• Suecia participará en su primer Mundial desde 2006
  • Tras la repesca, el equipo subió 7 puestos en el #RankingFIFA
  • Janne Andersson ha reforzado el espíritu colectivo de la selección
El camino de Suecia a Rusia 2018 fue muchas cosas, pero nunca fácil.

Los de Janne Andersson son, de hecho, el primer equipo europeo que ha llegado al Mundial tras haberse enfrentado por el camino a tres antiguos finalistas: Francia, los Países Bajos e Italia. Los suecos se impusieron a todos ellos durante una campaña para el recuerdo que concluyó en noviembre con la conquista del billete mundialista en la repesca.

Y eso que no partía como favorita en su duelo con Italia. Su victoria por 1-0 en la ida contra Gli Azzurri, cuatro veces campeones del mundo, fue suficiente para sellar su pasaporte. El trinfuo le reportó una ascenso de siete puestos en la última edición de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. Así, ocupan ahora la 18ª posición por segunda vez este año y llegan a cotas que no habían hollado desde 2011.

Estos logros dan fe del trabajo que Janne Andersson ha llevado a cabo, sin aspavientos pero con gran eficacia. El exentrenador del IFK Norrkoping, prácticamente un desconocido, accedió al cargo de seleccionador tras la decepcionante campaña en la EURO 2016. Los pronósticos eran más pesimistas si cabe, tras la retirada de Zlatan Ibrahimovic del fútbol internacional.

Sin embargo, la marcha del capitán y hombre emblemático del equipo facilitó el surgimiento de otros integrantes del equipo, como Andreas Granqvist o Marcus Berg, sucesores de Ibrahimovic en los puestos de capitán y de delantero centro respectivamente.

“En ningún momento cundió el pesimismo entre los jugadores cuando se encontraron sin Zlatan; en absoluto”, ha declarado del seleccionador de Suecia a FIFA.com. “Además, cuando empecé, dejé muy claro que mi llegada debería considerarse un nuevo capítulo para todos”.

Era importante que los jugadores aceptaran el reto, y lo hicieron. El fútbol es un deporte de equipo y yo quería que todos mis hombres, no solo uno o dos, asumieran la responsabilidad de empujar el equipo hacia delante

Janne Andersson, y la vida después de Ibrahimovic.

Tres resultados clave en el camino hacia Rusia
Suecia 2-1 Francia (09.06.17)
Suecia 8-0 Luxemburgo (07.10.17)
Suecia 1-0 Italia (10.11.17)

La Suecia humilde y centrada en el trabajo en equipo que preconiza Andersson está perfectamente encarnada en su capitán, Andreas Granqvist, quien además puso fin recientemente al reinado de una década de Ibrahimovic como mejor jugador sueco del año. Sin embargo, al recoger el premio, restó importancia a su aportación personal. "Los galardones individuales se ganan gracias a los compañeros”, manifestó. “Es el colectivo lo que hace que las cosas vayan bien".

El corpulento central, un coloso en la victoria sobre Italia en la repesca, juega en el FK Krasnodar ruso y admite que le habría resultado “muy doloroso” perderse un Mundial en su país de adopción. Y lo que es más importante, como Suecia no se clasificó para la Copa Mundial en 2010 ni en 2014, Rusia 2018 representaba para este jugador de 32 años y para varios de sus compañeros de equipo la última oportunidad de pisar una fase final mundialista.

“Esto es lo mejor que me ha pasado”, comentó Granqvist después de que Suecia consiguiera el pase con la puerta invicta en San Siro. “Para los más veteranos de este grupo, esta era posiblemente la última oportunidad de jugar en un Mundial”.

"He participado en tres Eurocopas, pero nunca en el Mundial", había explicado anteriormente el defensa, de 32 años, a FIFA.com. “Sin embargo, para un futbolista internacional se trata de la competición más importante. Llegar a Rusia 2018 supondría una ráfaga de aire fresco para el fútbol sueco".

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