• La FIFA quiere reforzar el rol de los directores técnicos
  • Su atención debe centrarse en el proceso de desarrollo
  • En el taller de Doha, los expertos precisaron los contenidos para su formación

Pep Guardiola se convirtió en leyenda durante su etapa en el FC Barcelona. Cosechó numerosos títulos importantes como jugador y también como entrenador, y guió al club catalán hasta la cima del fútbol mundial. A pesar de todo, nunca perdió la humildad: "Johan Cruyff construyó la catedral. Nuestro deber es conservarla y renovarla".

En el encuentro de expertos de la FIFA con motivo del taller para directores técnicos en Doha, Hansruedi Hasler —quien ejerció esta función en la federación suiza— abrió el debate con la célebre cita de Guardiola. Ante él, los directores técnicos, que cuentan con más de 150 años de experiencia en el mundo del fútbol, asentían al escuchar sus palabras.

Todos los presentes encontraron muy acertada la comparación con los arquitectos. No en vano, el papel del director técnico está muy bien definido, y no es otro que el de encontrar el equilibrio y reunir a muchas personas de distintas procedencias para construir, en el mejor de los casos, una catedral. Y, si no le fuera posible, levantar al menos un edificio con una estructura sólida.

Una cuestión clave
En los estatutos de la FIFA figura desde 2009 que ningún país puede beneficiarse de los programas de desarrollo del organismo rector si no cuenta con un director técnico. En consecuencia, en muchas federaciones se han nombrado directores técnicos sin tener en cuenta si su perfil encajaba con los requisitos o el ámbito de funciones del puesto.

"En líneas generales, las condiciones de trabajo son muy difíciles. Falta algo tan básico como comprender la importancia que tiene el desarrollo y, por consiguiente, la función del director técnico", explica Hasler. En muchas ocasiones, la atención de los responsables se centra exclusivamente en los proyectos destinados a mejorar las infraestructuras y en el rendimiento de la selección absoluta.

La FIFA quiere, por tanto, hacer frente a todo ello por medio de estos cursos. "Hemos formado a casi 180 directores técnicos desde 2016", asegura Juerg Nepfer, director de los Servicios Técnicos para el Desarrollo de la FIFA. "Lamentablemente, la mitad de ellos ya han sido reemplazados. Es obvio que falta constancia y continuidad".

En cualquier caso, la FIFA no ceja en su empeño. "Este taller nos sirve para precisar la siguiente serie de cursos para directores técnicos y determinar su formato definitivo. Queremos aprovechar esta experiencia", señala Hasler.

"Además de los cursos estándar para todos los directores técnicos nuevos, la formación se dividirá, a su vez, en dos módulos que se centrarán en aspectos específicos. En el primer módulo se tratará el rol del director técnico, la estructura del departamento, la gestión de los recursos humanos y la gestión de proyectos. El segundo girará en torno al desarrollo técnico, a la definición de una filosofía del fútbol a nivel nacional, a la formación de entrenadores y al fútbol juvenil de élite", agrega Nepfer.

El perfil adecuado
Basándose en la propuesta de ofrecer y desarrollar programas hechos a medida en todas las regiones, el objetivo es concretar el perfil de los directores técnicos a nivel mundial y consolidar así su posición. "En mi opinión, un director técnico ha de ser, en primer lugar, un buen comunicador", indica Eric Abrams, que desempeña su labor en Australia.

"Ha de saber explicar qué se debe hacer y cómo debe hacerse. Pero, lo más importante, es saber exponer el porqué. Sólo así podrán implementarse cambios y modificar estructuras que ahora parecen inalterables".

Ulric Mathiot, director técnico de Seychelles, se expresó en la misma línea. "Mi labor principal consiste en convencer a muchas personas que no son del mundo del fútbol. Por eso tenemos que explicarles las cosas de manera sencilla, para que puedan entenderlas".

En Doha hubo un intenso intercambio de experiencias e ideas para lidiar con las distintas responsabilidades, porque los retos varían de unos países a otros. En una federación pequeña, los recursos son limitados. Muchas veces, el director técnico está a solas y asume un papel muy distinto al de su homólogo en una federación mayor, quien quizá debe esforzarse más por ejercer su influencia y encontrar aceptación.

Aun así, los directores técnicos de todo el mundo comparten una serie de temas comunes. En el taller se habló de reconocer el talento y de las diferencias biológicas que existen según el mes de nacimiento de los jugadores, así como de la repercusión de participar en torneos juveniles. Otro de los temas centrales fue la formación de entrenadores y la consecución de una identidad futbolística nacional que perdure en el tiempo.

"Es bastante habitual que los directores técnicos de una federación sean extranjeros. Por eso es esencial integrar en la planificación a la siguiente generación de empleados del país en cuestión. Sólo así podrá forjarse un legado que fomente el fútbol de manera sostenible", resume Abrams.

A partir de abril comenzarán los cursos piloto para directores técnicos que ha confeccionado la FIFA en colaboración con sus expertos. Y la cita de Pep Guardiola volverá a estar muy presente, porque ya sean arquitectos, empleados o personas de negocios, al final, quienes trabajan en las federaciones y en las confederaciones deben colaborar estrechamente y aprovechar las sinergias para alcanzar el objetivo común: construir una catedral que garantice el éxito a largo plazo de todas las partes interesadas.

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