Hace unos 40 años, la selección polaca formó parte de la élite del fútbol internacional. Lo prueban la medalla de oro olímpica que conquistó en Múnich 1972 y los terceros puestos que obtuvo en las Copas Mundiales de la FIFA™ de 1974 y 1982.

Actualmente, los Biało-Czerwoni (albirrojos) van camino de recuperar la grandeza de aquellos tiempos, y nadie mejor que Zbigniew Boniek, pieza clave de la legendaria selección polaca de los setenta y ochenta y actual presidente de la Federación Polaca de Fútbol (PZPN), para opinar al respecto.

“En los últimos años hemos hecho grandes progresos y nuestra intención es continuar por este camino. Además, queremos dedicar una atención especial al fútbol de base y aficionado y tratar de que nuestra selección femenina alcance el nivel de la masculina, que en este momento es excelente”, declaró este ex futbolista de 60 años cuando fue reelegido presidente en octubre de 2016.

La evolución de Polonia en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola también demuestra que el combinado del este de Europa se encuentra en tendencia ascendente. No en vano, en la edición de febrero, los Biało-Czerwoni ocupan la 14ª posición, su mejor resultado desde la creación del escalafón internacional, cuando su promedio histórico se sitúa en el 40º puesto.

Eslabones de la cadena
En 2013, llegó a verse relegada a la 78ª posición y, precisamente, ese año, Adam Nawalka, el actual seleccionador, tomó las riendas del combinado nacional. Este ex futbolista, que en 1978 ganó la liga polaca y disputó la Copa Mundial de la FIFA que se celebró en Argentina, ha inculcado una nueva mentalidad al equipo. Su filosofía se caracteriza por la seriedad y la profesionalidad, así como por una meticulosa labor de planificación.

Antes de tomar las riendas polacas, Nawalka no había destacado demasiado como entrenador en el fútbol de clubes. Pero como seleccionador ha creado un equipo muy difícil de batir, que se construye alrededor de la figura de su máxima estrella: Robert Lewandowski, uno de los mejores delanteros del mundo en la actualidad.

Bajo palos, confía en Lukasz Fabianski y Wojciech Szczesny, dos guardametas que ya han demostrado sobradamente su fiabilidad y valía. En la zaga, la figura del central Kamil Glik apuntala un muro defensivo de enorme solidez, complementado en las bandas por dos laterales de gran recorrido y velocidad que realizan también una valiosa aportación en ataque.

El líder del centro del campo sigue siendo Grzegorz Krychowiak, que ganó dos Ligas Europa consecutivas con el Sevilla y que, sin embargo, no atraviesa su mejor momento actualmente en el París Saint Germain. En ataque, el joven Arkadiusz Milik, que tiene solo 22 años, se ha revelado como un delantero de importancia fundamental que sabe aprovechar los espacios que se generan como resultado del elevado grado de atención que las zagas rivales dedican a Lewandowski.

Una nueva generación
“Somos un equipo completamente diferente, con un nuevo entrenador y una nueva forma de jugar. Una nueva generación”, asegura Milik, que ha desempeñado un papel decisivo en la creación de este nuevo combinado polaco al que no le falta confianza ni convicción.

En octubre de 2014, Polonia recibió en el Estadio Nacional de Varsovia a una selección alemana que venía de proclamarse campeona del mundo y a la que nunca había sido capaz de vencer. Milik anotó el primer gol del partido y los Biało-Czerwoni acabaron imponiéndose por 2-0. “Esta es la mejor selección polaca en la que he jugado”, declaró aquel día Lewandowski.

A partir de entonces, las victorias continuaron y dejaron de resultar una sorpresa. Así, Polonia consiguió la clasificación para la Eurocopa de Francia 2016 superando en su grupo con claridad a República de Irlanda, Escocia, Georgia y Gibraltar, aunque los Biało-Czerwoni acabaron segundos por detrás de Alemania.

En el certamen continental, los pupilos de Nawalka volvieron a demostrar que son un equipo muy difícil de batir, primero frente al propio combinado germano, con el que empataron a 0-0 en la fase de grupos, y posteriormente ante Portugal en cuartos de final. El combinado luso, que acabaría proclamándose campeón del certamen, necesitó de la tanda de penales para superar a una escuadra polaca que se había metido entre los ocho mejores de Europa por primera vez en la historia. 

En la fase de clasificación de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, los pupilos de Nawalka, que todavía no conocen la derrota, lideran el Grupo E por delante de Montenegro, Dinamarca, Rumanía, Armenia y Kazajstán y, aunque todavía falta mucha competición preliminar por disputar, comienzan ya a vislumbrar la meta de la clasificación.