Los aficionados al fútbol de la generación de YouTube habrán visto a Jesper Olsen muchísimas veces, pero posiblemente no les suene de nada fuera de ese contexto.

Los vídeos del famoso “penalti indirecto” de Johan Cruyff contra el Helmond Sport en 1982 han acumulado más de 2,5 millones de visionados en YouTube, pero la figura posiblemente más decisiva de la jugada, el veloz extremo izquierdo Olsen, no suele recibir el reconocimiento que merece. “En cierta manera, me sentí muy halagado de que me pidieran hacerlo”, ha explicado el antiguo internacional de Dinamarca a FIFA.com. “¡Pero a mí me tocó la parte más difícil!”

“La gente siempre me pregunta de quién fue la idea, y yo respondo: '¿y usted qué cree?' Yo tenía 21 años, y Johan 35 cuando regresó de Estados Unidos. Está claro que fue suya. Hablamos de ello puede que en septiembre de aquel año, y entrenamos la jugada varias veces. Durante unos cuantos segundos, la gente pensó: '¿Pero esto es legal?'”

Bajo la batuta de Cruyff
Para un futbolista joven, que había crecido durante la época triunfal de aquel Ajax de la década de 1970, jugar junto al emblemático holandés en el club representaba lo máximo a lo que podía aspirar cualquier futbolista. “Lo que hacía en los entrenamientos, incluso a su edad, era increíble”, recuerda Olsen. “Por mucho que lo explique, nunca podré describir realmente lo que vi. La confianza que transmitía al hacer lo que tan bien sabía hacer es comparable a la que Tiger Woods tuvo durante tanto tiempo o la que posee LeBron [James]. Todas estas figuras infunden un respeto reverencial impresionante”.

Olsen fichó por el grande holandés en 1981. Este veloz extremo, dueño de una facilidad pasmosa para plantarse en el área con internadas zigzagueantes e impredecibles, ascendió rápidamente el primer equipo, a la sazón con una marcada influencia danesa. “Existía una conexión entre el fútbol danés y el holandés, especialmente en el Ajax”, comenta Olsen, quien pasó a compartir equipo con sus paisanos Soren Lerby y Sten Ziegler, a los que muy poco después se uniría Jan Molby.

“Siempre había admirado al Ajax, conocía todos los nombres de los jugadores del club en aquella época y su fantástico juego”. Los trofeos no se hicieron esperar. Olsen ganó el título de la Eredivisie en 1982, y consiguió el doblete un año después. Con grandes promesas como Frank Rijkaard y Marco van Basten en sus filas, “era un honor” para Olsen formar parte del equipo.

Su velocidad, su técnica y su escasa corpulencia, que le granjearon los apodos de “El intocable” y “La pulga”, llamaron la atención del Manchester United y, como buen aficionado al club inglés desde niño, aceptó el reto: “No me lo pensé dos veces cuando me dijeron que estaban interesados en mí”.

En las filas de los entonces menos reputados Diablos Rojos de 1984, bajo la batuta de Ron Atkinson, durante una época de dominio del Liverpool, el contraste con los holandeses le pareció más que notable. “En aquellos días, pese a tratarse de un gran club, el United tenía instalaciones muy pequeñas comparadas con otros lugares como el Ajax y otros equipos de Europa. En cuanto a su estilo de juego y la preparación para el fútbol inglés, todo era completamente diferente a Holanda. En aquellos días, la liga inglesa era una competición dificilísima para muchos jugadores, ¡pero, madre mía, qué liga tan fantástica!” Durante su estancia en Manchester, Olsen vivió uno de los momentos más destacados del club en los 80: la conquista de la Copa de la FA en 1985 frente al Everton.

México 86: Una experiencia inolvidable
Sin embargo, el escenario más importante que llegó a pisar fue la Copa Mundial de la FIFA México 1986, donde, a pesar de haber alcanzado las semifinales la Eurocopa en 1984, Dinamarca no figuraba entre las favoritas de un grupo que compartía con Escocia, Uruguay y la República Federal de Alemania. “En el Europeo lo habíamos hecho muy bien, pero perdimos a los penales contra España”, rememora Olsen. “Fue la primera vez que asistimos a una competición de tal calibre, juntos y lejos de casa durante bastante tiempo, pero México resultó completamente diferente”.

Un viaje a Colombia para aclimatarse al tiempo y a la altitud sirvió a los daneses para llegar en buena forma a Nezahualcoyotl, donde se enfrentaron a la Escocia de Alex Ferguson. “Era una sensación increíble encontrarnos allí por primera vez, después de haberlo visto tantas veces por la tele. Además, teníamos un equipo muy bueno. Estábamos tan mentalizados que podíamos competir contra cualquiera que se cruzara en el camino”.

La victoria por 1-0 les brindó un comienzo sólido, pero poco impresionante, aunque como Olsen atestigua: “Las cosas cambiaron a partir de entonces, sin lugar a dudas”. Y es que, a continuación, los escandinavos golearon 6-1 a Uruguay.

Preben Elkjaer ya los había puesto por delante en el marcador cuando, en el minuto 19, Miguel Bossio vio la segunda tarjeta amarilla. “Esos partidos se deciden en los pequeños detalles”, comenta Olsen, también en alusión a lo que sucedió más adelante. Pero aquella tarde todo salió a la perfección, y Olsen saltó al campo desde el banquillo para redondear el resultado. “Lo ocurrido superó todas las expectativas. Cada pequeña ocasión se transformó en gol [risas]”.

Con el pase de ronda prácticamente asegurado, Dinamarca jugó con total soltura y brillantez contra Alemania, y ganó por 2-0. “Después de aquel encuentro nos preguntamos si nos convenía derrotar a Alemania”, pues la victoria emparejaba de nuevo a Dinamarca con su verdugo en la Eurocopa, España. “Pero, desde luego, nosotros hicimos siempre lo correcto y salimos a ganar el partido”.

Olsen, que había anotado un penal contra los alemanes, transformó otra pena máxima contra los españoles, pero la suerte le dio la espalda a partir de ahí. Tras recibir el balón del guardameta Lars Hogh en la banda derecha, Olsen erró inexplicablemente una cesión al portero, cuyo balón llegó prácticamente a los pies de Emilio Butragueño. “El buitre” interceptó y no dejó escapar la ocasión. Del 1-0, los daneses terminaron aplastados por 5-1, con cuatro tantos de Butragueño.

Desde entonces, le han preguntado muchas veces por aquel lance. Olsen suele esbozar una sonrisa al explicar que no se arrepiente de su decisión de ceder la pelota al arquero: “Siempre le he echado la culpa al portero. Si pudiera, volvería a repetirlo, simplemente porque lo había visto muy bien y había decidido lo que tenía que hacer. Son cosas que pasan”, señala.

Con el tiempo, el danés ha terminado incluso por sacarle el lado positivo a la desdichada acción. “Después de algunos años, empecé a verlo de formar diferente, a bromear sobre ello y a enfocarlo desde un punto de vista positivo. Quería que me tragara la tierra, pero en realidad aquello me hizo más fuerte en muchos sentidos. En la época no supe afrontarlo, pero después lo siento como una magnífica experiencia personal, sinceramente. En cierto sentido, fue un desastre lo que pasó, pero como aprendizaje no tuvo precio”.

Jesper Olsen es actualmente director de formación y entrenamiento de la Academia Football Star de Melbourne.