A lo largo de su carrera deportiva, la guardameta Nadine Angerer ganó todo lo que una futbolista puede soñar. Fue pentacampeona de Europa, en el año 2003 se proclamó campeona del mundo sin jugar un solo minuto y en 2007 volvió a triunfar en la prueba reina, esta vez como titular en todos los partidos y sin conceder ningún gol.

En enero de 2014 llegó la coronación con su nombramiento como Jugadora Mundial de la FIFA. "Casi no me lo creo. Ahora mismo estoy muy tranquila y todavía no he acabado de asimilarlo. Creo que voy a tener que dormir una o dos noches para darme cuenta de lo que supone todo esto", declaró la excepcional arquera alemana tras recibir el galardón.

Dos años después de su triunfo en la Gala del FIFA Ballon d’Or, Nadine Angerer, de 37 años, regresó a Suiza para disfrutar, en esta ocasión como espectadora, de la constelación de estrellas del fútbol mundial que se congregó en el Palacio de Congresos de Zúrich.

Angerer, quien tras 20 años de profesión en Alemania, Suecia, Australia y Estados Unidos anunció recientemente su retirada, dialogó con FIFA.com en una entrevista exclusiva un tanto diferente. Esto fue lo que nos contestó a las once preguntas que le planteamos.

Su mayor éxito:
"¡Ha habido muchos! No podría destacar uno solamente, pero está claro que los Mundiales de 2003 y 2007, así como el triunfo en la Eurocopa de 2013 son de los más importantes. En cualquier caso, también hubo algunos éxitos más pequeños que me marcaron, como la primera Liga alemana que conseguí con el Turbine Potsdam. Por otra parte, me enorgullece especialmente haber dejado mi portería a cero durante el Mundial de China 2007 y parar aquel penal a Marta en la final contra Brasil. Fue muy importante para mí, porque era mi primer gran torneo como arquera titular. Pero no hay que olvidar que el fútbol es un deporte de equipo, y soy plenamente consciente del equipo tan fantástico que teníamos entonces".

Su reto más difícil:
"Hay algo curioso en la carrera de una futbolista, y es que vas topándote con obstáculos constantemente. Tienes dos opciones: estancarte sin intentar siquiera mejorar o lo que hice yo, que siempre opté por ir progresando paso a paso. Después de ganar los dos Mundiales o tras recibir el premio de Jugadora Mundial de la FIFA en el año 2013 podría haberme preguntado: '¿Qué más me queda por hacer? ¿Por qué tengo que seguir?' Pero, naturalmente, sí hay más objetivos por los que esforzarse, y esa curiosidad por descubrirlos te rellena rápidamente el depósito de la motivación. Continuar con esa progresión es el mayor reto".

Su mayor rival:

"Ha habido varias a lo largo de distintas etapas, pero también es habitual que seas tú misma quien se interponga en tu camino. He metido la pata montones de veces [ríe]. Yo he sido a menudo mi mayor rival. Con todo, creo que fue bueno que fuera así, porque de lo contrario no hubiera llegado hasta donde llegué".

Su mejor compañera:
"¡También fueron muchas! Podría nombrarle al menos diez, pero no me gustaría elegir una sola, porque he tenido muchas y muy buenas".

Su partido más emotivo:
"Antes del Mundial de 2007 se me llenó la boca diciendo que quería ser la arquera titular de la selección alemana. Y de pronto llegó el momento en el que debía demostrarlo. Por eso todos y cada uno de los partidos que jugué en China fueron, desde el primer minuto, muy emotivos para mí. Yo misma me generé una presión enorme, y por eso muchas veces digo que yo fui mi mayor rival. Pero, insisto, quién sabe dónde me habría quedado si no hubiese actuado así".

Su momento de mayor orgullo sobre un escenario:
"Lógicamente, me alegré mucho al recibir la distinción como Jugadora Mundial de la FIFA del año 2013 en la gala que tuvo lugar en Zúrich. Y más por ser la primera arquera en conseguirlo. Desde luego que me siento orgullosa, no tengo reparos en reconocerlo. Pero mantengo lo que dije cuando subí al escenario: este premio es representativo de aquel equipo. No cabe duda de que parar dos penas máximas en la final de la Eurocopa seis meses antes fue magnífico, pero no soy nada presuntuosa y tengo muy claro que no lo habría conseguido de no ser por mis compañeras".

La entrenadora que más le marcó:
"¡Silvia Neid! Yo era una tía muy caótica, y me gusta vivir la vida loca, adoro la libertad [ríe]. Y en momentos en los que seguramente cualquier otra persona me hubiera dejado caer, ella me entendió. Comprendió cómo soy y de qué pie cojeo, y por eso se fraguó una gran confianza mutua. Después de todo, siempre pudo confiar en mí cuando fue necesario".

Su mejor etapa en un club:
"También hubo muchas. Además de en Alemania, también jugué en Suecia, Australia y Estados Unidos. Sin embargo, he de decir que los últimos dos años en Portland me han calado hondo. El equipo tenía el apoyo incondicional de entre 14.000 y 17.000 aficionados en cada partido, algo único en el mundo me atrevería a decir. Y la ciudad es fantástica. Como ya he dicho, me gusta vivir la vida y me gusta que todo encaje. Aquello me impresionó muchísimo, ¿dónde si no iba a poder jugar cada dos fines de semana en un ambiente así? También fue el equipo más profesional en el que estuve. Con esto no quiero menospreciar al resto de clubes en los que milité, ni mucho menos. Pero me siento muy agradecida por haber tenido la posibilidad de vivir semejante experiencia durante los dos últimos años de mi carrera profesional".

Su atuendo favorito:
"¡Me gusta la ropa cómoda! Y siempre llevo gorro o sombrero. Lo más gracioso de todo es que llevo 15 años haciéndolo, pero al término del Mundial de 2007 la gente empezó a decir: '¡Mírala, siempre va por ahí con su gorro!' No lo hago por llamar la atención, simplemente me da demasiada pereza peinarme cada mañana. ¡Eso es todo!".

Su día perfecto sin fútbol:
"[Ríe] ¡Aquí podría incluir todos los días desde el pasado 4 de agosto de 2015! No, bromas aparte: aquel día puse punto final a mi carrera profesional estando en Estados Unidos y he de decir que fue una decisión muy premeditada. Admito que no echo de menos mi época como jugadora. Ahora afronto mi futuro como entrenadora con muchísima ilusión y entretanto me dedico a vivir la vida. Es la bomba. ¿Si duermo desde entonces hasta las tantas o si salgo por la noche? ¡Eso ya lo hacía antes también [ríe]!".

Su futuro:
"A partir de ahora voy a ejercer de preparadora de porteras en Portland, y en los últimos meses he profundizado mis conocimientos en ámbitos como el entrenamiento personal, el entrenamiento físico, el entrenamiento funcional y el CrossFit. Ya tenía mucha experiencia, pero quería saber mucho más sobre todos estos aspectos. Además, tengo estudios de fisioterapia. Creo que todo esto me ayudará en mi labor como entrenadora, puesto que hoy en día ya no es suficiente con ceñirse al trabajo específico. ¡Tengo muchas ganas de empezar a trabajar con las guardametas Adrianna Franch y Michelle Betos!".