Tras brillar por su ausencia en otra gran competición más, Escocia vuelve a meditar sobre sí misma con una honestidad brutal...

La Eurocopa 2016 constituye su novena ausencia consecutivay, dada la presencia en Francia de selecciones como Albania, Islandia y sus cuatro vecinas de las Islas Británicas (Inglaterra, Gales y las dos Irlandas), ninguno de los ocho grandes campeonatos anteriores había sido tan doloroso de ver por televisión.

Sin embargo, pese a todos los exámenes de conciencia que han seguido a cada traspié clasificatorio, en Escocia constantemente se ha pasado por alto –hasta hace poco– un modo de mejorar evidente: el fútsal.

Las credenciales del fútbol sala son convincentes; bastaría con mostrar una lista de las superestrellas que ha ayudado a forjar –Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Xavi y Neymar, por citar sólo algunas–. “De no ser por el fútsal, yo no sería el futbolista que soy hoy”, confesaba Cristiano.

Teniendo en cuenta, además, que en Escocia adoran el balompié, que las inclemencias meteorológicas son lo más habitual y que el fútbol cinco goza de una enorme popularidad, cabría imaginar que la modalidad bajo techo y en cancha reducida no debería resultar difícil de vender.

La barrera cultural
Sin embargo, según el primer seleccionador escocés de fútbol sala de la historia, Mark Potter, precisamente es esa arraigada cultura del fútbol cinco la que ha contribuido a mantener en la sombra al fútsal: “Me encantaría dar una respuesta más compleja respecto a por qué no ha cuajado antes”, señala a FIFA.com, “pero lo fundamental es que este país tiene muy arraigada la tradición de jugar con equipos de cinco al aire libre”.

“Y aunque la Asociación Escocesa (SFA) considera que cualquier tipo de fútbol es positivo”, continúa Potter, “mi opinión personal es que los dos –fútbol cinco y fútbol sala– no son compatibles. El hecho es que muchos están contentos con reunir a unos cuantos colegas, echar un partido de cinco contra cinco e irse a casa. Lo que nosotros queremos es que esa misma gente se comprometa a jugar regularmente una liga de fútbol sala”.

“Tiene que haber también una mejor comprensión del juego”, añade. “En este momento, hay demasiada gente por ahí que piensa que el fútbol sala se reduce a hacer números circenses. Lo que no ven es toda la presión y el trabajo táctico que cimentan el fútbol sala al máximo nivel. Si te fijas en el fútbol profesional ahora mismo y en la presión arriba que está tan de moda, eso es el fútsal. El rombo en el mediocampo de España también; la forma en la que manejan el balón. Puro fútsal…”.

“Aparte de esa falta de comprensión y de compromiso, nuestro principal problema ha sido –y sigue siendo– las instalaciones. La infraestructura del fútbol cinco ya está ahí por todo el país, mientras que muchísimos polideportivos son reacios a invertir en las porterías adecuadas para el fútbol sala, en poner nuevas líneas a sus canchas, etc.”, explica el seleccionador.

Primeros pasos
“Afortunadamente la SFA por fin está empezando a prestar algo de atención al fútbol sala”, matiza Potter, para quien una Copa Mundial de Fútsal de la FIFA está a años luz de distancia.

“La estructura de la liga escocesa lleva ya unos 15 años en marcha, pero sólo ha sido en los dos últimos, con el apoyo de la asociación para organizar competiciones más grandes, cuando ha crecido espectacularmente. De tener unos 160 jugadores hace dos años, ahora tenemos casi 750, y contamos con alcanzar el millar durante los próximos 18 meses. Las cosas están avanzando definitivamente”.

El reciente traslado del fútsal dentro de las estructuras internas de la SFA, del departamento de Desarrollo al de Rendimiento, constituyó otro gran paso al frente. El director de Rendimiento es un tal Brian McClair, y el ex delantero de la selección escocesa y del Manchester United ha valorado con entusiasmo los beneficios que puede aportar la disciplina.

“Ayudará a los jugadores a desarrollar sus habilidades individuales y sus conocimientos tácticos”, comentó McClair. “Sólo puede ser algo positivo: la oportunidad de obtener muchos más toques de balón, de practicar situaciones de uno contra uno, tanto en ataque como en defensa…”.

Nada de esto, por supuesto, es nuevo para Potter, quien lleva las dos últimas décadas defendiendo al fútbol sala en Escocia. Pero según explica el seleccionador escocés, hizo falta un viaje a la patria espiritual de la disciplina para empezar a ganar adeptos entre los que mandan.

“Neil McIntosh [ex director de desarrollo y rendimiento de la SFA] fue a Brasil hace unos años y volvió entusiasmado con el fútbol sala”, relata. “Allí vio que había una conexión clara entre el fútsal y producir jugadores de fútbol, y ahí es cuando se estableció el vínculo con el desarrollo. Y en cuanto la asociación lo aceptó como un instrumento para desarrollar futbolistas, fue cuando empezó a moverse el tema”.

“Siempre he creído firmemente que el fútbol sala puede hacer mejores futbolistas. Además, puede ayudar a desarrollar el tipo de jugadores que Escocia parece haber dejado de producir. Hasta donde recuerdo, eran los extremos –los jugadores hábiles y técnicos– los que me entusiasmaban. Era una parte importante de la cultura futbolística escocesa, y me encantaría verla volver. Si el fútsal puede contribuir a lograrlo, tanto mejor”, concluye Potter.