• El empate a última hora contra Portugal rompe una desafortunada tradición
  • "Es una sensación de satisfacción. Lo merecíamos", el goleador Herrera
  • El próximo reto de México será Nueva Zelanda, el miércoles

Por Martín Langer, con México

Son los últimos instantes del encuentro. México está a punto de conseguir un valiosísimo empate contra un poderoso rival europeo. Los aficionados ya cuentan los segundos y… de pronto, la catástrofe. Gol en contra y fin del sueño. El cronista en televisión afirma incrédulo, “por qué siempre nos tiene que pasar a nosotros...”.

Son palabras de 1962. El Tri estaba a segundos de empatar con la España de Gento, Puskas y Suárez cuando un gol de Peiró hizo pedazos el sueño. Desde entonces, el infortunio se ha repetido: 1998, 2006, 2014… Esos últimos minutos se han vuelto el escenario de las pesadillas de los aficionados aztecas… Hasta ayer.

El domingo, cuando todo parecía perdido, México fue capaz de encontrar la fuerza que tantas veces le había faltado. Y quizás haya arrancado una nueva era.

Con el cuchillo entre los dientes
“Estábamos jugando un buen partido contra el campeón de Europa. Aun con el gol en contra tuvimos el mérito de seguir luchando y no bajar los brazos”, nos contaba Héctor Moreno al final del partido. Su gol, un remate de cabeza tan valiente como dramático, había acabado con la maldición de los últimos minutos y el defensor no ocultaba su alegría.

¿Cómo culparlo? Cuando Cédric anotó el 2-1 para Portugal al minuto 85, parecía que todo había terminado. No fue así. “Es una sensación de satisfacción. Lo merecíamos. Este equipo es fuerte normalmente, sabemos reponernos rápido. Me parece que el resultado fue justo”, sentencia el defensor.

Un espíritu arriesgado
Para sus integrantes, esta fortaleza mental va más allá de esos últimos minutos. Es parte de una filosofía de vida, la misma que le permitió salir al ataque contra Cristiano Ronaldo y compañía. “Ése es nuestro deseo siempre, nuestra ilusión. La idea es siempre salir con la idea de ganar, en todos los partidos, sin importar el rival”.

Esas palabras suenan ambiciosas, pero lo son aún más cuando quien las pronuncia es el portero. En efecto, fue Guillermo Ochoa quien, con sus atajadas, mantuvo al Tri en el partido en el momento que más se necesitaba. De hecho, el guardavallas se quedó con un pequeño pesar. “Podíamos haber sacado los tres puntos…”

No fue así, pero El Tri está listo para los próximos retos. Y quién mejor que su gran figura, Javier “Chicharito” Hernández, para describir lo que puede esperar la afición de su equipo de ahora en adelante. “Es un equipo con fortaleza mental, pero también con talento, con una gran plantilla. Hay muchísima calidad. Vamos con todo para lo que sigue”

Sólo así, con palabras respaldadas con hechos, y tal como lo hicieron a Portugal, la selección mexicana podrá por fin acabar con el “¿por qué siempre nos tiene que pasar a nosotros?”