La maestría de Hiroshi Nanami y su zurda letal contribuyeron decisivamente a la primera clasificación de Japón para una Copa Mundial de la FIFA, y a la hegemonía del Jubilo Iwata en el campeonato nacional hacia finales de la década de 1990. En una entrevista en exclusiva con FIFA.com, el antiguo mediocampista recuerda su colaboración sobre el terreno de juego con Hidetoshi Nakata y las dificultadas que tuvo para adaptarse a la Serie A italiana, y se pronuncia sobre las aspiraciones de su país en Sudáfrica 2010.

Momentos imborrables
Nanami comenzó su carrera profesional en el Jubilo Iwata en 1995, y muy pronto recibió la primera de sus 67 convocatorias para la selección nacional. "He tenido la suerte de haber compartido el terreno de juego con futbolistas maravillosos", comenta Nanami al repasar su carrera en el fútbol de clubes. "Hombres como Salvatore Schillaci, Masashi Nakayama o Naohiro Takahara mantenían abierto el grifo de los goles. Podíamos definir nuestras funciones en el equipo con mucha más facilidad precisamente porque teníamos con nosotros a esos jugadores".

Nanami, de constitución menuda, no estaba seguro de tener la potencia y velocidad necesarias para triunfar en el fútbol profesional, pero ganó confianza en sí mismo por su fantástica habilidad, y sobre todo por aquel pase de gol a Schillaci que decidió la victoria de su equipo contra el Shimizu S-Pulse en el derbi de Shizuoka de 1995. En aquella época, el Jubilo podía vanagloriarse de contar en sus filas con varios internacionales de gran renombre internacional, entre ellos el holandés Gerald Vanenburg y el brasileño Dunga. En el caso de Nanami, la experiencia de jugar junto a talentos de esa magnitud tendría importantes y perdurables consecuencias.

"Aprendí de Vanenburg los secretos y sutilezas de la demarcación, y de Dunga a dar exactamente las instrucciones correctas en cada situación. Lo mucho que aprendí entonces he intentado enseñárselo a los jugadores jóvenes más adelante en mi carrera", explica el astro, que ya ha cumplido 36 años.

Nanami vio puerta en sus dos primeros partidos con la selección japonesa, aunque, a pesar de su buen trabajo, no se granjeó el favor de la afición, que no acababa de ver claro qué méritos había hecho aquel mediocampista de corte ofensivo para merecer el dorsal número 10 del equipo. Durante la competición preliminar de Francia 1998, sin embargo, conforme crecía la talla de Hidetoshi Nakata, Nanami se iba encargando de realizar una labor cada vez más defensiva. Fue en este desempeño cuando sus pases medidos se convirtieron en un factor esencial dentro del nuevo sistema 3-5-2 que adoptó Japón. Su entendimiento con Nakata y con otro hombre en la medular, Motohiro Yamaguchi, resultó decisivo en la conquista de la clasificación para la primera Copa Mundial de la FIFA que figura en la historia del país.

Aprendí de Vanenburg los secretos y sutilezas de la demarcación, y de Dunga a dar exactamente las instrucciones correctas en cada situación.

Nanami honra a sus maestros.

"Personalmente, tener a Nakata en la selección nacional supuso una ayuda enorme, porque se situaba detrás de los delanteros y eso me permitía desplegar mi propio juego por detrás de él", recuerda Nanami. "Enseguida comprendí que mi combinación con Yamaguchi constituía el eje del equipo y le servía a Nakata para hacer lo que de natural sabía hacer".

Nanami pasó la temporada 1999/2000 cedido al Venecia italiano y a continuación regresó a su país para jugar en el Jubilo, donde permaneció seis años. Al final de su carrera, este oriundo de Shizuoka militó varias temporadas en el Cerezo Osaka y en el Verdy de Tokio, también con contratos de cesión. No obstante, acosado por las lesiones, decidió regresar al Jubilo y colgar definitivamente las botas en 2008.

"Comprendí que hasta allí había llegado. Ahora, cuando miro atrás, veo una carrera de 14 años más que satisfactoria. No me arrepiento de nada", asegura Nanami, elegido en cuatro ocasiones miembro del once ideal de la liga japonesa y proclamado mejor jugador de la Copa Asiática 2000.

"Mi mejor recuerdo futbolístico es mi aportación a la era dorada del Jubilo [ndlr: el club ganó la J-League en tres ocasiones, aunque en una de ellas Nanami se encontraba en Italia, y el Campeonato Asiático de Clubes entre 1997 y 2002]. La verdad es que no recuerdo de forma especial ciertos partidos ni ciertos goles ni momentos determinados, sino cómo contribuí al proceso de consolidación del equipo. Cuando empecé, prometí que la gente vería lo que yo era capaz de hacer con la zurda. En mis 14 años en el fútbol, siempre me hizo muchísima ilusión que el público y la prensa se refirieran a mí como 'el zurdo Nanami'. El hecho de que mis rivales recelaran de mi pierna izquierda demuestra que cumplí con mi palabra".

Actualmente
La pasión de Nanami por el fútbol sigue tan viva como siempre. Actualmente trabaja de consejero en el Jubilo y de comentarista en la televisión, mientras acaricia la posibilidad de convertirse en entrenador. Un hombre de su experiencia tiene mucho que enseñar.

Mi mejor recuerdo futbolístico es mi aportación a la era dorada del Jubilo.La verdad es que no recuerdo de forma especial ciertos partidos ni ciertos goles ni momentos determinados, sino cómo contribuí al proceso de consolidación del equipo.

Nanami y su época dorada.

"Llegué a Italia rebosante de seguridad en mi juego, pero aquel estilo, tan diferente al nuestro, me causó muchos problemas, además de la barrera del idioma y otras cuestiones", revela. "Sin embargo, aquella temporada me sirvió para madurar como futbolista y como persona. Cuando regresé a Japón, me di cuenta de que era mejor profesional. Solía explicarles todo esto a los muchachos más jóvenes que jugaban conmigo. Si decido aceptar un puesto de entrenador, eso mismo será lo que les explique a mis pupilos".

Son muchas las posibilidades de que Japón se clasifique para Sudáfrica 2010. Nanami confía en que los hombres de Takeshi Okada sean capaces de expresarse a su modo en el mayor escenario futbolístico del mundo. "Tengo curiosidad por ver hasta qué punto nuestros jugadores podrán desplegar el estilo de juego japonés. Deseo que, como individuos, rayen a tal altura que todo el mundo se detenga a contemplarlos", añadió. "Tienen que aplicarse al trabajo y perseguir el objetivo de mejorar sus habilidades. Espero que crezcan como equipo e individualmente y recuerden que la meta del colectivo consiste en conseguir que el equipo sea mejor cada día".