• Islas Salomón es famosa en Oceanía por el talento innato de sus jugadores
  • Ha logrado su techo en 4 años en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola
  • Para su director técnico, es posible un crecimiento importante con el tiempo

Islas Salomón tiene una fama arraigada de cantera futbolística en el Pacífico. A diferencia de algunas de sus vecinas de Oceanía, el fútbol es claramente el deporte rey en este archipiélago melanesio.

Su selección regresó recientemente al primer plano continental con su presencia en la eliminatoria decisiva de la fase de clasificación oceánica para la Copa Mundial de la FIFA™, tras 12 años de ausencia. Merced a esa buena racha, Islas Salomón ascendió al 152º puesto en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola (su mejor posición en 4 años). Con todo, aún queda lejos su tope: el 123º lugar alcanzado en 2007 tras una memorable eliminatoria oceánica contra Australia.

Además, su derrota por 8-3 de septiembre en el global de la eliminatoria decisiva para Rusia 2018, contra una Nueva Zelanda con varias bajas, indica que el último peldaño hacia la cima de Oceanía sigue estando muy empinado.

Talento sobre hierba, arena y bajo techo
Pocos discutirían que Islas Salomón se merece su reputación regional de contar con futbolistas talentosos y de juego vistoso. El talento en bruto es evidente en el seno de los Bonitos –su selección nacional–, y esa calidad se extiende al fútbol playa y el fútbol sala, con múltiples presencias en la cita mundialista de ambas disciplinas.

"Tenemos mucho talento natural, pero necesitamos trabajar mucho en el desarrollo del juego", señala a FIFA.com Felipe Vega-Arango, director técnico de la Federación Salomonense de Fútbol.

"Son jugadores más pequeños, con mucha técnica, realmente talentosos y que juegan con cierta alegría. Pero tienen muchas lagunas… en el aspecto táctico del juego, en forma física y en entrenamiento", precisa.

El reto consiste en aprovechar ese talento en bruto, y transformar el potencial en algo grande. Con ese fin se contrató a Vega-Arango a principios de año, gracias a un acuerdo con la Federación Española. Pero tal era la falta de opciones cualificadas que el técnico español, que goza de una amplia experiencia internacional trabajando en el desarrollo de la cantera, acabó entrenando a la selección absoluta en el tramo final de su campaña hacia Rusia 2018.

 

“Revive el 2-2 entre Islas Salomón y Nueva Zelanda, con el que los All Whites accedieron a la repesca intercontinental”

Posibilidades de crecimiento
¿Qué aspectos han de mejorarse para que Islas Salomón avance? “Tenemos que trabajar mucho en la formación de los entrenadores”, apunta Vega-Arango como punto de partida. “No hay muchos entrenadores con título en el país y, si no tienes buenos técnicos, tener buenos jugadores es dificilísimo. Yo diría que imposible”.

"También tenemos que crear una liga nacional juvenil", continúa. “Es asombroso cuánto talento y técnica tiene nuestra selección sub-17, pero nunca han jugado un partido competitivo en su vida”.

"Mejorar a corto plazo es complicado, porque formar a los entrenadores lleva su tiempo. Los jugadores jóvenes sólo juegan unos pocos meses del año, y eso tiene que cambiar. Es un proyecto a largo plazo", asevera el español.

Actualmente, no hay ningún futbolista salomonense profesional. El que presenta mejor currículo es el delantero Micah Lea’alafa, que juega en el Auckland City neozelandés, y se dispone a acudir a otra Copa Mundial de Clubes de la FIFA el próximo mes.

Hace una década, Henry Fa’arodo firmó un contrato profesional con el Perth Glory de la A-League y, antes que él, Batram Suri hizo lo propio en la anterior liga australiana. Pero últimamente, ninguno ha obtenido un caché similar. 

Vega-Arango cree que la falta de fútbol de calidad con regularidad es problemática, y más aún en categorías menores. "El nivel de Nueva Zelanda e Islas Salomón en categoría sub-17 es más o menos igual", asevera. "Pero resulta que no hay liga, y tenemos que subsanar esa laguna para nuestros jugadores".

"El talento de los jugadores de aquí es grande. Si hacemos lo correcto en los próximos cuatro años, estaremos a un nivel mucho mejor. Pero para acortar la brecha con Nueva Zelanda [en categoría absoluta], creo que necesitamos un poco más de tiempo", concluye.