La FIFA ha anunciado este 24 de julio que los análisis de todos los controles de dopaje realizados con ocasión de la Copa FIFA Confederaciones 2017 han sido negativos.

En esta ocasión, la FIFA llevó a cabo la mayor campaña antidopaje de la historia del torneo, que incluyó la toma de muestras de sangre y orina antes y durante la competición. Todos los participantes tuvieron que someterse a controles efectuados sin previo aviso, que incluyeron análisis de sangre y orina; además, los oficiales de la FIFA controlaron a dos futbolistas de cada selección al final de cada uno de los 16 partidos disputados.

En total, se realizaron 379 tests que motivaron la toma de 854 muestras (362 de orina, 248 de suero y 244 de sangre); en algunos casos, la FIFA colaboró con las confederaciones y las organizaciones nacionales antidopaje para efectuar los controles previos a la competición. La FIFA se encargó de efectuar 239 pruebas, 175 fuera de la competición y 64 durante la competición.

Las muestras se analizaron exclusivamente en entidades acreditadas por la AMA, y la mayoría de los análisis tuvieron lugar —en particular, las muestras tomadas durante la competición— en el laboratorio de Lausana (Suiza).

Tras efectuar los controles específicos para detectar sustancias prohibidas, los resultados de los análisis se consignaron en los pasaportes biológicos de los futbolistas, que reúnen datos de otras competiciones de la FIFA, y otros torneos nacionales e internacionales (como la Liga de Campeones de la UEFA). Tras examinar los datos de todos los participantes, la Unidad de Gestión de Pasaportes Biológicos (APMU) no detectó ningún indicio de consumo de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento.