El Velódromo de Marsella ha sido escenario de un total nueve partidos de la Copa Mundial de la FIFA, incluidas dos semifinales con 60 años de separación en el tiempo (1938 y 1998). Los entusiastas que abarrotan este estadio todos los domingos reflejan la gran diversidad de la población que florece en este famoso puerto mediterráneo. Con 60,000 localidades, el Velódromo es un auténtico templo de fútbol, de ambiente único, donde dan rienda suelta a su pasión los fieles del Olympique de Marsella, club que ostenta el récord francés de socios registrados (40,000).

La construcción del estadio se inició en 1933, pero pronto quedaría detenida al hacerse evidente que era financieramente inviable por el mero tamaño del proyecto original. La perspectiva de albergar la Copa Mundial de la FIFA 1938, sin embargo, hizo que el plan se retomara en abril de 1935, y 26 meses más tarde el estadio recibía los últimos toques.

Los pantalones de Meazza
El primer partido que se celebró en el Velódromo en la Copa Mundial de la FIFA 1938 fue el choque en primera ronda entre la defensora del título, Italia, y la promesa escandinava, Noruega. El encuentro echó a andar de acuerdo con el guión previsto, pues los italianos se adelantaron a los dos minutos de juego merced a una diana de Pietro Ferraris. Fue entonces cuando los noruegos hicieron trizas el guión y arrancaron el gol del empate por mediación de Arne Brustad a siete minutos del final. La Squadra Azzurra demostró entonces la peculiar estopa de los campeones y selló su clasificación para la siguiente ronda con un tanto de Silvio Piola a los cuatro minutos de la prórroga.

Italia siguió adelante despachando a Francia en cuartos de final, antes de enfrentarse a Brasil en un encuentro de semifinales del que todavía hoy se sigue hablando. Miles de tifosi inundaron el Velódromo, elevando el número de asistentes hasta 33,000, nuevo récord del recinto. El público fue testigo de lo que sin duda fue el mejor partido de la tercera edición de la Copa Mundial de la FIFA. Los sudamericanos habían saltado al campo convencidos de su superioridad, hasta el punto de que el seleccionador Ademar Pimenta había decidido dejar fuera a su principal estrella, Leónidas, arguyendo que quería reservarlo para la final. Desgraciadamente para Pimenta, los italianos le harían arrepentirse de su complacencia.

Animados por los gritos de sus seguidores, los italianos tocaban el balón con gusto y lograron tomar la delantera por medio de Gino Colaussi en los primeros minutos de la segunda mitad. Poco después llegaría el auténtico punto de inflexión del encuentro, cuando el árbitro concedió una pena máxima a los Azzurri.

Lo que ocurrió a continuación quedaría grabado para siempre en los anales de la Copa Mundial de la FIFA. El legendario Giuseppe Meazza avanzó para lanzar el penal lleno de aplomo. Cuando fue a colocar el esférico sobre el punto fatídico, se le rompió la cinta elástica que le sujetaba los pantalones, y éstos se le cayeron hasta los tobillos, provocando la hilaridad general. Sin inmutarse, el futbolista del Inter de Milán se subió las calzas con la mano izquierda, colocó la pelota sobre el punto penal con la mano derecha, tomó carrerilla y, sin soltar los pantalones, envió el balón al fondo de las mallas para anotar el que sería gol de la victoria. El guardameta brasileño, Valter, sin duda perplejo por el incidente, ni siquiera se movió. Romeu marcó el tanto sudamericano a tres minutos para el final, pero ya era demasiado tarde. El Velódromo había puesto en escena un espectáculo digno de Marsella, famosa por su amor a todo tipo de excesos.

La Segunda Guerra Mundial interrumpió todas las competiciones deportivas, y a lo largo de gran parte del conflicto el Velódromo se reconvirtió en aparcamiento militar, primero del ejército francés, luego del alemán y por último del estadounidense. No obstante, el estadio se las apañó para escenificar un puñado de partidos durante este turbulento periodo, especialmente en 1942, año en que un equipo representante de la Francia de Vichy perdió 2-0 contra Suiza ante 39,000 personas que asistían al encuentro para olvidarse por unos instantes de sus penalidades y privaciones cotidianas.

El comienzo del apogeo francés y la gloria de Bergkamp
Para cuando la decimosexta Copa Mundial de la FIFA regresó al Velódromo en 1998, el viejo estadio había sido sometido a una remodelación a fondo. Los arquitectos Jean-Pierre Buffi y Pierre Averous expandieron y modernizaron el campo, pero pusieron gran cuidado en que permaneciera en sintonía con su entorno. Las gradas curvas norte y sur fueron completamente reconstruidas, al igual que las gradas Jean-Bouin y Ganay, aunque éstas retuvieron su original forma elíptica de 1936. No se colocó ningún techo, permitiendo que el césped quedara expuesto a los elementos. Las obras de remodelación aumentaron la capacidad del estadio hasta 60,000 personas.

En 1998, el estadio albergó siete partidos de la Copa Mundial de la FIFA, cuatro de ellos en la primera ronda. Uno de estos encuentros fue el primer combate de la nación anfitriona. El Velódromo sin duda trajo suerte a Les Bleus, pues el héroe local, Zinédine Zidane, orquestó con donaire la victoria por 3-0 sobre Sudáfrica, rebasando así el primer obstáculo que les separaba del campeonato del mundo.

Fiel a su propia historia, el Velódromo volvió a ser escena de otro descalabro brasileño, al registrar Noruega una insólita victoria por 2-1 sobre la Auriverde en la ronda de grupos. Los brasileños deshicieron por fin el conjuro en la semifinal, venciendo a Holanda en la tanda de penales luego de un duelo lleno de suspense que terminó en empate 1-1. Los holandeses ya habían dejado su marca en el duelo de cuartos de final en el Velódromo con un espeluznante gol de Dennis Bergkamp en el último minuto, que despachó a Argentina. Enganchando un pase largo de Frank de Boer, el fino delantero controló exquisitamente el balón al borde derecho del área antes de empalmar un soberbio disparo con el exterior del pie que se coló junto al segundo palo. Previamente, Italia había refrendado su buena relación con el estadio marsellés reclamando un difícil triunfo por 1-0 en la segunda ronda contra Noruega.

Un recinto con solera
El Velódromo fue escenario asimismo de momentos increíbles de otras competiciones, en particular del Campeonato Europeo de la UEFA 1984. Para entonces el estadio ya había sido renovado, y lucía un nuevo terreno de juego. Las gradas móviles colocadas por detrás de las porterías ocultaban los últimos tramos de la pista de ciclismo e incrementaban la capacidad oficial a 40,000 localidades. Ese límite se quedó corto en la famosa semifinal entre Francia y Portugal, en la que 58,848 espectadores inundaron el terreno para ver cómo Michel Platini se cubría de gloria al marcar el sensacional gol del triunfo en el minuto 119.

Aunque la historia del intimidante Velódromo está íntimamente relacionada con la de la Copa Mundial de la FIFA, su oficio diario, nunca subyugado por la rutina, es ser la celebrada sede del Olympique de Marsella, campeón de la Copa de Europa en 1993. Pese a que el club local ha sufrido en propias carnes el trauma del descenso en numerosas ocasiones, siempre se las ha arreglado para resurgir de sus cenizas. Hoy sigue siendo uno de los clubes más emblemáticos de Francia.

La rica historia del club ha sido entretejida por arietes legendarios como Josip Skoblar y Jean-Pierre Papin, individualidades muy bien dotadas como Roger Magnusson y Chris Waddle, directores de juego de la clase del pequeño gran hombre Alain Giresse o de Enzo Francescoli, defensas colosales como Karl Heinz Forster y Carlos Mozer, todos ellos mimados y adiestrados por algunos de los entrenadores más grandes del mundo, entre los que destacan Franz Beckenbauer, Tomislav Ivic y Raymond Goethals. Uno de los hijos más aclamados de la ciudad, Zidane, aún recuerda la emoción que sentía observando de pie desde las gradas curvas del Velódromo las evoluciones de su ídolo Enzo Francescoli. Tal vez en homenaje a este jugador, el hijo mayor de Zidane se llama Enzo.

Partidos organizados

Copa Mundial de la FIFA Francia 1938 ™

Copa Mundial de la FIFA Francia 1998 ™