“Esa victoria fue muy importante para nosotros, para todo nuestro país y para el fútbol de aquí”, resalta a FIFA.com el seleccionador de Surinam, Roberto Godeken, sobre el triunfo por 1-2 contra Trinidad y Tobago en el clasificatorio caribeño para la Copa Oro de la CONCACAF 2017, la competición bienal que corona a la mejor selección de la región. “Durante más de 30 años, Trinidad y Tobago ha mandado sobre nosotros en la cancha, y ganar ese encuentro, jugando fuera de casa y en su país, significó muchísimo. Fue un día especial”.

La vida, a menudo, es una cuestión de perspectiva; al igual que el fútbol. El valor de un resultado varía mucho en función de si estás mirando hacia arriba desde las profundidades, o hacia abajo desde la cima. Un montón de selecciones podrían considerar una victoria ajustada sobre Trinidad y Tobago como un logro modesto… en el mejor de los casos. Pero para Surinam, el país más pequeño de Sudamérica, sin liga profesional y con obstáculos importantes para alcanzar el éxito internacional, constituye una hazaña digna de celebrarse por todo lo alto.

Sólo un jugador surinamés, el delantero de 22 años Dimitrie Apai, juega al fútbol profesionalmente. Y no lo hace en la Premier League inglesa, la Serie A italiana ni la Liga española, sino en el relativo anonimato de la TT Pro League trinitense, en las filas del W Connection. El resto de integrantes de la A-Selektie, como se conoce a la selección de Surinam, trabajan habitualmente por el día, y se reúnen al anochecer cuando algún partido internacional se perfila esporádicamente en el horizonte.

“El más joven del equipo tiene 19 años”, añade Godeken, en alusión al sensacional adolescente Serencio Juliaans. “Va a la escuela a jornada completa, pero el resto son trabajadores. Trabajan duro todo el día y, a continuación, nos reunimos bajo los focos para entrenar con las energías que les queden”.

Surinam conservó las energías suficientes para sellar ese histórico resultado en Trinidad. Sin embargo, dos días después, no tuvo tantas para despachar a Haití y acceder a la eliminatoria de repesca para la Copa Oro de la CONCACAF 2017 contra Nicaragua, lo que habría constituido un éxito por encima de cualquier expectativa razonable.

“Teniendo en cuenta que, básicamente, somos aficionados al 100%, jugar dos partidos en una semana era sencillamente demasiado para nosotros”, apunta Godeken tras la derrota por 4-2 en la que su equipo cayó, pero con honor. “No podíamos seguir empujando y presionando como lo hicimos en el partido anterior, después de jugar 120 minutos contra los trinitenses. Sencillamente no era posible”.

Gracias a la mejoría en su rendimiento y a su gran victoria a domicilio en Couva, Surinam ascendió vertiginosamente por la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, protagonizando el mayor avance del mes de enero. Tras auparse desde la 150ª posición hasta la 122ª, la nación caribeña permanece en la mitad inferior del escalafón mundial, pero acercándose a su mejor puesto histórico (el 104º, alcanzado en 1994), y muy alejada de su peor lugar (el 191º).

Godeken atribuye este trascendental logro a una combinación especial de juventud y hambre de gloria en su equipo. “Nuestra principal fortaleza es que somos muy jóvenes, y los jugadores escuchan lo que les digo”, subraya el técnico de 42 años, que también entrena al SV Nishan 42 en la liga surinamesa. De hecho, llamar “joven” al actual combinado es quedarse corto, pues todos los jugadores salvo dos tienen menos de 28 años. “Estos jóvenes están dispuestos a trabajar duro por los compañeros. Luchan juntos en defensa, y también en ataque. También se compenetran en las transiciones, y esa es una virtud que no puede subestimarse”. 

Una época gloriosa que queda lejana 
Pese a los múltiples escollos para su progresión, incluida una población que apenas supera el medio millón de habitantes, Surinam goza de un historial relativamente glorioso en la subregión caribeña, tras haber ganado la competición precursora de la Copa del Caribe en 1977. Además, quedó subcampeón dos años después, y ocupó la 4ª posición en 1994 y 1996. Pero esos días felices van haciéndose cada vez más pequeños en el retrovisor con el paso del tiempo…

Surinam, antigua colonia de Países Bajos, también es famosa por haber producido algunos de los mejores jugadores en la historia del fútbol holandés. Clarence Seedorf, Edgar Davids, Ruud Gullit, Frank Rijkaard y Aron Winter son sólo algunas de las estrellas pretéritas de la selección neerlandesa que nacieron o bien tienen ascendencia en la pequeña nación sudamericana.

Sin embargo, una peculiaridad de la política gubernamental de Surinam no permite que los jugadores que se marchan para jugar profesionalmente al fútbol en Holanda –una cifra que, según los cálculos, supera actualmente el centenar– regresen para jugar con la A-Selektie. “Los jugadores que quieren llegar lejos en el fútbol abandonan pronto Surinam”, confirma el seleccionador. “Si te marchas y te vas a Holanda, no puedes jugar más con nuestra selección, lo cual es una decisión política entre dos países, y nosotros no podemos hacer nada al respecto”.

Pero en vez de darle vueltas a lo negativo o a lo que podría haber sido, Godeken y su plantel de currantes y grandes soñadores prefieren mirar al frente, hacia un futuro cimentado en el compañerismo, y con una fe reforzada por su reciente escalada en la clasificación mundial. “No somos los más fuertes, pero aquí tenemos pasión por el fútbol”, concluye. “Si podemos atraer a algunos entrenadores del extranjero y aprender algunas lecciones más sobre desarrollo táctico, no hay ningún motivo por el que no podamos acceder a la Copa Oro en el futuro; e incluso más allá. ¿Quién sabe?”.