta al codearte con la selección de Camerún presente en Rusia para disputar la Copa FIFA Confederaciones, es la amistad que parece unir a los campeones de África.

“Cuando estamos entre nosotros, bromeamos, nos tomamos el pelo; pero en cuanto empezamos a entrenar, volvemos a ponernos serios. Cada cosa a su tiempo”, explica Benjamin Moukandjo en una entrevista exclusiva con FIFA.com, desde el hotel moscovita donde se han instalado los Leones indomables con vistas a su primer compromiso contra Chile. 

El ingrediente mágico
“Llevo entrenando 29 años, y jamás he tenido un grupo parecido”, proclamaba Hugo Bross la noche del triunfo de sus pupilos en la CAN 2017. “Les repito todos los días que tienen algo que deben mimar: la amistad. Son verdaderos amigos, y eso no se encuentra a menudo en un equipo de fútbol”.

“Con el paso del tiempo y, sobre todo, durante nuestra campaña en la Copa Africana de Naciones, se ha ido forjando una bonita amistad entre nosotros”, confirma sonriendo Moukandjo. “Acudimos a la CAN como equipo, y allí nos convertimos en una familia”.

Una familia sin nombres rimbombantes, que desbarató todos los pronósticos volviendo a subirse al trono continental. “Sabíamos que debíamos crear ese espíritu colectivo para poder rivalizar con naciones provistas de muy buenas individualidades, porque nuestro equipo no tiene grandes estrellas”, subraya el capitán camerunés.  

Moukandjo, todo un símbolo
El que precisamente Moukandjo ejerza como el garante de esa unión extraordinaria no es un hecho baladí. Todo el mundo recuerda el partido contra Croacia en Brasil 2014 y su altercado con su propio compañero Benoît Assou-Ekotto ante las cámaras del mundo entero.

“Esa experiencia fue un completo desastre”, admite. “Salí de allí con mucha tristeza, como todo el mundo. Se pueden perder partidos, pero tenemos que defender la imagen de Camerún. Y ese día, no mostramos una buena imagen de nuestro fútbol ni de nuestro país”.

Guardianes del templo
“Como capitán, intento velar por que este ambiente permanezca el mayor tiempo posible. Cuando uno siente un amor así, tiene ganas de que dure. Nosotros, los más veteranos, hacemos todo lo posible para preservar este estado de ánimo”, explica.

“Sigo el ejemplo de Nicolas Nkoulou o de Vincent Aboubakar en la CAN”, revela. “El entrenador tomó decisiones drásticas, y generó debates fuera de la plantilla. Pero lo que fue extraordinario, e incluso impactante, es que esos jugadores hicieron gala de una grandísima profesionalidad. En ningún momento refunfuñaron. Y cuando el grupo los necesitó, ¡respondieron dando la cara!”.

“Y cuando los jugadores jóvenes ven a jugadores de ese calibre comportarse así e implicarse a fondo con tanta humildad, no pueden sino seguirles”, concluye Moukandjo.