Apenas hubo movimiento en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola del mes de abril. Pero un país siguió distinguiéndose: Filipinas siguió escalando y ocupa ahora su mejor posición de la historia.

La selección filipina estuvo impresionante en la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™ y, si bien no logró continuar en la carrera, sí cuadruplicó su número de victorias en el intento de acceder a la gran cita mundialista, aupándose así al puesto número 115 de la tabla mundial. El triunfo agónico y vibrante sobre la RDP de Corea le valió para terminar tercera del Grupo H, de modo que estará en la siguiente fase de los clasificatorios de la Copa Asiática 2019.

Y pudo haber sido aún mejor, ya que arrancó con dos victorias en sus dos primeros compromisos. El guardameta Neil Etheridge, un fijo del equipo desde su estreno, en 2008, coincide en que el premio pudo haber sido todavía más grande.

“Tuvimos una actuación magnífica en los dos primeros partidos y llegamos a ser colíderes”, recuerda para FIFA.com. Los hinchas de los Azkals casi no daban crédito al ver al equipo en esa situación. No obstante, los reveses sufridos a manos de Bahréin y Yemen —Etheridge admite que no mostraron su “mejor cara” en esos choques—, menguaron sus opciones de acceder a un primer torneo continental.

“Sabíamos que necesitábamos sumar tres de los seis últimos puntos para seguir aspirando a estar en la Copa Asiática”, recuerda el arquero del Walsall. “Iban a ser los dos partidos más complicados, al margen de la posición que ocupásemos en la tabla”.

Se batieron con bravura en inferioridad numérica durante 80 minutos ante Uzbekistán. Etheridge, sometido a una presión enorme, realizó una serie de increíbles paradas y salió del partido con la sensación de haber hecho “una gran actuación personal”. Pero los filipinos acabaron perdiendo por un solitario tanto de Anzur Ismailov. El exportero del Fulham recuerda el duro golpe que supuso para el equipo: “Sabíamos que eso significaba que el partido contra los norcoreanos iba a ser más importante aún”.

El equipo se defendió con gallardía ante un adversario que necesitaba los tres puntos para mantener vivo su sueño del Mundial, y se adelantó al filo del descanso por mediación de Misagh Bahadoran, aunque esa ventaja no duraría. “El rival marcó justo después, y luego, al empezar la segunda parte, una falta de concentración en la retaguardia hizo que nos pusiésemos con un 2-1 en contra”.

Un cambio de tendencia
La situación parecía cada vez más cuesta arriba, hasta que un gol de Manuel Ott dejó las espadas en alto en el tramo final. Iain Ramsey, suplente de inicio, apareció para perforar la meta contraria desde casi diez metros en el 90', desatando así la euforia en las gradas y dentro de la cancha. “Las celebraciones demostraron lo mucho que significaba ese resultado para toda la gente que estaba en el estadio y para todo el país, jugadores incluidos”, señala Etheridge, quien ha asistido a un crecimiento enorme de la pasión por el fútbol en Filipinas desde su incorporación al equipo.

“Cuando llegué a la selección, en 2008, estábamos muy mal en la clasificación, había pocos campos en general, los hinchas no entendían el juego, ni cómo se jugaba”, recuerda. “A diferencia de Europa, no se veía a niños ni a niñas jugar al fútbol por la calle. Ahora cada vez hay más por todo el país, y los éxitos de la selección van a ayudar a que continúe esa tendencia”.

Etheridge representó a Inglaterra en las categorías inferiores, pero su madre es filipina, lo que le permitía ser convocado por el conjunto del país asiático, con el que se estrenó a los 18 años, cuando no figuraba más que en el puesto número 189 del mundo. Ahora las instalaciones han mejorado y la profesionalización es cada vez mayor, así que participar en el certamen continental parece factible. “La principal prioridad es la Copa Asiática, y es una etapa realista”, dice. “Tenemos la clasificación a nuestro alcance, sin duda. Si me lo preguntasen hace cinco años, diría que no sería serio pensarlo”.

“Hace un par de años nos quedamos a las puertas, cuando perdimos contra Palestina en la final de la Copa Desafío. Probablemente ha sido nuestra mayor frustración, al quedarnos tan cerca. Puede que aún nos faltase una pizca entonces, pero ahora ya sabemos que tenemos el nivel necesario”.

Con un plantel joven —“No creo que vaya a haber nadie mayor de 30 años en los próximos partidos”— y un técnico experimentado, Thomas Dooley, capitán de la selección estadounidense en el Mundial de 1998, todos confían ahora en que el equipo corone nuevas metas. “Puede que la llegada de Dooley se considerase una decisión extraña cuando se produjo, porque ha tenido una carrera fantástica, en Alemania y participando en dos Mundiales con Estados Unidos, pero está siendo estupendo con los jugadores”, apunta Etheridge.

“Quiere desarrollar el fútbol filipino. Y lo ha demostrado entre bastidores con sus charlas, al entrenar y en las declaraciones a la prensa. Tiene un proyecto a largo plazo, quiere mejorar el nivel del fútbol tanto en la selección nacional como en la propia liga”, apunta.

La Copa Suzuki de la AFF llega a Filipinas en noviembre, y Etheridge cree que será el próximo paso en la construcción del fútbol en el país, dentro y fuera de la cancha. Y ese crecimiento es un verdadero motivo de orgullo para él. “Formar parte de este arranque del desarrollo del fútbol filipino es algo que recordaré con cariño para cuando me retire”.