Esta ultra moderna ciudad, localizada en el centro de Brasil, comenzó a construirse en 1956 y, desde el día de su fundación, el 21 de abril de 1960, cumple con el propósito para el cual fue planificada: ser la capital del país en reemplazo de Río de Janeiro. Por lo tanto, concentra la administración federal y el poder político del país.

El deseo de trasladar la capital hacia el interior fue creciendo desde la independencia de Brasil en 1822. Simbólicamente, este traslado quería significar el paso de un estado colonial a una nación independiente, deseo expresado legalmente en forma de un artículo en la Constitución de 1891. Pero es recién en 1953 que el presidente Getúlio Vargas retoma la idea. La ejecución queda a cargo del presidente Juscelino Kubitschek, bajo cuyo gobierno comienzan las obras en 1956 y es fundada cuatro años más tarde.

Además del simbolismo que conlleva su nacimiento, el diseño de Brasilia tiene un concepto filosófico en su base. "Nació de un gesto primario de quien señala un sitio o de él toma posesión: dos ejes que se cruzan en ángulo recto, es decir, la propia señal de la cruz", señala Luis Costa, arquitecto que proyectó el plano original.

La ciudad se destaca por sus amplias avenidas, las cuales rodean edificios públicos, dos barrios, uno al norte y otro al sur, que son divididos en las llamadas supercuadras, cada una de las cuales agrupa numerosas edificaciones. La parte central de la cruz esta formada por la Plaza de los Tres Poderes, donde se encuentran el Palacio del Planalto sede del poder ejecutivo, el Palacio del Congreso, sede del legislativo, y el Palacio de Justicia, sede del Supremo Tribunal Federal

La Catedral Metropolitana de Nuestra Señora Aparecida y el Puente Juscelino Kubitschek son, sin dudas los íconos arquitectónicos de esta ciudad considerada vanguardista. Ambos fueron diseñados por Oscar Niemeyer, mentor de la mayoría de los edificios significativos de la nueva capital.

Pero Brasilia también se destaca por su entorno natural, formado por un ecosistema único con más de 3,000 especies vegetales y 1,500 especies de fauna conocida. Este cuidado por la naturaleza se expresa, además, en cada una de sus avenidas y plazas, así como también en los coloridos jardines y parques que rodean sus edificios.

Cuna de destacados deportistas como los futbolistas Kaká y Lúcio, o el basquetbolista Oscar Smith, Brasilia tiene el orgullo de ser la única ciudad del mundo construida en el siglo XX en haber sido declarada Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la UNESCO.